Nuevos horizontes para la política exterior

Patricio Carmody
Patricio Carmody PARA LA NACION
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3 de junio de 2016  

Nuevos rumbos y horizontes diversos parecen caracterizar la política exterior argentina. Se evidencia una intensa actividad del tándem presidente-canciller, en busca de reequilibrar las relaciones de la Argentina en el escenario mundial. Se van vislumbrando, a su vez, los elementos de una "visión en construcción" del dúo Macri-Malcorra. Se destacan conceptos aspiracionales, como "construir una política exterior que refleje la potencialidad de la Argentina" y "sacarla del reflejo de la política interna" (Malcorra), o estar "integrados al mundo" (Macri). A esto se suman rasgos más utilitaristas, como "ver las cosas que le sirven al país" (Malcorra) y "aprovechar todas las oportunidades" (Macri). Esto está en línea con lo expresado en su momento por el ex canciller brasileño Celso Lafer: que la política exterior consiste en "convertir necesidades internas en posibilidades externas".

Con el objetivo de materializar "la potencialidad de la Argentina", el tándem Macri-Malcorra parece estar reemplazando la estrategia de generar "autonomía mediante la distancia" que identificaba a los Kirchner con un enfoque de generar "autonomía mediante la diversificación". Así, parecen dejarse atrás tanto la tendencia al aislamiento como la tendencia a la "fijación con un solo país". Esta "fijación" se materializó, durante los gobiernos Kirchner, con Venezuela primero y con China después. Pero también se ha manifestado anteriormente con los Estados Unidos y en algún grado con respecto a Brasil, dando también lugar a "relacionamientos con dependencias".

La idea de diversificar relacionamientos toma relevancia en una era de notable difusión del poder a nivel mundial, y parece ser respaldada por comentarios como "no dar la espalda a nadie" (Malcorra) o tener una "agenda internacional de puertas abiertas" (Macri). A los contactos con líderes de potencias establecidas (Renzi, Hollande, Obama, Cameron, Trudeau y Abe) se suma la reunión con el líder de una potencia emergente como China, Xi Jinping. En ella, Macri afirmó que "será importante ratificar la alianza estratégica con China". También se concretó una visita a Rusia por parte de la canciller Malcorra, donde expresó: "Tenemos que maximizar nuestras alternativas y tener una relación madura y seria con todos aquellos que están dispuestos a trabajar con nosotros". A los contactos con potencias emergentes se suman reuniones con los primeros ministros de Australia y de Nueva Zelanda, dos países-nexo con el Asia-Pacífico y los países del Asean.

Estas acciones parecen apoyar una vocación por la diversificación, que va más allá de una inteligente búsqueda de apoyos para realizar la reunión del G-20 de 2018 en la Argentina. En palabras del vicecanciller Carlos Foradori: "Si nuestra relación con China era de 8/10 y con los Estados Unidos era de 2/10, construir una nueva relación con los EE.UU. de 8/10 no implica devaluar nuestra relación con China a un 2/10, sino que hay que mantenerla también al nivel de 8/10".

La diversificación de relacionamientos incluye los esfuerzos por mejorar la situación con el exterior próximo. Se aceleran los encuentros a nivel público y privado con Chile, buscando mayores grados de integración y conexión al Pacífico. Se han neutralizado rápidamente temas ríspidos de la relación con Uruguay. Pero el mayor desafío es obviamente Brasil, dado el contexto político y económico actual del vecino país. A pesar de esto, se da una gran prioridad al negociar un tratado de comercio Mercosur-Unión Europea haciendo valer el peso de la integración productiva con Brasil.

Al implementar esta estrategia de "horizontes diversos", Macri y Malcorra están demostrando que trabajan en gran sintonía, complementándose y potenciándose mutuamente con sorprendente éxito. La naturaleza dinámica pero moderada del Presidente va marcando el tono de una constructiva "diplomacia presidencial". Un dramático contraste con la "antidiplomacia presidencial" de los Kirchner. A su vez, la canciller combina una mezcla de conexiones internacionales y conocimientos específicos con un gran espíritu de trabajo ("mi característica más grande es que soy una laburante"). A esto se suman su habilidad en las luchas interburocráticas y su experiencia en el ambiente multicultural y multiétnico, que caracterizan las instituciones globales, de suma utilidad para una estrategia de "horizontes diversos".

Un desafío crucial para el tándem Macri-Malcorra será asegurarse que la estrategia de "horizontes diversos" desarrollada posea los suficientes elementos de consenso. Esto trae a la mente lo expresado por el secretario de Estado norteamericano, Dean Acheson, al definir su tarea después de la Segunda Guerra Mundial. Ésta era crear una mitad del mundo, la mitad libre, a partir del caos, sin que el mundo estallara en pedazos durante ese proceso de creación. En el caso del gobierno actual, la tarea es crear, también a partir del caos, una política exterior apoyándose sobre la mitad del espectro político sin que la otra mitad la quiera hacer estallar en pedazos, una vez que el proceso de creación haya concluido.

Doctorando en Relaciones Internacionales y miembro consultor del CARI

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