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Islas Malvinas: Malcorra quiso saludar a la delegación kelper y un asambleista le negó la mano

Fuente: DyN
La Canciller defendió la soberanía sobre las islas Malvinas, pero aseguró que buscará un acercamiento con los isleños; los gestos en la sala resaltaron las diferencias entre la Argentina y los representantes kelpers
Rafael Mathus Ruiz
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23 de junio de 2016  • 19:34

NUEVA YORK.- Susana Malcorra ingresó en una de las salas de conferencia de Naciones Unidas, seria, a paso rápido, y vio a Mike Summers, el representante de los kelpers que todos los años viaja a Nueva York para defender la "autodeterminación" de los habitante de las Islas Malvinas. Malcorra se acercó y lo saludó, y luego se dirigió a la mesa designada para la Argentina.

Fue un gesto que no se veía desde los primeros años del kirchnerismo, cuando el jefe del Palacio San Martín era Rafael Bielsa, según recordó el mismo Summers.

"Me parece de gente", justificó luego Malcorra, cuando LA NACION le preguntó la razón de su saludo durante una entrevista en la sede de la Misión de la Argentina en la ONU. "Es una cuestión de respeto, y no me parece una gran historia", matizó.

Malcorra, candidata a liderar Naciones Unidas, concurrió por primera vez a la reunión anual del Comité de Descolonización, integrado por 24 países, que, como todos los años, volvió a aprobar una resolución que llama a la Argentina y al Reino Unido a retomar las negociaciones para resolver la disputa de soberanía sobre las Malvinas .

En otro giro respecto del kirchnerismo, el gobierno de Mauricio Macri busca un acercamiento con los kelpers, en un intento por construir confianza para limar asperezas y facilitar una negociación con Londres.

Los reparos quedaron a la vista: otro asambleista, Gavin Shot, que estaba al lado de Summers, no le dio la mano. Le dijo que lo haría cuando la disputa estuviera resuelta. Malcorra le dijo que ella estaba dispuesta saludarlo mientras se resolvía.

"Hay que generar una confianza mutua que permita que nos demos la mano sin tener reservas el uno con el otro", definió la canciller.

"Si hay una enorme reserva del uno al otro, es difícil hablar de cualquier cosa. Hay que construir una cierta confianza, de que tenemos buenas intenciones, que teniendo buenas intenciones tenemos nuestro claro sentido de qué queremos defender, pero no tenemos ninguna mala intención", agregó.

El Gobierno evalúa algunas medidas que pueden ayudar a un acercamiento con los isleños sin que ello implique un giro en la disputa de fondo. Malcorra no quiso dar muchos detalles, pero mencionó, por ejemplo, la posibilidad de realizar colaboraciones científicas, y recordó las discusiones sobre la conexión aérea de la isla con el continente.

"Hay cosas que se pueden hacer que tengan en cuentan la participación de los isleños, y que, de nuevo, no pongan en riesgo ni en tela de juicio nuestra posición", definió.

Con todo, la jefa del Palacio San Martín dejó en claro que la Argentina negociará sólo con el Reino Unido, aunque no cerró del todo la puerta para que los isleños participen.

"Nosotros tenemos un problema de diferencia con el Reino Unido. Nuestro planteo va a ser siempre Estado a Estado. Quién tiene al Reino Unido en su equipo, en su delegación, es una cuestión del Reino Unido. Pero, para nosotros, la contrapartida es el Reino Unido porque la discusión de soberanía es de país a país", afirmó.

En su discurso, Malcorra dijo que el gobierno de Mari buscaba "una agenda amplia" que permita discutir "todos los temas" con el Reino Unido. Abogó por un "diálogo abierto y franco" para trabajar de manera "intensa y sustantiva" en la resolución de la disputa. No hubo adjetivos. Pidió, claro está, el cese de las actividades unilaterales de exploración y explotación de recursos naturales renovables y no renovables en las islas.

Summers dijo a LA NACION que la mejora en las relaciones entre Buenos Aires y Londres era bienvenida, y reconoció los gestos de Malcorra y las diferencias con su antecesor, el canciller de Cristina Kirchner, Héctor Timerman, al que definió como "muy agresivo".

"Fue un discurso moderado en el tono, pero el contenido fue el mismo de siempre, y perdió una oportunidad para disculparse por la guerra de 1982. Fuera de eso, fue igual que siempre", señaló Summers.

En su discurso, Summers insistió en el mismo argumento de siempre: dijo que no eran una colonia del Reino Unido, y que los isleños tienen derecho a la "autodeterminación", un principio respaldado por Londres, y que la ONU no ha reconocido en ninguna de sus múltiples resoluciones sobre el conflicto.

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