Una política incansable decidida a romper la barrera más dura

Lisa Lerer
Catherine Lucey
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8 de junio de 2016  

LOS ANGELES.- Ocho años después de aceptar que no podía "romper la barrera más alta y más dura", Hillary Clinton se prepara para ocupar su lugar en la historia, como presumible candidata demócrata a la presidencia de Estados Unidos.

A lo largo de su sorprendentemente turbulenta campaña para las primarias, Clinton se cuidó mucho de no enfatizar su condición de pionera de género. Pero en los últimos días, de campaña en California, la ex secretaria de Estado señaló que estaba lista para aceptar la distinción de ser la primera mujer en figurar como candidata a la presidencia en la boleta de uno de principales partidos políticos norteamericanos.

Durante un acto en Los Angeles, Clinton dijo encontrarse a un paso de "un momento histórico sin precedente". Es un momento efectivamente crucial para una candidata que ha pasado gran parte de su vida en el centro del debate nacional sobre el rol de la mujer. Desde su estridente defensa de su carrera con la frase de 1992 de que ella "nunca se había quedado en casa a hornear galletas" hasta su apuesta presidencial de 2008 que omitía cualquier mención a su condición femenina, Hillary ha abordado el histórico problema del rol de la mujer desde todos los ángulos posibles. Y ahora está intentando algo nuevo: apropiárselo.

"A partir del martes, iremos camino de romper la barrera más alta y más dura", dijo la semana pasada en Culver City, como un eco de su discurso de renunciamiento en 2008, cuando le cedió la primaria demócrata a Barack Obama.

"Una mujer presidente sería una declaración fuerte, histórica, sobre el tipo de país que somos y lo que representamos -dijo Clinton el lunes en Compton-. Es realmente emocionante. Estoy muy conmovida y siento el aliento extraordinario de la convicción de la gente."

Sus ayudantes de campaña dicen que Clinton es muy consciente de la cuestión de género, especialmente cuando piensa en su madre, Dorothy Rodham, que nació antes de que las mujeres tuviesen derecho a votar. Rodham murió en 2011. Hillary ha hecho de la historia de su madre un punto focal de su campaña.

Es todo un giro respecto de su primera apuesta por la presidencia. En 2008, Clinton creía que debía proyectar una imagen de fuerza para convencer a los votantes de que podía ejercer la presidencia: "Más una fuerte madre soltera que una madre de su casa", como dijo su principal estratega de campaña de aquel entonces, Mark Penn.

Sus colaboradores y aliados creen que aquella campaña presidencial previa ayudó a normalizar la idea de una mujer en la Casa Blanca.

Este año, Hillary quiere enfocarse en el modo en que sus pioneros logros son un símbolo de los cambios que piensa impulsar si es presidenta. "Rompiendo barreras" ha sido uno de sus lemas, con el compromiso de mejorar el acceso a la educación, el empleo y las oportunidades.

Hillary se siente confiada por el marcado contraste entre su mensaje y el del probable candidato republicano, Donald Trump, con sus despectivos comentarios sobre las mujeres. En los últimos días ha cosechado ovaciones con su nuevo discurso de ataques directos contra Trump.

Su campaña apunta a utilizar la retórica incendiaria de Trump en su contra, especialmente para ganar terreno entre las mujeres blancas de los suburbios, una franja del electorado en la que Obama perdió.

Pero todo eso está por verse. Trump parece decidido a atacarla directamente por cuestiones de género, acusándola de "gritona" y de sacar a relucir "la cuestión femenina" para ganar terreno. Pero lo que más preocupa a algunos de los más fieles aliados de Clinton es el carácter impredecible de la situación actual.

"Sigue habiendo una enorme diferencia en el modo en que son tratados los candidatos hombres y mujeres que compiten por un cargo ejecutivo", dice Randi Weingarten, presidenta de la Federación de Docentes Norteamericanos.

Hillary siempre ha enfatizado todos los temas importantes para las mujeres, como la licencia familiar paga, la igualdad de salario por igual trabajo y las guarderías infantiles. En California, se reunió con 17 dirigentes y celebridades mujeres, como Sally Field y Debra Messing.

Sally Field le arrancó un fuerte aplauso a la concurrencia cuando se preguntó por qué a Clinton se la acusa de no despertar simpatías.

"¿Qué es esto? ¿Un concurso de popularidad de escuela secundaria? Ella no se postuló para ser amiga de nadie. Se postuló para la presidencia de Estados Unidos", dijo Field.

Agencia AP

Traducción de Jaime Arrambide

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