Una casa decorada para enamorarse

Fotógrafo y sagaz rastreador de los mercados de pulgas londinenses, el dueño de esta casa definió espacios que brillan, sencillamente
Lucrecia Álvarez
Matías Erráuriz
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22 de mayo de 2016  • 12:07

Su creador no podía ser sino un artista. El fotógrafo Paul Massey es un admirador de Henri Cartier-Bresson y Cecil Beaton, un enamorado de la luz y sus efectos, esos que puede adivinarse incluso en los entornos más insospechados. Eso era precisamente lo que le atraía de esta construcción abandonada cuando la veía de afuera con su cartel de venta, camino a la casa de un amigo en el barrio londinense de Parsons Green. Cuando la visitó, descubrió que, a pesar de que necesitaba unos cuantos arreglos, podría convertirla en su hogar. El reciclaje incluyó la reparación de las cañerías, de la instalación eléctrica, vidrios, techo, paredes y luego sí, por fin, blanquear la caja para que fueran apareciendo esos espacios que su clarividencia ya consideraba reales. Muebles y objetos vintage la llenaron de vida y sus propias fotografías le imprimieron su ánimo y personalidad.

Fotos: Gentilleza Paul Mazzey.

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