El regreso de Juan Martín del Potro a la Copa Davis: el detrás de escena de cómo se gestó su vuelta con charlas que empezaron hace dos años

Orsanic fue clave para el regreso de Delpo al equipo
Orsanic fue clave para el regreso de Delpo al equipo
Tras un vínculo roto con la AAT y reclamar cambios profundos, se sintió escuchado y con autoridad; cómo fue mutando la relación con la dirigencia, desde el primer acercamiento en noviembre de 2014 hasta recibir la asistencia del capitán Orsanic y del equipo de Desarrollo
Sebastián Torok
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24 de junio de 2016  • 12:37

Juan Martín del Potro volverá a jugar la Copa Davis . Lo hará en poco más de tres semanas, frente a Italia (del 15 al 17 de julio). Y lo efectuará después de casi cuatro años. Cuatro años en los que sucedió de todo en su vida y en la del tenis nacional. Fue en las conflictivas semifinales ante la República Checa, en septiembre de 2012 (los europeos ganaron 3-2, en Parque Roca), cuando se produjo el derrumbe. La relación con Martín Jaite y Mariano Zabaleta , por entonces capitán y subcapitán, y con otros integrantes del equipo, allí se terminó de romper. También se quebró el vínculo con los dirigentes de la Asociación Argentina de Tenis . El fuego cruzado manchó a unos y a otros. Controversias y miserias quedaron expuestas sobre la mesa. Todavía sano de la muñeca izquierda, el tandilense renunció a participar de la Davis; dejó en evidencia los cortocircuitos en duros comunicados, habló de "doble discurso e hipocresía" y reclamó cambios. El laberinto de desencuentros pareció interminable. Luego llegaron las cirugías de muñeca, la inactividad, la angustia, la incertidumbre. El fallecimiento de Arturo Grimaldi , en octubre de 2014, fue un mazazo colectivo. El presidente de la AAT, de estilo componedor, intentó, hasta sus últimos días, que Del Potro volviera al equipo. En noviembre de ese año, durante una pretemporada en Cariló, Del Potro insistió con el pedido de "reestructuración" en el tenis argentino y reclamó ser "escuchado". Poco después, los planetas comenzaron a alinearse. Claro que la gestación del retorno de Del Potro, anunciado por el capitán Daniel Orsanic en el Cenard , tuvo numerosos capítulos, tironeos y conversaciones. No fue de un día para el otro.

La bandera que pedía la vuelta de Delpo
La bandera que pedía la vuelta de Delpo Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro V. Rizzi

En Sunrise, durante el repechaje de la Copa Davis ante Israel, en septiembre de 2014, Grimaldi le pidió a Daniel Fidalgo , uno de los vicepresidentes de la AAT, que lo ayudara en la búsqueda de armonía con Del Potro. En noviembre, tras la muerte de Grimaldi, Palito Fidalgo, formador de Gabriela Sabatini , se comunicó con Franco Davin (hasta ese momento, entrenador del ex número 4) y le transmitió el deseo institucional de tener un acercamiento, con nuevos interlocutores. Pocos días después, Daniel del Potro y Rafael Groppo, padre y manager local del tenista, respectivamente, recibieron a Fidalgo y a Diego Gutiérrez –por entonces secretario de la AAT; hoy vicepresidente 2do y director deportivo– en un hotel porteño. En una reunión que duró unas tres horas, los "representantes" de Del Potro en ese encuentro se manifestaron disconformes con varios temas. Los dirigentes mostraron buena predisposición y escucharon; también dieron sus puntos de vista. Se empezó, en cuentagotas, a construir un vínculo que estaba hecho añicos. La interna en el consejo directivo fue mutando. El director ejecutivo, Héctor Romani , uno de los interlocutores más vehementes de la AAT y enfrentado con Del Potro, empezó a perder protagonismo.

