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Creen que la Argentina tardará unos dos años en poder adherirse a la OCDE

El ingreso en el grupo de los países más ricos del mundo implica cumplir con requisitos políticos y económicos, como tener baja inflación y disciplina fiscal; sus miembros deben dar el visto bueno
Luisa Corradini
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3 de junio de 2016  

PARIS - Si el gobierno argentino tiene intenciones de adherir en muy breve plazo a la OCDE deberá lanzarse a una tarea ciclópea. A menos que una inusual decisión política de la organización que reúne a los 34 países más ricos del mundo acorte esos plazos. Eso lo sabe el ministro de Economía, Alfonso Prat-Gay, que en su primera jornada de visita oficial a París presentó ayer una carta con el pedido formal de adhesión al secretario general de la institución, el mexicano Angel Gurría.

Ese proceso es largo, difícil y costoso para todo nuevo miembro que quiera acceder a ese exclusivo club, con sede en París. Para llegar a la adhesión plena, una vez presentada esa primera carta de intención, cada país recibe una hoja de ruta "a medida" con las imprescindibles etapas que deberá cumplir y las reformas que deberá implementar.

Hasta que eso suceda, es imposible saber cuáles serán las exigencias a las que deberá someterse Argentina. Sin embargo, como en todo club o institución, es posible adelantar algunos criterios sine qua non que, por el momento, representan auténticos obstáculos para el país.

"Hay criterios políticos, pero sobre todo económicos", precisó una fuente de la OCDE a LA NACION. "Las claves en el proceso de adhesión son el rating-país y el clima de negocios. Ese sésamo surge de los cálculos matemáticos de una serie de cifras y fórmulas polinómicas que analizan unas 20 variables. No hay tergiversación posible", agregó.

En ese estudio, llevado a cabo por un equipo de especialistas de la OCDE, se analizan -entre otros- la inflación, la tasa de desempleo, el ratio inversión-PBI, la recaudación fiscal o el endeudamiento externo e interno. En todo caso, para que esa nota se aproxime a los estándares de la organización, la Argentina deberá, por ejemplo, reducir drásticamente su inflación: "Probablemente a un dígito anual", señaló otro especialista.

Prat-Gay ha prometido una reducción gradual del índice de precios -que alcanzó el 19,2% en los primeros cuatro meses del año- hasta llegar al 5% en 2019. "Con mucho optimismo, esas previsiones nos llevan a una adhesión dentro de dos años, por lo menos", especuló la misma fuente.

Entre otros esfuerzos, el país también deberá ajustar su déficit fiscal. Esa fue otra promesa de Prat-Gay, pero con gradualismo.

A esos desafíos económicos se agregarán la necesidad de consolidar instituciones robustas, una buena gobernanza y un clima político apaciguado y democrático. "Ese será un esfuerzo particular que deberá hacer toda la clase política, y no solo el gobierno", señalan las fuentes consultadas.

Los 34 miembros de la OCDE saben que el actual ejecutivo argentino no cuenta con mayoría en las Cámaras. A un año de las elecciones legislativas, la negociación de reformas y políticas estructurales no será fácil. Pero el ingreso de un nuevo socio a la OCDE no depende sólo del candidato. Como en toda organización, existen en el seno de la misma diversas posturas que cambian, además, con la evolución de la economía mundial.

Tres grupos coexisten actualmente en la OCDE: el primero, que propicia el ingreso de nuevos socios, en el cual participan países como Chile o México. El segundo, integrado particularmente por países asiáticos e igualmente abierto a nuevos ingresos, a condición de que estos pertenezcan, sobre todo, al continente asiático. Por fin, un tercer grupo conformado por las grandes potencias planetarias, que manifiestan una cautela cada vez mayor con las adhesiones. Escaldados por la mala experiencia de la ampliación de la Unión Europea (UE) a los países del Este, muchos miembros de la zona euro, y en particular Alemania, exigen cada vez más el cumplimiento de todos los requisitos establecidos por la OCDE para aceptar una nueva adhesión a fin de asegurarse que el recién llegado responderá plenamente a las reglas del intercambio internacional y la globalización.

"Entendemos que la organización debe clarificar internamente su posición acerca de la posibilidad de abrir un proceso de adhesión en el corto plazo, proceso que -para el caso de la República Argentina- tenemos la expectativa de que pueda desarrollarse en un lapso de tiempo razonable", afirma la carta del Gobierno.

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