Juana Molina da su Segundo paso

La actriz y cantante volvió a grabar y editó su nuevo álbum en la escudería independiente Frágil
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29 de diciembre de 2000  

Hacia Los Angeles viajó Juana Molina dos años atrás, con la idea de concentrarse en su faceta musical. Allí, sin preconceptos ni prejuicios, la conocieron por sus canciones y sus texturas. Allí, su álbum Rara comenzó a escucharse y a venderse en buen número en las disquerías. Se contactó con Dreamworks, el gigante propiedad de Spielberg, Geffen y Katzsemberg y preparó un demo para ellos. Testaruda, sin embargo, volvería a armar las valijas para reencontrarse con su país.

Desde un tercer piso amplio y luminoso, Juana Molina luce simple y conversadora. En voz baja irá respondiendo como quien parece no involucrarse con las palabras pero, al mismo tiempo, es preso de cada sonido que emite. Con Segundo en la calle, editado recientemente por Frágil Discos, la actriz y cantante siente que una etapa ha quedado atrás.

Interesada en lo que llama primera actuación, Juana buscó en los 14 temas que forman el disco conservar la frescura inicial, desde el exótico comienzo con Martín Fierro hasta los pasajes bucólicos de El perro , Mantra del bicho feo y El zorzal , entre otros. "Cuando hice Rara no sabía grabar -comenta-. Para este disco lo que me salvó fue la Mac. Me costó aprender a grabar, pero cuando lo logré, me resultó más fácil encarar la producción. A mí me interesa mucho esa primera vez, el instante inicial en el que encarás algo. Eso tiene una frescura que después, por más que suene mejor, no produce el mismo impacto."

Obsesionada por la búsqueda de la canción perfecta, Juana llegó a pasar un mes trabajando sólo con una composición, tratando de conseguirle el clima ideal. Una vez que lo lograba empezaba a trabajar con las letras. Estas, sin embargo, lucen aún más seguras que las músicas. Redondas, sencillas, cuentan historias concretas o divagan por universos paralelos, atemporables, impalpables.

A pedido de Dreamworks, Juana empezó a trabajar con el disco en Los Angeles casi sin proponérselo. "Eran fanáticos de Rara y me pidieron que hiciera un demo, aunque no estaban seguros si lo iban a editar, porque no lanzaban artistas latinos. Al final no se dio, pero me vino bien porque fue el arranque de Segundo ."

Perfeccionista, meticulosa, Juana ya tenía listo su disco un año atrás. Con su regreso a Buenos Aires, se encerró en su pequeño estudio y siguió puliendo el material, hasta que se topó con Daniel Melero. "Me lo presentó Sebastián Carreras, de Indice Virgen. Yo ya tenía el disco terminado, pero no se oía muy bien. Ahí fue donde metió mano Melero. Actuó como una especie de alumbrado barrido y limpieza del disco; le sacó todas las suciedades y lo dejó muy prolijo." Como un instrumento más, la voz se ubica entre los raros sonidos del teclado y la guitarra acústica. "Muchos me dicen que la voz no se oye, pero si te interesa la canción, después podés ir descifrándola de a poco. El otro día me dijeron que susurro cuando canto, pero no es así, porque susurrar es tener una intención. Me di cuenta de que yo canto como hablo, con notas." Segundo está en la calle y ésa es su actualidad, aunque le pregunten una y mil veces si va a volver a la televisión. Quizás eso ocurra mañana, o nunca, pero ella aún no lo sabe. Ni siquiera Segundo es tal, antes de Rara hubo un álbum de canciones de Juana y sus hermanas y más atrás aún, cuando sólo tenía 5 años, grabó un disco para el Día de la Madre. En un fin de semana vendió 45 mil copias. Qué tul.

Juana Molina. El 4 de enero, en el parador Lucky Strike de Las Grutas, Punta del Este.

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