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Según Unicef Argentina, 2015 cerró con 4 millones de niños en la pobreza

El ente de la ONU en el país calculó que el ciclo kirchnerista terminó con 30,2% de la población de 0 a 17 años en ese estado; hay 1,1 millones en situación extrema
Francisco Jueguen
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6 de mayo de 2016  

Cristina Kirchner terminó su mandato presidencial con cuatro millones de chicos sumidos en la pobreza. Esto significa que tres de cada diez niños eran pobres en la Argentina a fines de 2015. Pero hay un número más preocupante aún: cerca de 1,1 millones de esos chicos de entre 0 y 17 años subsistía en la pobreza más extrema, pese a los años de crecimiento a "tasas chinas" durante la última década.

Los datos se desprenden de un documento elaborado por la filial local de Unicef titulado "Bienestar y pobreza en niñas, niños y adolescentes en la Argentina". Los cálculos se hicieron sobre la base de números oficiales, pero con una metodología multidimensional de la pobreza, que no se realiza con el cruce entre ingresos y una canasta de consumo que se actualiza por inflación, sino con la detección de diferentes privaciones (en este caso, 28 rubros). Tales indicadores, estima el informe, van desde la nutrición de los niños hasta su exposición a la violencia.

Según el estudio, el 30,2% de los niños de entre 0 y 17 años del país era pobre a fines del año pasado, y un 8,4% era extremadamente pobre. Los primeros sufren un promedio de 5,7 privaciones, mientras que los segundos suman ocho.

Los 28 indicadores se agrupan -señaló- en diez dimensiones asociadas a los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Convención sobre los Derechos del Niño: nutrición, salud, educación, información, saneamiento, vivienda, ambiente, violencia, trabajo y juego e interacción.

Los indicadores que sirven para evaluar las privaciones están construidos con datos de la Encuesta de Indicadores Múltiples por Conglomerados, impulsada por Unicef y realizada en la Argentina entre 2011 y 2012, y actualizada con números de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) de 2015.

Jorge Paz, Sebastián Waisgrais y Javier Curcio -autores del trabajo- explicaron a LA NACION que no existen cifras para comparar lo sucedido en la última década con este tipo de índices, pero que los datos que analizaron indican que esta pobreza núcleo se mantuvo estable en el tiempo, con una reducción entre 2005 y 2010 y un avance en los últimos cinco años.

Incluso LA NACION relató en septiembre pasado que el Indec de Guillermo Moreno había avanzado en 2011 con un proyecto de índice multidimensional de pobreza, pero decidió darlo de baja en 2014 sin publicarlo, luego de que le presentaron los datos a Axel Kicillof. Ese indicador reflejaba una pobreza multidimensional general de 25,8% para 2012.

Desde fines de diciembre, el nuevo Indec de Mauricio Macri no difunde índices de pobreza e indigencia. El primero -tras nueve años de destrucción de la Encuesta Permanente de Hogares impulsada por el kirchnerismo- se dará a conocer el 28 de septiembre, según el calendario del organismo. Una semana antes (el 22 de ese mes) se publicarán las canastas básica y alimentaria. No será un dato multidimensional, sino uno basado en los ingresos del grupo familiar.

Los últimos datos alternativos sobre pobreza e indigencia los publicó la Universidad Católica Argentina (UCA) a comienzos de abril. Estimó que a fines de 2015 había en el país un 29% de pobres (por ingresos). Además, proyectó que las primeras medidas del Gobierno habían derivado en la creación de 1,4 millones de nuevos pobres. La universidad también difundió un índice multidimensional: según ese número, más de la mitad de los argentinos sufre alguna carencia o privación.

La decisión sobre el uso o no de un índice multidimensional está justificada. Según Unicef, entre un 18 y un 22% de los niños que no son pobres por ingresos sí lo son por dimensiones no monetarias. "La situación más compleja se da de los 0 a los 5 años, en la primera infancia", explicó Waisgrais, especialista en monitoreo y evaluación de programas de Unicef. "Las probabilidades de caer en la pobreza o de sufrir más privaciones están muy relacionadas con la situación laboral de cada jefe de hogar. Impacta mucho la inestabilidad en el empleo y si se trata o no de un asalariado registrado", agregó Paz, impulsor del estudio. Esas probabilidades aumentan 3,4 veces en estos casos.

La educación también es un factor clave a la hora de definir la pobreza multidimensional. Según Waisgrais, es once veces más probable que una persona caiga en la pobreza cuando el jefe de hogar no terminó la escuela primaria. También existe una consideración regional, que es significativa. La probabilidad de ser pobre de un niño que reside en el noroeste argentino es 6,5 veces más alta que la de uno que vive en la ciudad de Buenos Aires.

"Cuando se mira sólo la pobreza por ingresos, se deja fuera de las mediciones a uno de cada cinco chicos", justificó Waisgrais. De acuerdo con la medición de Unicef, las privaciones en información (acceso a Internet, TV, teléfono fijo y móvil, computadora), protección contra la violencia doméstica, salud y tiempo para jugar son, en ese orden, las más significativas en la Argentina. Esas cuatro dimensiones explican un poco más del 63% de la pobreza.

"El país no puede seguir sosteniendo que la pobreza infantil es una deuda pendiente", criticó Waisgrais, y cerró: "Hay que poner esta situación en la agenda rutinaria de las estadísticas para poder definir políticas públicas de intervención, con una mirada más integral sobre la pobreza y la indigencia".

Números del flagelo social

30,2%

Pobreza

Es el porcentaje de niños pobres en 2015

8,4%

Pobreza extrema

Es el porcentaje de chicos que terminaron 2015 con ocho niveles de privación

Del editor: qué significa. Tasas chinas de expansión, AUH, planes, nada parece haber sido suficiente para reducir la pobreza estructural. La gran deuda pendiente, sin duda

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