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Diccionario insólito argentino, con acento bien francés

Conventillo, patillas y otros vocablos, bajo la lupa de Anne Papazoglou
Luisa Corradini
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16 de mayo de 2016  

Dictionnaire insolite de l''Argentine
Dictionnaire insolite de l''Argentine

PARÍS.- Para Anne Papazoglou, la Argentina fue un sueño de adolescente que, a fuerza de perseverancia, terminó convirtiendo en realidad. Y, como suele suceder con los extranjeros, esa francesa autora de un delicioso "Diccionario insólito" de nuestro país es mucho más generosa y clemente que sus propios habitantes, cuando se trata de evaluarlo.

Anne comenzó a fantasear con la Argentina en la escuela. "Como para la mayoría de los franceses, ese nombre evocaba en mi imaginación un país hecho de metal precioso (en francés, argent, significa plata). Entonces decidí aprender el español", relató en París pocos días después de la publicación de su libro.

Con el tiempo -y a fuerza de constancia-, Anne recorrió todas las etapas de la integración. Editora en Francia, en un momento planeó viajar a la Argentina y fundar un café literario, pero los vaivenes de la economía desmoronaron sus planes y la obligaron a buscar otras ideas.

"En eso estaba cuando sucedió lo que debía suceder", confiesa. Hace 19 años, durante unas vacaciones en un pequeño pueblo del interior francés, Anne conoció a quien se convertiría en el hombre de su vida y el padre de sus dos hijos. El lector ya lo adivinó: un argentino.

Esa alianza sentimental la llevó a Buenos Aires durante algunos años y consolidó su afecto por el país.

"Tengo una profunda admiración por ese maravilloso pueblo", dice. "La Argentina es un país duro, difícil, donde la gente pierde todo de la noche a la mañana, pero es capaz de salir adelante con una infinita imaginación y, sobre todo, con solidaridad", agrega.

De regreso a París, tal vez como una forma de no alejarse para siempre, Anne Papazoglou se lanzó en la redacción de su Dictionnaire insolite de l'Argentine, publicado el mes pasado por Ediciones Cosmopole.

Conventillo. Escrache. Empleados ñoquis. Hiperinflación. Mate. Nostalgia. Patillas. Perón-Perón. Telo. Trucho. Verlán... Escrito con la precisión de un entomólogo, cada entrada del diccionario de 159 páginas es una pequeña perla de la cultura argentina que deja adivinar el afecto de la autora por el país.

¿Si piensa regresar? "Con toda seguridad. Este libro cumplió su misión: darme unas ganas enormes de volver. Tanto -asegura- que hasta conservé los derechos de traducción para la Argentina. Ese trabajo pienso hacerlo yo."

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