Deborah de Corral: "Soy un ser libre, no una rebelde"

Crédito: Hernán Corera. Producción de Manuel Aversa
Dejó de pensar tanto en todo y se animó a apostar a sus dos pasiones: la música y la cocina. Dice que no tiene obligaciones con nada ni con nadie más que con ella misma y así vive mucho más liviana.
Agustina Vissani
María Eugenia Castagnino
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22 de junio de 2016  • 00:00

Entre risas, suelta una queja: "Todavía tengo el pelo todo engrasado de otra producción de fotos que hice a la mañana, no es que soy sucia, eh". Es que Deborah está a mil, exprimiendo al máximo sus últimas horas en Buenos Aires antes de volver a Estados Unidos. Y la leve ansiedad que se cuela en sus palabras no es para menos: mientras que acá resistimos los primeros fríos del invierno, su pareja –"un argentino agringado" que vive allá desde hace más de 30 años– le envía fotos de su casa en Miami, con sus pies sumergidos en la pileta y su perro dando vueltas por ahí. Extraña un poco, sí. Pero acá también tiene mucho de lo que le importa: una carrera musical en constante crecimiento, el lanzamiento de Piel, su segundo disco, y algunos proyectos vinculados con la cocina, otra de sus pasiones.

¿Estás viviendo acá o en Estados Unidos?

Yendo y viniendo, porque mi laburo está acá.

¿Y allá qué tenés?

Mi pareja. En realidad, este disco que estoy lanzando lo hice allá. Decidí gastar un poco más y hacerlo en Los Ángeles y aprovechar para mudarme. Teníamos una relación a distancia, y este disco lo empecé a componer acá, pero no estaba muy inspirada. Y él me puso un ultimátum: "Ahora que tenés el tiempo de componer, tomate un año para venir a vivir conmigo y vemos qué nos pasa".

Sombrero (Cher), camisa (Chocolate, $1700), pantalón (Cher), botas (Hush Puppies, $2800)
Sombrero (Cher), camisa (Chocolate, $1700), pantalón (Cher), botas (Hush Puppies, $2800) Crédito: Hernán Corera. Producción de Manuel Aversa

¿Se estaba complicando la distancia?

La veníamos sosteniendo, pero necesitábamos ese téster de vivir juntos. Por ahí nos llevábamos como el culo y listo, a otra cosa. A la distancia todo es más copado. Somos todos divinos, nos vemos una vez por mes, yo siempre depilada, vos siempre sos un amor, salimos a comer rico todas las noches. Todo es Hollywood. Una romantic comedy con John Cusack y la rubia de turno...

Le faltaba un poco de real life...

¡Sí! Y nos fue muy bien con la real life. Y ahí me tomé más tiempo del debido para hacer mi disco, pero estaba disfrutando de la relación, de la vida, del amor. Después nos tuvimos que mudar a Miami por su laburo, lo cual también fue otra adaptación.

¿Cómo te encontraste viviendo allá?

Me encanta el gringaje en el sentido de que me gusta cómo funciona todo, pero no me los banco mucho a ellos. Son como muy fríos, medio psicópatas, medio caretongos. Por suerte, tanto en Miami como en Los Ángeles hay mucho latino. Pero no podría vivir en una ciudad como Boston o Texas donde son re fachos, todos calzados, recontra racistas, no puedo, no los entiendo, no conecto. Igual, tengo amigos estadounidenses, y cualquier estadounidense te diría lo mismo: que sus compatriotas son unos salames. Es otro tipo de salame que el argentino, que también es bastante salame. Otra forma de ser salame.

Ya estamos más acostumbradas al "salaminaje" argentino.

Claro. Al salaminaje que le corresponde a una. Al que una puede manejar. Una está acostumbrada a sus familiares insoportables, pero no quiere fumarse al primo insoportable del otro. Con los gringos me pasa un poco eso. En cambio, con los latinos me llevo súper bien, como que hacemos comunidad, hay un sentimiento de "OK, somos latinos", por más que el argentino es el menos latino de los latinos.

