ShowMatch 2016: lo mejor y lo peor de la primera semana

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Te contamos qué gustó y qué no de la nueva temporada del ciclo que conduce Marcelo Tinelli
Martín Fernández Cruz
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4 de junio de 2016  • 00:10

Lo mejor

La presentación (que a su vez, tuvo matices)

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Es un clásico que sigue sin agotarse: la presentación de cada año de ShowMatch, es uno de los momentos que más expectativa genera . Sabiendo que es importante superarse año a año, la producción procura apostar a más y brindar como apertura de cada ciclo un espectáculo gigante que deje sorprendido al televidente a golpe de coreografías multitudinarias y ambiciosas puestas en escena. Entre otras cosas, la presentación de este año incluyó un baile en tres escenarios simultáneos, el debut como cantante de Candelaria Tinelli (que sorprendió a más de un prejuicioso), un tango arriba de una plataforma voladora ubicada en el Obelisco, un hip hop con músicos de la villa 31 junto a Pampita , y la presentación de tres importantes obras ( Peter Pan, Franciscus y el Cirque du Soleil). Fueron cerca de 40 minutos sin respiro, en el que los números musicales se sucedieron a velocidad vertiginosa, y en el que el minuto a minuto ascendía rabiosamente rompiendo todos los techos del actual rating argentino, llegando a arañar el promedio de 35 puntos. Ese número extraordinario deja una conclusión evidente: una porción de la torta estuvo compuesta por televidentes que hasta el momento no había aparecido, y que se asomó a la tele exclusivamente para ver ese segmento (público que en el segundo día del programa, cuando la rutina de ShowMatch retomó su cauce habitual, volvió a Netflix, al cable, a los libros o a dónde fuera que estaba refugiado). Eso sí, y a riesgo de pecar de quisquilloso, bien se podría decir que la presentación peca de ser un collage algo desprolijo, que no busca aunar una estética y que no tiene un criterio estilístico definido, siendo más bien un tiremos todo a la parrilla y démonos un flor de atracón. Quizá el desafío de cara al año que viene, sería armar una presentación así de ambiciosa, pero que tenga un eje temático determinado al que todos los números musicales puedan circunscribirse.

Pampita como jurado

Si bien Laura Fidalgo se descargó fuerte contra la nueva jurado, lo cierto es que Pampita se ganó ese reconocimiento por mérito propio. En los once años que lleva el Bailando en pantalla, la modelo tuvo experiencia de sobra en el certamen como para ganarse ese lugar, y lo que es más, hasta tiene el mérito de haber ganado el "Bailando..." en 2008 (en cuya final derrotó casualmente a la propia Fidalgo, ejem….). Por ese motivo, pensar que a Pampita le falta piné para ser jurado simplemente porque no estudió baile profesional, es pecar de ingenuo, sobretodo teniendo en cuenta que el del "Bailando..." es un concurso que no se limita necesariamente a evaluar la habilidad para la danza (recordemos que un ganador fue la Mole Moli, ejem de nuevo…), sino que también reconoce el carisma como gran ingrediente que deben tener los concursantes. En un jurado que por momentos se vuelve algo predecible y en el que cada uno de los miembros cumple un rol muchas veces predeterminado, Pampita representa una nueva (y muy necesaria) renovación.

Lo peor

Las visitas internacionales

Uno de los platos que se presupone fuerte, pero que pocas veces funciona, es el de los visitantes internacionales. Históricamente no fueron muchos los artistas extranjeros que realmente le pusieran chispa a la pista del "Bailando..". Participaciones breves y por lo general de poca gracia inundaron el circuito, siendo probablemente la de Ergün Demir la única excepción a esa regla, que a fuerza de encanto (y de meterse a los argentinos en el bolsillo) logró una permanencia en la tele local que nadie hubiera imaginado. En el Showmatch 2016 , la pista la abrió de manera muy tibia el boxeador Evander Holyfield . Con una traductora correcta (con la que Tinelli no logró la química que sí tuvo con Jazmín Natour) y una esposa que parecía ponerle la onda que le faltaba a su marido, lo de Holyfield dejó con gusto a poco. Al parecer, el famoso ex boxeador vino al país para bailar (como pudo), ofenderse por la devolución de Polino y amagar con decirle adiós al certamen. Por su parte, Marta Sánchez , más allá de su innegable encanto, tampoco supuso un agregado demasiado interesante, y la previa hablando de sus ex parejas y volviendo por milésima vez a "Desesperada", no logró mucho interés . Una vez más, lamentablemente, las visitas internacionales terminan siendo una de las decepciones del certamen. Las esperanzas en este rubro, están puestas entonces en el actor de telenovelas Fernando Carrillo, que aún no debutó...

La previa de María del Mar

En la primera semana del Bailando, pasaron los ya mencionados artistas internacionales, mientras que del ámbito local debutaron los Ruggeri (Oscar y Candela), Charlotte Caniggia, Doman, el Polaco, Ángela Torres y María del Mar Cuello Molar. Si bien la calidad de esos números fue de lo más variada (con la performance de Ángela entre lo mejorcito), con la ex de Alé el programa volvió a las previas chimenteras que poco aportan. Como ya le sucediera en el programa de Ángel de Brito, una vez más María del Mar debió aguantar estoicamente que la acusaran de sacarle rédito a su breve matrimonio y a la enfermedad que atravesó Matias Alé. Lo que comúnmente se dice "meterse en el barro" tuvo con María del Mar a su primera víctima. Ella procuró no perder la paciencia (una eventual pelea, claro está, sería tristemente jugoso para el programa) y contestó a todas las acusaciones con gracia y carisma, y para rematar su debut en el ciclo, brindó un muy buen baile que obligó a muchos de sus críticos a ponerle un puntaje medianamente decente (aunque fuera haciendo puchero). Ese momento dejó en evidencia que el atractivo del programa siempre debería estar puesto en el baile y no tanto en los chusmerios. Seguramente, sería un signo de evolución que el Bailando abandonara los conflictos personales de sus participantes, para poner el acento en la expresión artística que, justamente, da nombre al programa.

Ni fu ni fa

El "Gran Cuñado", por ahora, con gusto a poco

Siempre que Tinelli se mete en el juego de la sátira política, las aguas se vuelven turbias. Algunos políticos o figuras de cierta relevancia social se preocupan de ser ridiculizadas, mientras que otros de poca escala, sueñan con aprovechar un posible envión que los catapulte a la popularidad a través de una parodia con gancho. Pero por lo que pudo verse hasta ahora, la casa de Gran Cuñado está algo tibia. Imitaciones efectivas pero basadas principalmente en tics y latiguillos discursivos, son el eje de los políticos según ShowMatch . No hay por el momento una parodia encendida que dispare con munición gruesa, sino más bien juegos de palabras y chistes por el estilo. Sí vale destacar el (¿incómodo? ¿extraño? ¿desafortunado?) momento en el que José Ottavis se cruzó con su imitador. Entre enojado por los gastes y algo ansioso por intentar aprovechar el momento para pegarle al oficialismo, el verdadero Ottavis no supo capitalizar en absoluto los cinco minutos de fama que le dio el piso de Tinelli, demostrando que el ritmo de ShowMatch no es para cualquiera (irónicamente y esa misma noche, la mamá de Doman mostró espontáneamente una soltura y oratoria que a Ottavis no le hubiera venido nada mal). Por ahora, Gran Cuñado se presenta como una parodia que se burla de la cáscara de los políticos. O dicho más simple: ladra, pero no muerde.

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