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Familias ágiles: tips de la programación en lo cotidiano

Algunas técnicas del mundo de la creación de software pueden aplicarse con buenos resultados en la planificación doméstica
Sebastián Campanario
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14 de mayo de 2016  

Un scrum para explorar qué no está funcionando en los desayunos familiares y cómo pueden mejorarse. Reuniones semanales de retrospectiva de pareja que permiten facilitar la comunicación y evitar peleas desgastantes. Independencia y selección de premios y castigos para que los chicos ganen motivación a la hora de hacer la tarea y completar otras obligaciones. Proyectos de largo plazo (vacaciones de verano, por ejemplo) divididos en subobjetivos (gestionar una visa, averiguar precios de viajes, etcétera) que posibiliten ir paso a paso y determinar prioridades.

Una caja de herramientas de moda en el mundo de los negocios, que proviene del campo del software y lleva la etiqueta de "metodologías ágiles", está demostrando lograr buenos resultados en el ámbito familiar. El "manifiesto ágil" promueve la flexibilidad, el armado de equipos pequeños y autoorganizados, con ciclos de proyectos cortos y resultados medibles.

El año pasado, Ingrid Astiz, una especialista en metodologías ágiles, publicó un libro sobre el tema de las técnicas que provienen del software y en la presentación habló de las reu-niones de "retrospectiva de pareja" que lleva adelante todas las semanas con su marido (también programador). "Cuando lo mencioné todos estallaron en una carcajada. Después le pregunté a un amigo por qué se habían reído de esa expresión, que para mí es algo súper normal, y me respondió: «No, Ingrid, no es algo súper normal, es súper nerd». En fin... a mí me gustaría que se «normalice»... ¡Tiene muchos beneficios!".

"Con mi marido convivimos desde hace cinco años. Los dos trabajamos mucho tiempo en desarrollo de software, así que la dinámica de exponer la situación a resolver, analizar alternativas de solución, decidir por consenso y ejecutar lo acordado es algo que fluyó desde el principio. Además ante la solución implementada, también nos es fácil revisarla, optimizarla y pensar ideas creativas de mejora", cuenta la autora de Poder creativo. "También hacemos revisión de la distribución de tareas del hogar, que se mantenga más o menos pareja, y además chequeamos que las tareas se adapten a lo que nos gusta más hacer o a lo que a cada uno le resulta más fácil. Es una versión casera de las retrospectivas ágiles en equipos de trabajo", agrega. La pareja trata de responderse las siguientes preguntas: ¿Cómo se están organizando? ¿Qué están resolviendo bien y fácil? ¿Qué notan que pueden mejorar? ¿Qué nuevos compromisos asumen? y ¿Qué acuerdos redefinen?

¿Cómo surgió esta caja de herramientas que hoy causa furor en los "unicornios" (empresas de base digital con una valuación de más de 1000 millones de dólares)? Las puntas fueron unidas a principios de los 80 por Jeff Sutherland, un tecnólogo que estaba muy frustrado porque el 83% de los proyectos en áreas de programación fracasaban. Hasta ese entonces, las firmas del sector seguían un modelo "en cascada" (como ocurre en muchas empresas actualmente), donde los jefes bajaban las órdenes y los empleados no tenían ni voz ni voto. Sutherland vio que algunas firmas por entonces de avanzada (como Canon o Toyota) comenzaban a apostar por equipos chicos, muy unidos, con proyectos cortos, reuniones de revisión y feedback constantes (scrums como en el rugby), altamente motivados y comprometidos con el objetivo, con altísimo grado de colaboración y de flexibilidad. Sutherland aplicó estos principios (que años más tarde se plasmaron en el manifiesto ágil), en su día a día de negocios y también los probó con su familia: contó en una entrevista que programó un "Día de Acción de Gracias ágil" con tareas divididas, que resultó ser la mejor celebración que tuvo.

Fuente: LA NACION

Más recientemente, Bruce Feiler, un experto norteamericano en dinámicas de familia, dio una charla TED donde repasó varias de las ventajas de aplicar herramientas del manifiesto ágil en situaciones hogareñas. "Casi todo el mundo está abrumado con el caos de la vida familiar. Todos los padres que conozco, y me incluyo, sentimos que estamos constantemente a la defensiva. Justo cuando nuestros hijos terminan de dentar, empiezan con las rabietas; cuando dejan de necesitar nuestra ayuda para bañarse, requieren nuestra ayuda para lidiar con el ciberacoso. La percepción generalizada de nuestros hijos es que no tenemos el control", cuenta Freiler a LA NACION.

Freiler describe familias que comenzaron a diseñar y crear espacios de disfrute y crecimiento más prolongados y frecuentes gracias a las metodologías ágiles. Desde hábitos tan sencillos como hacer una "lista de tareas" y repartir responsabilidades hasta cuestiones menos intuitivas usadas con toda la familia. "Es importante que fracasen o tengan éxito, pero en sus propios términos", marca Freiler. El otro mantra es el de la flexibilidad y la mejora permanente: como se suele decir en el negocio del software, "si están haciendo lo mismo que hace seis meses, lo estás haciendo mal".

Para quienes trabajan con metodologías ágiles, la aplicación de sus principios a la vida cotidiana se da con naturalidad. Pablo Tortorella, de la consultora Kleer, cuenta que en sus clases en la facultad sigue el método canvas (una técnica ágil, desarrollada en 2008, que permite seguir procesos complejos por etapas), y cuando viaja evalúa a priori el tiempo de preparación del equipaje y fija prioridades, para no abrumarse.

Por su parte, Sebastián Ismael, un programador de software y experto en metodologías ágiles, usa estas técnicas para su entrenamiento deportivo y su dieta. "Uno de los principios básicos del agilismo es el hecho de hacer iteraciones cortas para poder reducir el costo. Además te permite tener feedback rápido, lo cual es esencial a la hora de decidir si insistir o pivotear", cuenta Ismael. "Ese principio lo uso en el entrenamiento deportivo o en caso de que empiece una dieta: me planteo iteraciones de una semana y objetivos concretos que trato de evaluar al final de la semana y ahí hago retrospectiva".

Ingrid Astiz y su marido también hacen "retrospectivas pospelea". "Las discusiones en escalera de ataques y mecanismos de defensa nos siguen pasando. Lo que aprendimos es a frenar cuando nos damos cuenta de que estamos en esa dinámica, y cada uno busca su manera de tranquilizarse. Cuando reconocemos el enojo, el miedo, la tristeza o la angustia, el cuerpo afloja; así, la emoción desagradable empieza a irse, la mente se despeja y podemos hacer la retrospectiva pospelea. En general descubrimos la frase desencadenante, que el otro interpretó de forma dolorosa. No suele haber nada por lo que pedir disculpas; es más un proceso de apertura y honestidad", dice la programadora. Y agrega: "Por eso aplicar estas técnicas ayuda a mantener sana la relación, a que crezca la confianza mutua, a que la pareja sea cada vez más un lugar de descanso y reencuentro."

Infinidad de ensayos y de películas (como Little Miss Sunshine, por nombrar alguna) recuerdan una frase célebre de Tolstoi en su novela Anna Karenina, uno de los inicios más famosos de la literatura universal: "Todas las familias felices se parecen unas a otras; pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada". Para el segundo caso, Freiler, el experto estadounidense en dinámicas de familia, cree que las metodologías ágiles pueden ayudar, y mucho.

sebacampanario@gmail.com

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