Remera (Complot, $600)
Remera (Complot, $600) Crédito: Hernán Corera. Producción de Manuel Aversa

Nos falta Caribe para ser latinos al cien por cien.

No tenemos nada de Caribe, ni genéticamente ni de costumbres ni de clima ni de nada. Pero igual es otra forma de ser, lo que tiene de malo y de caótico el latino lo tiene de cálido, de interesante y de vivo. Yo me hallo más en el caos nuestro que en la estructura anglosajona. Me encanta que todo funcione, pero a nivel personal me pone un poco nerviosa; no tenés que ser tan prolijo, ¿viste?, me podés contar lo que te pasa, te puedo ver llorar, no sé, si te emborrachaste, te puedo ver vomitar, te puedo tener el pelito para que no te manches.

¿Y por qué le pusiste Piel al disco?

Porque es una palabra que tiene tanta fuerza como vulnerabilidad, la piel es algo tan resistente y tan delicado al mismo tiempo, es lo que te separa y te une. "Cambiar de piel" puede ser literal, creo que todos nos descamamos todos los días y ni nos damos cuenta, o hasta podemos cambiar conscientemente de pensamiento o de rumbo. Yo nunca tuve problema en cambiar la piel, soy despojada, de alguna manera, como que me dejo ir, me dejo ser. Me parece que es interesante por ese lado.

¿Testeás con alguien los temas antes de grabarlos?

Es tan arduo y tan caro hacer un disco que no podés testear tanto. Porque si ya lo tenés hecho, ¿qué vas a hacer? Si me dicen: "Es una cagada", igual lo voy a sacar.

¿Sos así de lanzada porque sos muy segura o porque no te importa lo que digan los demás?

Es una cuestión de no disipar la energía. Prefiero concentrarla en lo que estoy haciendo, y estoy siempre bastante segura de lo que hago porque me tomo el tiempo de desarrollarlo y cuento con un equipo en quien confío. Ellos sí, en mi núcleo interno todos están al tanto. No es que yo me mando y listo, pero por eso no me interesa andar repartiendo dudas. Está bueno estar segura de lo que una está haciendo, así, cuando lo sacás, tiene el mayor impulso posible.

Chaleco (Cher), remera (Complot, $600), jeans (Wanama, $1600)
Chaleco (Cher), remera (Complot, $600), jeans (Wanama, $1600) Crédito: Hernán Corera. Producción de Manuel Aversa

¿Sos consciente de tu propia evolución musical?

Quiero creer que crecí. Cuanto una más hace una cosa, va evolucionando, sobre todo si le dedica el tiempo. En lo que sí sé que evolucioné, porque realmente le puse mucha atención, es en mi voz, está mejor. Y al mismo tiempo, te vas autoafirmando y te la vas creyendo más. En el escenario te la tenés que creer. Con este disco, la verdad es que me la re creo, está buenísimo. Estoy contenta con los temas que compuse, cómo los arreglé, cómo los produje, cómo los canté, estoy en llamas.

Te curtiste de chica y siempre se te vio como una mina plantada.

Pensá que yo me fui de mi casa de muy chica, a los 15 ya estaba dando vueltas por el mundo laburando como una persona adulta. En ese momento generó mucha polémica y mucho prejuicio para con mi madre y conmigo. "¿What the fuck? ¿Qué hacen estas dos salvajes?". Decían cualquier cosa, yo era "la rebelde"; pero viéndolo retrospectivamente, no estuvo tan mal.

Quizá te hicieron ser "la chica rebelde"...

Es que era la única forma de explicar el personaje. Yo, en realidad, era un ser libre, no rebelde. No es lo mismo. Yo no me estaba rebelando en contra de nada, al contrario, soy una persona súper chill, no me gusta la confrontación, no ando pateando puertas. Si puedo adecuarme a la situación, lo hago, y siempre fui así. Es lo contrario a ser rebelde. Si te la puedo hacer re fácil, lo hago, esa es mi naturaleza.

Más "gauchita" que rebelde, al final...

