3-7-0: sin delanteros y con Cuciuffo como líbero adelantado para seguir a Francescoli

Pizarrón y pases cortos: otra sorprendente innovación táctica de Bilardo, que contra Uruguay jugó por primera vez todo el partido sin delanteros
Christian Leblebidjian
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16 de junio de 2016  • 20:58

Si le faltaba innovar algo a Carlos Bilardo durante el Mundial de México 86 era directamente jugar sin delanteros. Ante Uruguay arrancó jugando 4-6-0, pero el sistema se modificó rápidamente, a los 15 minutos. Como se ve en el gráfico, el esquema pasó al 3-7-0: la línea de fondo compuesta por Cuciuffo, Brown, Ruggeri y Garré se transformó en Brown como líbero, Ruggeri se corrió a la derecha y Cuciuffo al centro, pasando Garré a ser un volante más, un carrilero por la izquierda. El detalle más sorpresivo fue lo retrasado que jugó Valdano, casi siempre bajando a recibir a la altura de Giusti y Batista. Pero la Argentina, pese a no tener delanteros o referencias fijas, igual generó desequilibrio con la movilidad acostumbrada y muchos "llegadores", futbolistas que atacaban el espacio del área llegando desde atrás.

La selección de Bilardo jugó mejor que Uruguay, le ganó merecidamente 1-0 con un golazo de Pasculli por cómo arrancó (con un taco de Burruchaga, de fenomenal partido) y se elaboró la jugada, aunque después, antes del derechazo final de Pasculli, se ensució con el toque defensivo imperfecto de Eduardo Acevedo. En situaciones de riesgo, la Argentina se impuso 8 a 5, con un parcial en el primer tiempo de 4 a 2.

Como se ve en las imágenes, Valdano se retrasó sistemáticamente para ser más nexo que Maradona. Bajaba, pivoteaba y cambiaba de frente, pero enseguida picaba para volver a ser la primera alternativa de descarga. Fue, hasta ese momento del Mundial, el partido más táctico que jugó Valdano, apareciendo para cabecear en el punto penal pero también sacrificándose en la marca para mantener la premisa de recuperar en zona de volantes con superioridad numérica por el centro o las bandas.

La otra novedad fue ver a Cuciuffo como líbero por delante de Brown y Ruggeri. Y se encargaba particularmente de Francescoli. No lo siguió por toda la cancha, no fue marca personal, pero sí lo tomaba en los últimos 30 metros del ataque uruguayo. El seleccionado dirigido por Borrás no generó mucho, pero en la única que Francescoli se le escapó a Cuciuffo (tras un pelotazo largo y en el final del primer tiempo) casi terminó en gol de Wilmar Cabrera.

A los 16 minutos del segundo tiempo, con el ingreso de Rubén Paz (terminó siendo la carta uruguaya más peligrosa), Francescoli fue más a posición de "9". Cuciuffo se quedó con él y fue Brown quien salió a tratar de cortar y anticipar por delante de Ruggeri.

La jugada del partido: Argentina no presionó alto, pero no paraba de sorprender con su funcionamiento. A los 16 minutos del primer tiempo, el arquero Fernando Alvez quiso salir jugando por abajo con Nelson Gutiérrez. Se avivó Pasculli y lo fue a presionar. El defensor, inteligente, prefirió el papelón reglamentario que una pérdida de la pelota en ese sector. Ante la amenaza de Pasculli, tocó el balón dentro del área y el árbitro retrotrajo la acción para que todo vuelva a empezar.

cl/jt

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