Agustín Orion, tras su noche de gloria: "Mi sentido de pertenencia a Boca se hace más grande"

Agustín Orion fue el gran héroe de la noche
Agustín Orion fue el gran héroe de la noche
Tras ser el héroe en la serie ante Nacional, que le dio el pasaje al equipo del Mellizo para las semifinales de la Libertadores, el Nº 1 asegura que ocupa el arco de la Ribera "por constancia, trabajo, perseverancia y mentalidad".
Patricio Insua
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20 de mayo de 2016  • 23:59

Hay partidos que perduran en el recuerdo y actuaciones que se instalan para siempre en la memoria de los hinchas. Una de esas noches forjó Agustín Orion el jueves con la clasificación de Boca a las semifinales de la Copa Libertadores. Los tres penales que contuvo en la definición frente a Nacional hicieron que se retirase del campo de juego envuelto en una ovación de esas que no se olvidan. "Es muy lindo ver a la gente festejar tanto. La Bombonera en la Copa Libertadores es algo muy especial y eso te llega. Uno termina jugando por la gente, porque cuando estás tanto tiempo en este club el sentido de pertenencia se agranda. Y con partidos así, mi sentido de pertenencia a Boca se hace más grande".

Orion le regaló sus guantes a su familia
Orion le regaló sus guantes a su familia Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo

"Sin dudas fue una noche especial para mí. Estaban en la cancha mi esposa, que justo era nuestro aniversario; mis hijos, mi papá, mi mamá, mi hermano, mis amigos. Los que están siempre conmigo, cuando las cosas salen bien y cuando no. Es difícil estar cinco años en un club como Boca en el que todo se magnifica", dijo justo en lo que fue su partido N° 200 en la Ribera.

Compenetrado en atajar tantos penales como le fuera posible, había perdido referencia del tanteador. "Le pregunté al árbitro si empezaba la tanda de uno y uno porque un poco te vas yendo". Ya había detenido el remate de Gonzalo Porras y después el de Santiago Romero, el más determinante porque hubiese significado la eliminación. Entonces esperó hasta el último instante a Felipe Carballo, en ese duelo entre ejecutante y arquero que tanto tiene de técnica como de imposición psicológica, y otra vez sus guantes hicieron que la Bombonera estallara en un rugido.

Símbolo de una victoria que emuló al Boca copero de la década anterior, en plena efervescencia destacó la importancia de Juan José Romero, entrenador de arqueros del cuerpo técnico de los Barros Schelotto : "Él es que busca, me muestra videos, me corrige. En la definición lo miraba y en varios penales me marcó para a dónde habitualmente pateaba cada jugador; y se dio así, porque en estas instancias es difícil que un futbolista cambie". En esa ponderación del trabajo desligó del azar a las definiciones desde los once metros, porque "los tiempos cambiaron y los penales se trabajan". "Se analiza de qué manera se para un jugador, todo. También está la intuición, como en el último penal en el que decidí quedarme en el medio del arco".

"Tuvimos muchos problemas, expulsados, lesiones, estar en desventaja, y pasar fue una alegría inmensa. No se da seguido que en un plantel pasen todas las cosas como las que nos fueron sucediendo. Pero el grupo se repone, se reinventa". En el repaso de los contratiempos evitó mencionar su dolencia en el aductor de la pierna derecha.

La alegría de Agustín Orion
La alegría de Agustín Orion Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo

Antonio Roma, Hugo Gatti, Navarro Montoya, Óscar Córdoba y Roberto Abbondanzieri son los nombres dorados en el arco de Boca, pero Orion considera que está en un peldaño inferior. "Son arqueros que marcaron un antes y un después, una etapa en el club. Hicieron historia. Yo estoy lejísimo de ellos". Si el final de este camino es con la conquista de la séptima Copa Libertadores para el club de la Ribera, su nombre tendrá argumentos para agregarse a ese cuadro.

"Estoy en este lugar por constancia, trabajo, perseverancia y mentalidad. Soy muy competitivo, me lo enseñaron desde chico. Hay que entrenar y estar bien siempre, porque acá están los mejores. Boca, es Deportivo Ganar Siempre, como decía el Coco Basile. En 40 días nadie se acuerda de esto, y está bien que sea así".

El fútbol no da revancha. Cada título es único y si se pierde no se recupera. Pero sí entrega nuevas oportunidades. La final de la Copa Libertadores de 2012 le resultó doblemente dolorosa, por la derrota ante Corinthians (en Brasil) y porque antes de consumarse la caída un choque con su compañero Leandro Somoza lo había sacado de la cancha. Cuatro años más tarde, con esa cicatriz, puso a Boca en una nueva semifinal. Vendrá el tiempo del descanso y la pretemporada, sin que se desaparezca la obsesión por alzar el trofeo más codiciado de América, ése con el que Boca sigue soñando gracias a las manos de Agustín Orion.

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