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Nace una estrella

El curriculum de Laura Oliva incluye su paso por el Circo Rodas y el título de bailarina profesional. Actualmente conduce Grandiosas por Canal 13 y acttúa en El último de los amantes ardientes
Fabiana Scherer
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15 de febrero de 2002  

"Los videos de Michael Jackson me cambiaron la vida." Tal confesión pertenece a Laura Oliva, la histriónica y desprejuiciada tercera pata de Grandiosas y la vibrante Jeanette de la obra El último de los amantes ardientes. Puede sonar raro, extraño y hasta gracioso, pero Laura es consciente de que Thriller, el video que Domingo Di Nubila presentaba una y otra vez, le produjo un crack en la cabeza. "Tenía 15 años cuando Michael se convirtió en un boom -recuerda-, y por aquel entonces no sabía qué hacer con mi vida. Era la típica chica que era buena en el colegio, porque simplemente quería sacármelo de encima, pero todo cambió cuando vi la perfección de las coreografías de Jackson, sus pasos, su baile. Cada vez que lo veía no paraba de llorar, de asombrarme, de maravillarme. Fue en ese momento que me di cuenta de que tenía una gran frustración, pero que todavía había chances de cumplir mi sueño."

Urbana por nacimiento y por elección ("soy una chica cemento"), Laura reconoce que su mejor forma de expresarse es a través del humor, "pero de uno muy irónico, ácido, hasta me animo a decir de un pesimismo alegre".

Esa veta que día tras día saca provecho en Grandiosas (Canal 13, lunes a viernes, a las 14), como la más graciosa entre Fanny Mandelbaum y Karina Mazzocco y que encontrará uno de sus máximos picos con la publicación de Oliva extra virgen (que Sudamericana editará en mayo), fue explotándola a lo largo de su carrera.

Su primer trabajo llegó gracias a la danza, como bailarina en el Circo Rodas. "Fue una experiencia muy rara -asegura-, muy bien paga, porque obviamente ninguna bailarina quería trabajar en este lugar. Fue fascinante, tenía 19 años y como era de esperar mi papá casi se infarta."

Con una sonrisa al mejor estilo Laura Oliva, intenta meterse en la cabeza de sus padres. "Obviamente mis viejos nunca tuvieron la fantasía de que iba a ser una bailarina clásica, porque empecé a estudiar ya de grande, pero no creo que ellos se hubieran imaginado que iba a terminar en un circo."

La actriz, conductora y bailarina que hace un año pasó la barrera de los 30, no tuvo una infancia de chica de barrio. "Soy bien capitalina, viví en Congreso hasta los 5 años y en Barrio Norte en un edificio, sobre la avenida Córdoba. Por eso no tengo ese concepto de barrio, de la bicicleta y de jugar en la cuadra. No lo lamento, soy muy porteña, para nada campechana y netamente urbana."

Ya te vas a jubilar también

En la tele desembarcó con Nico , el exitoso ciclo de Nicolás Repetto. "Fue Pablo (Codevila) , el que me incentivó a presentarme al casting que, para mí, no son nada fácil." Desde hacía tiempo tenía puesta la mente en la televisión, porque bien sabía que las cosas resultan ser mucho más difíciles si no tenés un nombre, por más pequeño que sea.

En Nico no sólo encontró un espacio para empezar a explorar el humor más ácido, con personajes como Ofelia, la jubilada que inmortalizó el clásico ya se van a jubilar ustedes también , sino que quedó bajo el ala protectora de Repetto. Luego de trabajar en Nico, Decime cuál, cuál...?, su protector la convocó para Infómanas, según Laura, su gran visagra y el lugar que le permitió sacarse el peso de los personajes y jugar como ella misma; y más tarde para Sábado Bus, sólo que esta vez detrás de cámara. Más allá del ala de Nico, Laura supo cómo tomar vuelo propio, y no por nada compartió dos años con Antonio Gasalla y se ganó un lugar -que poco a poco fue en ascenso- en el regreso de Jorge Guinzburg y su Peor es nada. La rapidez con la que se acopló a los dardos de Elizabeth Vernaci y Guinzburg en la sección sacando el cuero la ubicó en otro nivel: el de una comentarista filosa que, sumado a sus personajes críticos y, por qué no, patéticos de La familia bonaerense, Los nuevos pobres y Los oficinistas (también en Peor es nada ), le valieron otras miradas. Incluso capaces hasta de ponerla al frente de un talk show de actualidad como Grandiosas, al que la crítica y el público no dejaron pasar por alto.

