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Albor Cantard: "En las universidades públicas, se gradúan tres de cada 10 personas que ingresan"

El secretario de Políticas Universitarias señaló que el gobierno nacional no busca arancelar a la educación terciaria
Luciana Vázquez
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30 de mayo de 2016  

Fuente: LA NACION

Pasada la tormenta desatada en las universidades públicas por los aumentos de las tarifas de servicios y el cierre de las paritarias docentes, el secretario de Políticas Universitarias, Albor Cantard, estuvo en el ciclo Conversaciones en LA NACION, donde se refirió a los dilemas del ingreso irrestricto y la calidad de la universidad pública argentina, entre otros temas.

Cantard es un conocedor del micromundo universitario: fue militante de Franja Morada en sus años de estudiante en la Universidad Nacional del Litoral, docente desde 1994 y profesor titular por concurso de esa institución, además de rector entre 2007 y 2015, cuando renunció para sumarse a los equipos de Cambiemos.

¿Qué le pareció el nombramiento fallido del productor televisivo Juan Cruz Ávila en el cargo que usted ocupa hoy? La comunidad universitaria mostró su rechazo.

Esteban [Bullrich] valoró su conocimiento sobre los hospitales universitarios. A mí me pareció natural: lo veía muy interesado. La comunidad universitaria tiene sus códigos corporativos. Además, había muchos pruritos sobre las políticas universitarias de Cambiemos con la campaña del miedo: que si [Mauricio] Macri ganaba, el sistema público iba a ser olvidado o privatizado. Se generó una alerta, aunque no hay hechos concretos que pudieran justificarla.

Mencionó "códigos corporativos". ¿Llegó la hora de discutir, a casi 100 años de la autonomía universitaria, sus consecuencias no deseadas, con un sistema cerrado sobre sí mismo, poco transparente y que genera corrupción?

No veo la relación entre la falta de transparencia y la corrupción con la autonomía universitaria, que defiendo a ultranza y que buscó que las universidades funcionaran sin las injerencias del poder político de turn o.

Pero el poder político de turno está dirimiendo poder dentro de las universidades.

En algunas, sí; en otras, mucho menos, y en otras, para nada. El tema es que esa identificación no se transforme en una política partidista.

Es lo que se dio el año pasado.

Y este año, en el caso de una facultad de La Plata [Periodismo] que declaró un asueto para acompañar a una ex presidenta.

Entonces la autonomía tiene problemas reales, aunque sea un principio interesante.

Sí, tiene problemas, si no es bien ejercida puede terminar aislando a la universidad de la sociedad.

¿Puede generar corrupción?

No, porque las universidades manejan fondos nacionales y tienen que responder a toda la ciudadanía. Tenemos un sistema de educación no arancelado que no es gratuito. El chico que anda cartoneando para comprar un litro de leche está pagando para que los estudiantes universitarios se gradúen. Salvo excepciones, las universidades cumplen en tener en cuenta ese compromiso social que las está solventando.

¿Es realista decir que en la Argentina hay ingreso irrestricto?

Hay un sistema de ingreso directo que permite que con el título secundario se acceda a la universidad. Podemos hablar de ingreso irrestricto, pero si el 50% de los jóvenes no termina la secundaria, ya están excluidos de la universidad. También estamos en una situación de irrealidad, porque uno de los problemas más fuertes es una tasa de graduación y una de retención universitarias muy bajas. En los primeros años, la mitad de los chicos que ingresan abandonan, y se gradúan no más de tres de cada 10 que ingresan.

¿Cómo es en Brasil?

Brasil también tiene una universidad pública no arancelada, pero tiene un examen de ingreso riguroso, el vestibular, que deja al 80% de los aspirantes afuera. A mí no me gusta ese sistema.

Pero es parecido a lo que hace el CBC: sólo el 35% lo termina en tiempo y forma. Lo que hace el vestibular en un examen lo hace el CBC en un año.

Ésa es la diferencia, pero además en Brasil la mejor tasa de graduación se explica porque el corte se hace después del examen.

Si cada chico llegara bien preparado, ¿podría el sistema cumplir con el ingreso irrestricto?

Se podría solucionar en gran parte con más presupuesto, pero hay carreras en que eso no alcanza, que necesitan una expertise, como las artísticas. El discurso demagógico de dejar ingresar a todos sin examen previo en algunos casos se cae.

¿Cómo ve la calidad de las universidades?

Gozan de un prestigio importante, pero es cierto que el sistema debe plantearse cómo se articula con el secundario, cómo planifica la expansión y qué tipo de profesional necesita el país para 2030. El gran debate es que tenemos carreras que se prolongan excesivamente: estamos graduando jóvenes a los 28 años, cuando en Europa o EE.UU. a esa edad se están doctorando. Hay una fuerte impronta enciclopedista.

¿El macrismo quiere arancelar las universidades?

No, para nada, no sería secretario de Políticas Universitarias si pensaran eso.

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