Jaite y Del Potro, por caminos opuestos
Jaite y Del Potro, por caminos opuestos Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri

Días después de aquel acercamiento en un hotel céntrico, se produjo otro encuentro, quizás, todavía más simbólico. Fue en una localidad sobre la Ruta Nacional 3: en San Miguel del Monte. En una suerte de lugar neutral, a unos 100 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires y a 240km de Tandil. Otra vez Daniel del Potro y Groppo por un sector, aunque del otro lado de la mesa, además de Fidalgo y Gutiérrez, se sentaron Orsanic –ya había sido anunciado como capitán, en reemplazo de Jaite– y el presidente de la AAT, Armando Cervone . Entre los diversos asuntos discutidos, los enviados de la Asociación manifestaron el deseo de charlar cara a cara con el jugador, de escuchar las inquietudes pero de su voz. A la semana, los mismos cuatro se citaron con Del Potro en el Tenis Club Argentino, en Palermo. Fue un encuentro de dos horas en el que, evidentemente, hubo conexión. Del Potro halló la manera de abrir una puerta que estaba cerrada, por él y por otros protagonistas de la espinosa situación. Romani pidió licencia, aunque meses después renunció a su cargo. Los dirigentes de la AAT empezaron a presenciar entrenamientos de Del Potro en el Tenis Club Argentino, algo que no sucedía con frecuencia. Es más, pese a compartir el mismo vestuario del TCA y cambiarse a pocos metros, Del Potro y Romani no se dirigían la palabra.

La sintonía entre el tenista, Orsanic y los dirigentes fue otra. Empezó a haber mayor confianza. También hubo miradas desconfiadas y comentarios con pimienta desde la periferia. Como cuando en su primera citación, para jugar ante Brasil en Tecnópolis, el capitán prescindió de Juan Mónaco, de distante relación con Del Potro. Allegados a Pico entendieron que la ausencia se debió a un pedido de Del Potro. Conciliador, Orsanic se dedicó a desmentir esa teoría; le explicó a Mónaco que su decisión había sido deportiva. Con su citación para la serie de julio próximo ante Italia queda en evidencia que Mónaco no estaba prohibido. Por aquellos días, las críticas hacia las nuevas decisiones institucionales eran constantes. Y la dirigencia encontró un respaldo cuando Del Potro anunció, en forma simbólica, su regreso a la Davis. Convaleciente por la segunda operación en la mano izquierda, antes de la serie con Brasil, dijo estar a disposición del equipo. Acompañó al grupo en las cenas, vio los partidos en Tecnópolis y celebró la victoria 3-2 saltando con los jugadores en Villa Martelli. Del Potro tenía dudas sobre cómo lo recibiría el público, pero no tuvo dificultades. Volvió en julio a Tecnópolis para la serie con Serbia, aunque con el brazo izquierdo inmovilizado, tras otra cirugía.

Del Potro alentando al equipo en Tecnópolis el año pasado
Del Potro alentando al equipo en Tecnópolis el año pasado Fuente: LA NACION - Crédito: Sergio Llamera

"No le entregamos la llave de la AAT a Del Potro", se defendió Gutiérrez. "El tenis argentino necesita de todos. Si cumplo una función dirigencial y alguien me viene a decir lo que tengo que hacer, agarraría la valija y me voy", añadió Fidalgo. El triunfo ante Brasil, primer partido tras los cimbronazos internos en la AAT, cimentó un proyecto que intentaba –e intenta– transmitir conductas alejadas a la confrontación. En ese contexto, más austero que en otros tiempos, Del Potro se sintió cómodo; con autoridad para proponer cambios radicales, algunos de ellos en la formación de juveniles. Recibió guiños de la AAT. Celebró la incorporación al equipo de Desarrollo de Marcelo Gómez, su destacado formador en Tandil. Incluso en estos meses de regreso al tour, Orsanic, Gómez y Sebastián Gutiérrez –también del equipo de Desarrollo– se pusieron al hombro la planificación de muchas prácticas del actual número 164. A Del Potro y a la AAT les sirve estar unidos y hay una estrategia de ambos lados para sostenerlo en el tiempo, proyectos en común, deportivos y comerciales, ya que la presencia del jugador de 27 años en la Davis es un atractivo mayor para los auspiciantes.

Del Potro vuelve a la Davis después de mucho tiempo. Es toda una noticia luego de la intrincada relación que mantuvo durante años con la AAT. Ahora él posee la llave para aportarle lo mejor que tenga a un equipo que desde hace un año y medio se potencia en la Davis, tirando de la misma cuerda.

La serie ante Italia. Se disputará en Pesaro del 15 al 17 de julio, por los cuartos de final del Grupo Mundial. Además de Del Potro, Juan Mónaco volverá al equipo. Guido Pella y Federico Delbonis completan el equipo. Leo Mayer, con problemas en el hombro derecho, ausente.

La bandera que anticipaba el regreso
La bandera que anticipaba el regreso

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