Laura no duerme

Hiperkinética, pero sin llegar a ser la Oliva de Grandiosas ("si fuera así las 24 horas la gente me odiaría y no me soportaría"), reconoce que el trabajo para ella no es "laburo", sino su motor. "De alguna forma fue el canalizador que me ayudó a enfrentar la muerte de mi hermana -dice para dejar en claro su relación con el trabajo-. Estoy segura de que si por esa época -hace dos años y medio-no hubiese estado trabajando, me hubiera sido imposible convivir con esa terrible y cruel enfermedad que es el cáncer." Laura es la menor de las dos y como una dolorosa e importante parte de su vida, confiesa que de vez en cuando necesita hablar de ello.

De alguna forma esta necesidad de hablar sobre lo que le pasa y le pasó, tomó forma en el libro que Sudamericana editará para la colección Mujer. "Marta Merkin (que la convocó para el libro) definió a Oliva extra virgen como "la excusa para hablar de todo un poco y de su propia vida". El concepto me parece muy bueno, porque cuento mis anécdotas, la separación de mis viejos y la muerte de mi hermana. Excusas para hablar de hombres, de matrimonio, de pareja, de familia, de hijos, de muerte y de duelos."

Como se trata de una obra "muy autoreferencial", era obvio que se iba a apoyar en el humor. "Cuando lo terminé y lo leí me di cuenta de que es inevitable no recurrir a él. Hasta en los capítulos más fuertes aparece ese humor irónico y ácido que ya es parte de mi vida."

Olivia extra... también será su primera incursión en el mundo de los unipersonales. "Nunca me sentí identificada con el material para unipersonales que me llega desde hace un par de años -cuenta-, por lo que tomé consciencia de que si quería hacer uno, no me iba a quedar otra que escribirlo."

Sobre las tablas

Volver al teatro con El último de los amantes ardientes, la comedia de Neil Simon que presenta junto a Eduardo Blanco, Patricia Echegoyen y Emilia Mazer, significó una nueva entrada a los cánones actorales. Allí encarna a Jeanette, una mujer demasiado conflictuada que se mueve entre lo gracioso y lo trágico. "Hasta que no volví a pisar las tablas no me había dado cuenta de lo despegado que estaba mi papel como actriz para la gente. Todos los comentarios fueron "qué raro, qué sorpresa, cómo te jugaste a hacer una cosa diferente"."

A mil. Así se muestra Laura Oliva, que habla hasta por los codos sin perder coherencia. Hilvana temas uno tras otro, sin temor a equivocarse. Al contrario, ser impulsiva parece ser otra de sus virtudes.

Como buena "chica cemento", no es amiga de los deportes ni de las clásicas salidas de escenarios verdes y aire puro. "Trato de hacerlo, pongo el despertador, lo escucho y lo apago."

Laura Oliva

  • A la tele. Pablo Codevila fue el que le insistió para que se presentara al casting del programa Nico. Allí compuso a Ofelia, la jubilada que bajaba línea.
  • En alza. Trabajó con Antonio Gasalla en Infómanas y junto a Jorge Guinzburg y Elizabeth Vernaci exploró su costado de comentarista ácida en Peor es nada.
  • Oliva extra virgen Es el nombre de su primer libro, que editará Sudamericana, en mayo.
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