¡Exacto! Pero esa era la forma de explicar el monstruo: una pendeja que tiene todo y se lleva el mundo por delante.

¿Tenés hermanos?

Capa (Cher), top (Complot, $800), jeans (Complot, $1400), zapatos (Prüne, $3000)
Capa (Cher), top (Complot, $800), jeans (Complot, $1400), zapatos (Prüne, $3000) Crédito: Hernán Corera. Producción de Manuel Aversa

Tengo una media hermana de parte de mi papá que conocí años después. La busqué y ahora somos amigas, vive en Nueva York. Es franco-argentina y muy, muy linda.

¿Y con tu viejo nunca?

No, de hecho, murió en los 90, creo. Él no tuvo interés y yo tampoco, y no fue un tema, ¿eh?, no es que me enrosqué y me agarró la locura de "odio a los hombres", nada que ver. Le doy crédito a mi vieja, que me lo explicó de forma tal que nunca tuve ese vacío. A partir de eso soy muy rápida para cortar con lo que me hace mal o si siento que algo le está haciendo mal a alguien de mi parte. No me quedo peleada con nadie mucho tiempo. Por más que me hayas recontra cagado la vida, a lo sumo te corto la comunicación, pero no me quedo enroscada. Si no, te cargás, te hacés mierda vos y a la vez le mandás unos monstruos al otro, sacás toda una cosa que no sirve para nada. Por suerte, tengo cierta habilidad para cortar las malas energías, tanto las del otro como las propias.

¿Qué onda componiendo?

Trato de ser lo más honesta y lo menos vueltera posible. Mis letras a veces pecan de básicas porque la poesía me aburre muchísimo, me cago de embole, entonces escribo canciones que hablan. Te cuento algo y chau, next.

Son letras fuertes que te dejan pensando. Ayer escuché una que decía: "Hay mucha soledad en la ciudad...".

"... Porque nadie se muestra en realidad". Ahí lo que me inspiró fue esta realidad en la que vivimos, súper conectados, con el celular, las redes. Siempre estás tuneando la foto que vas a poner y lo que vas a decir. Es como una escenografía de una misma. Hoy todos están en esa, editando sus vidas, sus titulares, su carita, su todo, y eso en Los Ángeles está recontra exacerbado. Porque es una ciudad en la que todo el mundo va a cumplir "the fucking dream", y entonces el nivel de neurosis es una demencia. Viviendo ahí lo vibrás, te bajonea un poco. Es una especie de nube baja compuesta por todos los sueños rotos, las desesperaciones y las angustias de toda esa gente frustrada.

Decís que vos no tenés nada que ver con la rebeldía, pero igual el "mundo rock" tiene toda una mística de la que cuesta separarte...

Por la imagen que doy, por lo que se dijo de mí, porque tengo una cara fuerte o porque soy grandota, no te doy angelical ni en pedo. Y tal vez por lo que se sabe de mi historia se espera que yo sea recontra rockera y me cuelgue una guitarra eléctrica y te grite en la cara. Pero en realidad lo que hago es re nice. Ya no me puedo hacer la mala ni en pedo. Si bien tuve un poco de training en rock por mis primeras bandas y por tener amigos o parejas del palo del rock, el mundo del pop es muy distinto. Menos excesos, menos locura, menos todo. Más burgués, si se quiere.

¿Te sentís mas cómoda así?

Ya no elijo la mística de lo trash, que por un lado está buenísima, pero a partir de cierta edad no da. Da paja y te hace mal, te hace daño. No me interesa. Sí me gusta escuchar rock, ver conciertos de rock al recontra palo, pero la mística del rock no me interesa en absoluto, me parece que está sobrevaluada, es como una manga de boludos gritando, drogadictos, tirados en el piso vomitando. Para llegar a ese extremo, tenés que ser medio pelotudo en un punto. Y "fakearla" es muy pedorro también, entonces mejor, si no te cabe como a mí, hacé otra cosa. También están esos que tienen una estética fake del rock que a mí me pone del tomate y la veo al toque, se nota, se le ven los hilos...

