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Macri coincidió con la Iglesia en erradicar la corrupción

Participó del cierre del Congreso Eucarístico y lanzó un mensaje que fue elogiado por los obispos; el cardenal Re instó a la reconciliación
Fabián López
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20 de junio de 2016  

Macri, ayer, en el cierre del Congreso Eucarístico en Tucumán
Macri, ayer, en el cierre del Congreso Eucarístico en Tucumán Fuente: Telam

SAN MIGUEL DE TUCUMÁN.- El Gobierno y la Iglesia coincidieron ayer en la necesidad de terminar con la corrupción en el país y se encomendaron al poder divino para lograr ese objetivo. Fue durante la misa de clausura del 11° Congreso Eucarístico Nacional, que se extendió entre el jueves y ayer, cuando culminó en esta capital con la presencia del presidente Mauricio Macri.

"Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos para erradicar la corrupción en todas sus manifestaciones", exclamó el jefe del Estado, en una oración que leyó al final de la ceremonia, que fue presidida por el delegado pontificio, cardenal Giovanni Battista Re, acompañado por los obispos de todo el país.

Macri participó del oficio religioso junto con la vicepresidenta, Gabriela Michetti; el gobernador tucumano, Juan Manzur; el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, y el jefe del Plan Belgrano, José Cano, entre otras autoridades.

Desde un altar montado en el hipódromo local, donde se realizó la misa, el presidente leyó sus intenciones ante una multitud que, según estimaron las autoridades de la Iglesia, superó las 300.000 personas, que pese al frío y al festejo por el Día del Padre acompañaron la ceremonia.

"Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos para ser una patria fraterna y solidaria, para superar los desencuentros y unirnos caminando juntos; para construir entre todos el futuro con esperanza y trabajo; para actuar siempre con la verdad y en la justicia; para incluir a todos y vencer las diferentes formas de pobreza; y para erradicar la corrupción en todas sus manifestaciones", expresó Macri.

A continuación, el presidente pidió la ayuda de Dios "para promover la fe respetando sus distintas expresiones; para proteger la vida desde la concepción hasta la muerte; para cuidar a la naturaleza de nuestra causa común, y para convivir en paz con todos los pueblos de la tierra".

Macri dijo que confía "en la intercesión de la Virgen tan amada por nuestro pueblo y que nos acompaña en Tucumán al concluir el 11° Congreso Eucarístico Nacional, este 19 de julio de 2016, en el año del Bicentenario de la Independencia". Y finalizó su mensaje con un agradecimiento a los tucumanos, al grito de "viva la patria, viva el amor". Por su parte, Michetti también participó de la ceremonia, con la "lectura de los santos apóstoles".

El escándalo del ex secretario de Obras Públicas José López, detenido la semana pasada cuando intentaba ocultar millones de dólares en un convento, fue el tema que sobrevoló durante las cuatro jornadas de oración y reflexión de las que participaron los obispos de todo el país, que observan con preocupación cómo el tema afecta a la Iglesia. En su homilía de ayer, el cardenal Re hizo mención expresa a la corrupción como uno de los flagelos que golpean a la sociedad argentina.

"La Eucaristía también es luz para el servicio del bien común y para la contribución que los cristianos deben aportar a la vida social y política, que necesita hoy más que nunca de un quiebre que lleve a poner fin a la corrupción y de una real renovación y progreso en la honestidad, en la rectitud moral, en la justicia y en la solidaridad", expresó el enviado del papa Francisco en un tramo de su sermón.

El cardenal Re, quien concelebró la misa con el arzobispo de Tucumán, Alfredo Zecca; con el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, José María Arancedo, y con los cardenales Luis Villalba (Tucumán) y Daniel Sturla (arzobispo de Montevideo), resaltó la necesidad de rescatar el valor cristiano de la Eucaristía, basada en la solidaridad, para combatir la pobreza.

"Para las sociedad actual, marcada por tanto egoísmo, por la especulación desenfrenada, por tensiones y contrastes, por tanta violencia, la Eucaristía es una llamada a la apertura hacia los demás, a saber amar, a saber perdonar; es una invitación a la reconciliación, a la solidaridad y al compromiso con los pobres, con los ancianos, con los sufrientes, con los pequeños y los marginados", expresó el purpurado.

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