El día que la Bombonera padeció a un Guillermo Barros Schelotto letal

Fuente: Archivo
Hace 20 años, el actual DT de Boca marcó un Hat-Trick en el histórico 6 a 0 de Gimnasia ante el xeneize; también jugaron para el Lobo su hermano Gustavo y Alberto Márcico, que anotó el quinto, de penal
Pablo Lisotto
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4 de mayo de 2016  • 19:50

La Bombonera está preparada para una gran fiesta. En su alegría por volver al templo, los hinchas le restan importancia a que los promocionados nuevos palcos apenas sean un esqueleto metálico a medio terminar. Tras cinco meses, Boca vuelve a jugar en su casa.

Atrás quedaron tres victorias como local en la cancha de Vélez (4-1 a Gimnasia de Jujuy, 1-0 a Platense y 2-1 a Lanús). Gimnasia y Esgrima La Plata es el rival que toca en la octava fecha del torneo Clausura, justo para la reapertura.

El escenario brilla como nunca. Todo fue pintado a nuevo. El césped está más verde que nunca y, aunque el otoño se hace presente, el sol destila sus últimos rayos de calor intenso.

Sale Boca a la cancha con aquello de "Mi buen amigo, esta campaña..." como banda de sonido. Desde la tercera bandeja local despliegan la bandera gigante azul y oro, con las letras bien grandes y bien azules: "C.A.B.J.". Nada puede salir mal. ¿O sí?

Un par de fanáticos que llegan tarde y se acomodan en su localidad se perdieron el primer grito de la tarde, celebrado por los hinchas del Lobo, que coparon la tercera bandeja popular visitante. Sólo 11 minutos después, llega el segundo. En un suspiro, Boca pierde 2 a 0. La alegría comienza a darle paso al desánimo. El 7 de Gimnasia se está haciendo un picnic con la defensa local. Esa tarde, los hinchas xeneizes conocen al 7 de Gimnasia, que se llama Guillermo Barros Schelotto . Más de uno lo insulta.

"Todavía se puede dar vuelta. Somos Boca", le dice un padre a su hijo. Y algo de razón tiene, porque en el equipo azul y oro juegan, entre otros, Navarro Montoya, Fabbri, Vivas, el Pepe Basualdo, el Kily González, Verón, el Manteca Martínez y Caniggia. "En el entretiempo, Bilardo mete un par de cambios y listo". Pero Gimnasia tiene otros planes. A los 40´, Albornoz vence a Navarro Montoya, y a los 44´, Guillermo corre 60 metros, se saca de encima como quiere a Luis Medero y concreta su Hat-Trick, en un primer tiempo personal realmente inolvidable. Diabólico.

Nada cambia en la segunda etapa. Una mala salida de Mac Allister desemboca en penal para el Lobo. Toma la pelota Alberto Márcico, que debió emigrar a La Plata porque el Narigón no lo quería en el equipo, tal vez por la identificación del jugador con el estilo menottista. Serio, pero seguro, el 10 acomoda la pelota, toma carrera y coloca la pelota junto al palo derecho del Mono. Y entonces, el Beto recibe un regalo inesperado de los hinchas de Boca, que jamás perdonaron a Bilardo por el ninguneo al ídolo: más de la mitad de la Bombonera grita el gol en contra y aplaude a Márcico, que vuelve al centro del campo con la cabeza gacha, mientras levanta la mano para agradecer el conmovedor "Olé, olé, olé, olé, Betoooo, Betoooo" de todo el estadio.

Saccone cierra el set para Gimnasia. El 6-0 es demoledor. Griguol, DT del Lobo, abraza a todos los que se le cruzan. El recuerdo del 6-4 sufrido ante Racing a comienzos de diciembre (justo el día que Mauricio Macri ganó las elecciones presidenciales del club) es demasiado reciente como para evitar que regrese a la cabeza. La mueca de fastidio y humillación es evidente.

Ese día, hace hoy 20 años, la Bombonera sufrió y padeció a un Guillermo Barros Schelotto en todo su esplendor. Junto a su hermano mellizo, Gustavo , se regalaron una actuación inolvidable.

La vueltas del destino hicieron que ambos, apenas unos meses después, empezaran a ganar todo con la casaca de Boca y que en la actualidad sean los entrenadores del equipo de la Ribera. Pero esa ya es otra historia.

pl

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