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Los chicos como protagonistas

Deborah Maniowicz
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10 de mayo de 2016  • 09:23

Hoy vamos a inaugurar una sección que se llama "Jugar por jugar". La idea es presentarles cada mes a dos emprendedoras que hacen juguetes en sintonía con el modelo de crianza que venimos planteando en este espacio: sin pilas, de materiales nobles, que no sobreexciten a los chicos y que fomenten su imaginación.

(Como aclaro siempre –pero nunca está de más repetirlo- no hay un talibanismo en esto; no propongo esconder los juguetes con pilas ni mucho menos, -de hecho mi living es casi una sucursal de Fisher Price-, la idea es mostrarles que existen juguetes súper didácticos que no se venden en las jugueterías).

Por eso me contacté con Luciana Goldstein (32) de Ponchi Ponchi y con Rocío Alalu (31) de Wonderplay, dos marcas que vengo siguiendo desde que Juli nació.

Rocío nos recibió en su casa, y digo "nos" porque fui con Juli, una licencia que solo me puedo dar en este tipo de notas. Presión extra para las chicas ya que Juli iba a testear todos los productos.

Juli con Helena, la hija de Rocío, mientras nosotras hacíamos la nota
Juli con Helena, la hija de Rocío, mientras nosotras hacíamos la nota

Ponchi Ponchi son las comiditas para jugar más lindas que vi en mi vida. Nada que ver con las frutas de plástico que se compran en Once. Luciana es psicóloga y desde hace 15 meses es la mamá de Jacinta. Después de hacer la residencia en el Hospital Gutiérrez quiso comprar comiditas para trabajar con sus pacientes en el consultorio. Como las que encontraba no le gustaban decidió hacerlas: compró pañolenci, fibra sintética, buscó en Internet algunos modelos que le copaban y puso manos a la obra. La primer tanda quedó tan buena que decidió regalársela a sus amigas con hijos. Pero un día una le dijo "te compro un set" y Luciana convirtió el hobbie en negocio.

"La comida es la primera relación que los chicos tienen con el otro. Es un gesto de amor y de confianza", dice Luciana. Hoy ofrece nueve kits: frutas y verduras, almacén, sándwich con papas fritas, pastas, helados y cuatro opciones de tortas. Algunos de los juegos que propone son: representación de roles (verdulería, restaurante, panadería, cumpleaños), memoria (listitas de pedidos), aprender los nombres de los alimentos y los colores y aprender las palabras en inglés.

Wonderplay son cocinitas para jugar. Pero no son las de plástico que ofrecen las jugueterías, sino cocinas de madera, que vienen en colores pasteles con todas las puntas redondeadas para evitar accidentes y –lo mejor– con todo un lado de pizarrón para que los chicos puedan escribir y dibujar.

¿Cómo empezó todo? Rocío es bastante fana de la cocina –es periodista y hasta hace un tiempo tenía un blog de recetas- y Vicente, uno de sus dos hijos (porque también está Helena que es la nena hermosa de las fotos), quería una cocinita para jugar pero todas las que Rocío buscaba eran rosas y de plástico así que se propuso hacerle ella misma la cocina a su hijo. Quedó buenísima y terminó haciendo cinco; como las vendió enseguida empezó a hacer más y más hasta que se dio cuenta que había creado una marca.

Las comiditas se recomiendan para chicos de 3 años en adelante (porque aunque el pañolenzil no es tóxico tampoco está hecho para ser chupado) y las cocinas a partir de los 2 años, ya que los juegos de motricidad arrancan un poco antes y los más chiquitos se divierten abriendo las puertas y moviendo las perillas.

Una de las cosas que más me gustaron de las dos marcas es que son unisex (todos los juguetes en realidad son unisex pero Rocío, por ejemplo, podría haber hecho todas cocinitas rosas y lila y hubiera sido un garrón).

Les dejo las frases que más me gustaron de la charla con las chicas:

* "La tele los hace espectadores y estos juegos los hacen parte activa. Acá la clave es la imaginación, es lo que activa el juego". Rocío

*"La sobre estimulación se da cuando la tele o la compu proveen el estímulo, cuando lo sentás seis horas enfrente de una pantalla. Si el nene juega sólo y es el protagonista del juego se sabe autoregula". Luciana.

*"Aburrirse es sano, es lo mejor que le puede pasar a un chico".

* "Buscamos armar escenas de juego compartido. Los que juegan siempre deberían ser los chicos y no los juguetes. Los juguetes robots juegan solos, los chicos solo aprietan un botón. Acá la idea es que el chico le ponga el texto a la escena". Luciana.

Rocío y Luciana se conocieron hace un año por intermedio de un amigo en común y así como nosotras formamos una tribu de crianza ellas forman una tribu de emprendedoras. "En el emprendimiento la tribu es fundamental . Estamos online todos los días, compartimos desde los por menores de la maternidad hasta proveedores, datos, sueños y dudas", cuenta Luciana.

(Llevar a Juli fue un éxito, comió fruta y jugó con la hija de Rocío. Menos mal que ellas también son madres porque hija vomitó el piso del living. ¡Casi me muero! Por suerte ellas se lo tomaron como lo más natural del mundo)

Nos vemos el viernes, con un post que va a dar inicio a la semana del Parto Respetado.

También me encuentran en Facebook, en Upalala, en Instagram, en Upalalaok, y en crianzaentribuok@gmail.com ¡Buena semana!

Debbie

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