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Almodóvar: "Si los Panama Papers fueran una película, mi hermano y yo sólo seríamos extras"

Fuente: EFE
Eterno favorito del Festival de Cannes -en el que nunca ganó la Palma de Oro- el cineasta manchego presentó su film Julieta, y no eludió la controversia sobre las sociedades offshore reveladas por la investigación periodística
Diego Batlle
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17 de mayo de 2016  • 12:09

CANNES.- Pedro Almodóvar presentó casi todas sus películas en Cannes, ganó premios en varias categorías (como director, como guionista, para varios de sus intérpretes), pero nunca la Palma de Oro. Es el favorito "eterno", pero su obsesión (consagrarse en el principal festival del mundo) se posterga año tras año ¿Se romperá ese maleficio con Julieta? Probablemente este melodrama romántico no se ubique entre los mejores títulos de su dilatada y magnífica trayectoria, pero tiene múltiples atributos y hallazgos artisticos que lo ubican, sin dudas, entre las principales candidatas de esta edición.

El director de Átame, Todo sobre mi madre y Hable con ella narra en Julieta una historia madre-hija durante tres décadas (hay segmentos que transcurren en 1985, 1998, 2003 y 2016 con una estructura narrativa no lineal) y aborda el dolor de la protagonista cuando su hija la abandona con apenas 18 años y luego no sabe nada más de ella. El personaje de Julieta es interpretado por dos actrices (Adriana Ugarte entre los 25 y los 40, Emma Suárez de los 40 en adelante) y en el elenco aparecen, además de Rossy De Palma, Susi Sánchez e Inma Cuesta, el argentino Darío Grandinetti en un papel secundario que tiene gran importancia al comienzo y en el desenlace de la trama.

Fuente: EFE

Drama épico y desgarrado sobre la ausencia, la culpa y la búsqueda de la redención, Julieta –que se estrenará en nuestro país el 23 de junio– es un melodrama clásico con varias muertes (por enfermedades, accidentes o suicidios), cartas desgarradoras, viajes en trenes que remiten al cine de Alfred Hitchcock y, claro, un diseño de producción extraordinario en un valioso regreso de Almodóvar al mundo femenino con mayoría de nuevas actrices. Una renovación necesaria para un universo reconocible.

La expectativa por la película fue tan fuerte como las que había por las declaraciones del realizador de Volver y Mujeres al borde de un ataque de nervios. Fue un periodista británico el que se animó a mencionarle los Panama Papers y esta vez el director manchego no eludió la respuesta: "La pregunta es demasiado general, pero sólo puedo decir que, si los Papeles de Panamá fueran una película, mi hermano Agustín y yo sólo seríamos extras, nada más. El problema es que en la prensa española nos han tratado como absolutos protagonistas y eso es muy injusto".

Respecto de su obsesión por competir en Cannes, el creador de Los abrazos rotos y La piel que habito indicó: "Es más excitante para mí y para los medios de comunicación. Me hace sentir vivo. Además, no creo estar aún donde Woody Allen o Steven Spielberg, quienes están siempre fuera de concurso. No soy una vaca sagrada",

Fuente: EFE

Por supuesto, también se refirió a su vuelta al cine con y sobre mujeres: "El universo femenino es un lugar del que nunca me iré del todo. Esta madre en comparación con las otras es la más vulnerable, la más débil. Lo suyo es una resistencia pasiva. Lo que me gusta de Alice Munro, en tres de cuyos relatos está basada Julieta, es que es una ama de casa que escribe. Yo soy fundamentalmente un ama de casa".

Por último, habló sobre la vejez y el presente: "La vejez no es una enfermedad sino una masacre, dice Philip Roth, y estoy muy de acuerdo. Nunca hubiera podido filmar esta película antes. Es cierto que echo de menos mi juventud, aquellos años ochenta. He tenido que apostar por la salud, decisión necesaria para seguir trabajando pero decisión triste. Y ese sentimiento de tristeza impregna mis películas de esta década."

La intensa jornada de la Competencia Oficial se completó con otras dos películas que tuvieron recepciones muy opuestas: aplausos para Aquarius, segundo largometraje del brasileño Kleber Mendonça Filho con una extraordinaria actuación de la mítica Sonia Braga; y abucheos (en la función de prensa) para el francés Olivier Assayas por Personal Shopper, película de fantasmas con Kristen Stewart. Las contracaras de un festival siempre apasionante (y apasionado) como Cannes.

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