El menú del día en Houston: charlar con un astronauta de la NASA a la mañana y contemplar a Messi a la noche

Tras Brasil 2014 y Chile 2015, la Argentina buscará llegar a la definición de otro torneo grande: desde las 22, jugará ante Estados Unidos en la primera semifinal de la Copa América; el reencuentro de Higuaín con el gol potencia la cara más desequilibrante del equipo de Martino
Andrés Eliceche
(0)
21 de junio de 2016  • 07:00

HOUSTON, Estados Unidos.– La visita guiada al Museo del Espacio de la NASA, en las afueras de esta ciudad, es uno de los circuitos que un turista no puede dejar de realizar. Por 30 dólares se accede a un recorrido de cuatro horas por la historia de las misiones espaciales y a experimentar situaciones que se viven a miles de kilómetros de la Tierra. Y al final del tour llega el premio: la charla con un astronauta.

Otro plan posible para el atardecer de hoy es asistir a la contemplación de un marciano. Con tickets que van desde 75 hasta 531,5 dólares, la agenda de la jornada ofrece ver en acción por 90 minutos, o tal vez un poco más, a Lionel Messi, el extraterrestre que domina el universo del fútbol desde su zurda. Sobre él giran la atención y la expectativa puestas en la semifinal de la Copa América que disputarán la Argentina y los Estados Unidos. "Estamos preparados para enfrentarlo, es un partido y puede pasar cualquier cosa", aseguró Jurgen Klinsmann, el entrenador de la selección local, que llega a la cita después de haber ganado sus últimos tres partidos.

No parece oportuno apelar ahora a la gastada metáfora de que el que viene es un partido de vida o muerte para la selección. No aquí, en la ciudad más importante de Texas, el estado líder en estadísticas sobre la aplicación de la pena capital: desde 1976, cuando la ley se reinstauró en los Estados Unidos, a través de esa vía se ha matado a 537 personas. Entonces será, mejor dicho, una gran oportunidad: la Argentina puede instalarse por tercera vez consecutiva en la final de un gran torneo. "Ahora no es tiempo de pensar en la final, pero el mérito de los jugadores es que pase lo que pase contra Estados Unidos estarán en los 19 partidos posibles entre el Mundial de Brasil, la Copa América de Chile y este campeonato", había remarcado Gerardo Martino después del 4-1 a Venezuela.

Una de las notas positivas que dejó el partido de los cuartos de final fue el reencuentro de Gonzalo Higuaín con el gol: "Para la confianza de los delanteros siempre es bueno que conviertan, pero yo valoro más el aporte que hacen al juego del equipo", lo respaldó ayer el entrenador en las entrañas del fabuloso estadio NRG, sede del cruce de hoy. Ese doblete contra Venezuela, que abrió las puertas del triunfo, lo necesitaba el goleador más que el equipo: la Argentina suma 14 goles, con un reparto coral que minimiza la dependencia de Messi. Esas conquistas se distribuyeron entre 9 jugadores. El capitán, claro, va adelante en la lista de anotadores argentinos, con 4 goles; después se encolumnan Higuaín, Lamela (ambos con 2), Di María, Banega, Otamendi, Agüero, Lavezzi y Cuesta (todos con uno).

La Argentina llega fácil al gol, entre otros motivos porque remata mucho: tiene 54 tiros al arco en el torneo, con una media de 13,5 por partido. Los datos de la empresa Opta marcan una media más baja en Estados Unidos: suma 40 remates. Pero la gran diferencia está en el bloque defensivo: a la selección le patearon sólo 28 tiros al arco y al equipo local, 58. La selección en la que brilla Messi es la que menos goles en contra tiene entre los cuatro semifinalistas: apenas 2. Ese balance, ayudado por las decisivas intervenciones de Chiquito Romero, le da confiabilidad al equipo, que supo transitar un partido entero y tramos de otros dos sin su capitán en la cancha.

El equipo local llega al partido empujado por su figura principal, Clint Dempsey. Las tres bajas que tiene por lesiones y suspensiones le otorgan todavía más el rol de bandera de una selección que repite aquí su mejor actuación histórica en la Copa, la semifinal que alcanzó en Uruguay 95. Dempsey, estrella de los Seattle Sounders de la liga local, cuenta ya tres goles y tres asistencias en el campeonato.

La selección argentina tendrá un aliado que combata el fervor de los hinchas locales: "Seguro que los mexicanos que vengan al estadio querrán que ganemos nosotros", observó el técnico argentino. Es que en la tierra de la familia Bush, los vaqueros y el petróleo viven 2,5 millones de personas que llegaron desde el otro lado de la frontera. Tal vez les toque a varios de ellos presenciar un episodio histórico: si marca, Messi será el máximo goleador histórico de la selección, dejando atrás a Gabriel Batistuta. Un detalle que el extraterrestre pasará por alto si su equipo no da un paso más hacia esa estrella que no puede alcanzar desde hace 23 años.

ae

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.