¿Esta nueva vida también trajo el amor por la cocina, o ya estaba?

Siempre cociné. Cuando me fui a vivir sola me copé y aparte eran los 90, tenía mi casa, viajaba por todo el mundo y me compraba especias, iba a Williams Sonoma en Nueva York y me traía un container de sartenes y de ollas, que todavía tengo. Y cuando surgió la posibilidad de hacer el programa Algo de mí en El Gourmet, me tuve que poner más en serio: por ejemplo, anotar mis recetas, que nunca anotaba. Ahora tengo un blog y a veces las subo (deborahdecorral-rocknfork.com) aunque está un poco abandonado por el lanzamiento del disco.

¿Y es cierto que querés abrir tu restaurante?

Obvio que todo el mundo que cocina tiene esa fantasía, pero me han sacado las ganas muchos amigos del rubro que me dicen: "Negra, don’t do it, te quiero mucho, don’t do it". Es muy sacrificado. Sí lo quiero profesionalizar, pero no ponerme un local fijo, con empleados. Prefiero cocinar o hacer dupla con algún chef copado; de hecho, estoy cocinando en bodegas, cociné en el restaurante Aldo’s y en Narbona de Carmelo.

¿Encontrás puntos de contacto entre el placer que te da cocinar y el que te da hacer música?

Muchos. Lo más parecido que veo es que tanto en la música como en la cocina lo que vos hacés no termina de tener sentido hasta que el otro lo recibe y lo experimenta. Lo convierte en su propio cuerpo, en su mente, como que lo une a su experiencia, a su conciencia. También hay mucho en común con el tema de los ingredientes, lo de mezclar, de experimentar, probar.

¿Qué te pasó con cumplir 40?

Los cumplí en septiembre y es cierto que en el último tiempo me bajaron fichas de cosas en las que ya sabés que no vas a volver a pensar, es súper liberador. Tengo más claridad, no pierdo tanto el tiempo. Me pegó súper bien, por ahí porque me agarra en un momento en el que estoy haciendo todo lo que me gusta y por más que me cuesta un poco un huevo me va bien, y tengo una pareja que sé que ya está, que la encontré, que es la pareja que voy a tener, que es él, y como que todo está bien, y al mismo tiempo es como que nunca trabajé tanto en mi vida, de hecho, tengo una ética de laburo que no tenía ni en pedo a los 20, y eso hace que me exija más y me sobreexija. Estoy trabajando un montón, las estoy agarrando todas, es un poco crazy. Pero bueno, no tengo pibes, entonces no tengo excusa tampoco.

Chaqueta (Desiderata, $2800), top (Las Pepas, $1500)
Chaqueta (Desiderata, $2800), top (Las Pepas, $1500) Crédito: Hernán Corera. Producción de Manuel Aversa

¿Y el bicho maternal...?

¡No me ha picao! No digo que no vaya ocurrir, aunque mucho tiempo no tengo ya, pero no me ha picado por el momento. Tengo muchas emociones jugadas en mis proyectos laborales. Yo venía segmentando, fraccionando todo, un poco porque estaba investigando o me estaba autoentrenando. Y ahora decidí, o en todo caso me animé..., me animé con todo al mismo tiempo, y es una locura. Un día estoy planeando un nuevo programa de cocina para la tele y el otro estoy al palo, subida a un escenario, conectadísima a la música.

Tenés como dos vidas a full en el tiempo de una sola.

¡Hay que ver cuánto aguanto! La verdad, no tengo obligaciones con nada ni con nadie más que conmigo, o sea que yo puedo también desactivarlo cuando me parezca o esté cansada o alguna de las dos no vaya para ningún lado. En este momento, todo es posible. Estoy en un muy buen momento. Y mientras me dé el cuerpo y el bocho..., vamos para adelante. •

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Maquilló Marlene Castelli para Frumboli Estudio con productos Lancôme. Peinó Nacho López Fagalde para Shoot Management. Agradecemos A Casa Babel y Damián Scalona por su colaboración en esta nota.

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