Karina K: de profesión artista... de las verdaderas

Carlos Sanzol
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14 de mayo de 2016  

Vivimos en un tiempo en el que los productores de reality shows y concursos de bailes televisivos nos quieren hacer creer que cualquier persona -sin formación, talento, experiencia o carisma- puede actuar, bailar o cantar. En fin, usurpar la condición de artista. En esa lógica, la palabra de tanto manosearse se fosiliza y termina por perder su significado real.

Pero, a veces, aparece alguien para poner las cosas en un justo orden. Alguien como Karina K. Cada vez que sube al escenario del teatro El Nacional para encarnar a "la envenenadora de Monserrat" en Yiya, el musical, vuelve a llenar de sentido la palabra "artista". Lo hace a fuerza de talento, formación (mucha), oficio (kilómetros recorridos de escenario) y carisma. Cuatro elementos que, en un equilibrio misterioso e inexplicable, sólo saben combinar con justicia los verdaderos artistas.

Descubrí a Karina K hace recién un par de semanas cuando la vi actuar en Yiya... Salí del teatro con la sensación de que había visto a una actriz fuera de serie y a la que no había podido sacarle los ojos de encima cada vez que aparecía en escena. Sólo había tenido referencias de ella por comentarios aislados del tipo "Esa actriz no es de este planeta". Pensé que eran meras sobreestimaciones -¿acaso el mundo del teatro no está lleno de ellas?-. Me equivoqué y me arrepentí de no haberla visto en otras obras como Al final del arcoíris, Cabaret, Sweeney Todd o Víctor Victoria.

Un consejo: en algún lugar de esa lista que todos tenemos con las cosas que debemos hacer antes de morir, deberíamos agregar "ver actuar a Karina K". No todos los días se puede estar frente a frente con una artista. De las verdaderas.

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