Blas Pérez, el goleador panameño de pecho híper tatuado: lavó autos, fue arquero y hoy quiere voltear a un gigante

Crédito: Twitter Blas Pérez
La estrella de la selección centroamericana tiene 35 años y una historia de sacrificios; "soy un guerrero adentro de la cancha", se define, antes del partido de esta noche ante la Argentina
Andrés Eliceche
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10 de junio de 2016  • 07:00

CHICAGO, Estados Unidos.- El fútbol tendrá esta noche otra oportunidad de probar eso de que los extremos se unen. Es que el partido entre Argentina y Panamá por la Copa América juntará en el estadio Soldier Field de esta ciudad a la selección mejor cotizada del torneo con la que menos vale: 528 millones de euros contra apenas 8, según el cálculo realizado por el sitio especializado transfermarkt.es. Deporte igualador como pocos, el juego puede ser una ocasión para que el débil voltee al gigante y haga historia; nunca una selección centroamericana venció a la Argentina.

A esa tarea se abocarán futbolistas que juegan en ligas menores: ninguno de los titulares lo hace en Europa, por ejemplo. De todos ellos, el más conocido fuera de las fronteras de Panamá es Blas Pérez. A los 35 años, el delantero forma parte ahora de la Major League Soccer de este país con la camiseta de Vancouver Whitecaps; se trata del club número 15 en su carrera profesional, desparramados por tres continentes.

Crédito: Twitter Blas Pérez

El Súper Ratón, como lo conocen en su país, se hizo fama como delantero después de haber empezado su carrera juvenil como arquero. "Era malo, sí", le contó su historia a la agencia EFE. Pero cuando fue creciendo escaló en la cancha hasta convertirse en goleador. Y referente: más de 100 partidos y 41 goles en la selección le dieron un lugar de privilegio.

Pérez lavó autos antes de ser jugador. De origen humilde, su carrera tuvo hitos como salir goleador de la Copa Libertadores 2007, jugando para Deportivo Cúcuta (Colombia). Entre ese equipo -que ahora está en Segunda- y a Árabe Unido de su país, donde se inició, dice que pasará su última temporada, ahora que se acerca al retiro.

Pero antes tiene ante sí la posibilidad de ayudar a su selección a buscar una medalla única: ganarle a la Argentina. Para Bolillo Gómez, el veterano entrenador colombiano que conduce a Panamá, Pérez "es líder adentro y afuera de la cancha". Él, autor de los dos goles a Bolivia en el debut en la Copa, agradece. A Dios, dice siempre, a su madre y sus hijos. Cuando se saca la camiseta, a Pérez se lo puede leer a través de sus más de sus 30 tatuajes: sus padres conviven allí con alusiones religiosas y nacionales.

A los 35 años, Pérez jugó en 15 clubes. En su selección suma más de 100 partidos y lleva 41 goles anotados.

Suele dedicar sus goles al Blas Pérez original; a ese le decían Toro. Desde que su papá falleció, hace dos años, el Súper Ratón dibuja unos cuernitos por encima de su cabeza en los festejos de los goles. Hoy, asegura, le importa más dar un batacazo que hacer un gol. No acepta el cómodo papel del que es inferior, asegura que va a luchar: "Soy un guerrero adentro de la cancha", se define.

La historia de Pérez y sus tatuajes

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