Juan Martín Del Potro y la facultad de adaptarse pronto

Del Potro en el césped de Stuttgart
Del Potro en el césped de Stuttgart Crédito: ATP World Tour
Desde que regresó al tour, ganó en cemento, polvo de ladrillo y césped; mañana jugará los octavos de final en Stuttgart
Sebastián Torok
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7 de junio de 2016  • 19:34

Si hay una virtud que Juan Martín del Potro ostentó desde que regresó al circuito , en febrero pasado, luego de haber superado, en parte, la pesadilla de tres cirugías en la muñeca izquierda, es la capacidad para adaptarse pronto a las condiciones y a las superficies que se le presentan. En su primer certamen, sobre el cemento de un ATP menor como el de Delray Beach, ganó tres partidos -uno de ellos al francés Jeremy Chardy, por entonces 30º del mundo- y alcanzó las semifinales. Luego, se dio el gusto de ganar un partido en cada Masters 1000 estadounidense, en Indian Wells y en Miami. En abril, ya en la temporada sobre polvo de ladrillo, superficie que no pisaba desde el Abierto de Roma 2013, jugó tres partidos en Munich -perdió con Philippe Kohlschreiber en cuartos de final- y dos en el Masters 1000 de Madrid -venció a Dominic Thiem y perdió con Jack Sock-. Luego de ausentarse de Roma y Roland Garros, de tomarse unos días de descanso en Tandil -participó, incluso, en un campeonato serrano de fútbol 8 con sus amigos-, el ganador del US Open 2009 viajó a Stuttgart para participar de un torneo sobre césped por primera vez desde las semifinales de Wimbledon 2013. Y, en su debut, superó con autoridad al búlgaro Grigor Dimitrov (36º) por 6-4 y 6-2, en una hora y 9 minutos.

Es verdad que Dimitrov, desde hace un puñado de meses entrenado por Franco Davin -ex coach de Del Potro durante ocho años-, atraviesa por una etapa de inestabilidad, en la que no logra buenos resultados. De hecho, la del ATP 250 de Stuttgart fue su cuarta caída consecutiva en primera rueda. Pero sobre césped tiene un 61,9% de efectividad y un título (Queen's 2014), y representaba un muy buen desafío para el argentino. Del Potro, que continúa sin entrenador, dominó a Dimitrov, anotó 12 aces y consiguió un 93% de puntos ganados con el primer servicio. El césped es una superficie a la que Del Potro se adapta bien, se potencia y hace daño con sus tiros poderosos (la derecha y el saque). Allí, en tanto, tiene un 70,7% de efectividad, fue semifinalista de Wimbledon y la medalla de bronce de Londres 2012 que ganó fue sobre la alfombra verde del All England. "No esperaba este tipo de rendimiento en mi primer partido en pasto después de tres años. Pero estoy trabajando de manera adecuada, me estoy encontrando muy cómodo con la derecha y el revés poco a poco está volviendo a mi juego (...) No es fácil para mí. He tenido dolor durante los últimos meses, mi muñeca se ha ido sintiendo mejor", describió el actual número 223 del ranking mundial, que mañana, por los octavos de final, se medirá con el australiano John Millman (66º).

Del Potro también actuó en dobles: junto con la joven promesa estadounidense Taylor Fritz, cayeron por 7-6 (5) y 6-3 ante el alemán Florian Mayer y el austríaco Philipp Oswald. En ambos partidos, el argentino golpeó el revés de dos manos con top sin inconvenientes visibles, sin dolor. Ese golpe es el que más le exige la zona operada, por ello también muchas veces opta por pegar el revés con slice. "Estoy muy contento con mi evolución, pero tengo que ir torneo a torneo, sin apresurarme -dijo el ex número 4 del tour-. Lo quiero hacer con calma, inteligentemente. Fue una decisión importante jugar en esta superficie, en césped, donde los puntos no son tan largos y la muñeca no sufre tanto (...) Siempre es complicado jugar cuando uno tiene dolor, lo vengo manejando bien, espero terminar la temporada con salud. Estoy cada vez más cerca de recuperarme de la lesión de la mano".

Del Potro sigue dando pasos, cortos, austeros, pero seguros. Hasta aquí, pasos suficientes para saciar su sed y cumplir sus objetivos después de tanto tiempo de oscuridad deportiva y emocional.

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