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Una estampida de venezolanos cruza a Colombia en busca de alimentos y medicamentos

Maduro levantó durante 12 horas el bloqueo de un paso fronterizo que estaba cerrado desde hacía 11 meses; pasaron 35.000 personas
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11 de julio de 2016  

Los venezolanos se echaron a correr apenas se abrió la frontera en San Antonio del Táchira
Los venezolanos se echaron a correr apenas se abrió la frontera en San Antonio del Táchira Fuente: AFP - Crédito: George Castellanos

CARACAS.- Desesperados por la escasez crónica de productos básicos, miles de venezolanos aprovecharon ayer un levantamiento temporario de la frontera con Colombia y cruzaron en masa a comprar alimentos y medicamentos.

Según la cancillería colombiana, unas 35.000 personas cruzaron por los pasos fronterizos entre Venezuela y la ciudad colombiana de Cúcuta, que permanecían cerrados desde hacía casi un año por orden del presidente Nicolás Maduro.

Fue una bocanada de aire fresco que duró doce horas, pero fue suficiente para que miles de personas se aprovisionaran de un arsenal de bienes inaccesibles en Venezuela por el desabastecimiento que afecta al país.

"Compramos arroz, pastas, azúcar, papel higiénico, mantequilla, todo lo que pudimos traer. Nos alcanzó para muchas cosas", enumeró Betty Rojas, una venezolana que vivía una auténtica Navidad adelantada en la ciudad colombiana de Cúcuta, adonde cruzó por el día con su familia.

El gobernador del fronterizo estado de Táchira, José Vielma Mora, dijo que Maduro ordenó la apertura temporal del paso que une la ciudad de San Antonio con Cúcuta, tras denunciar que la oposición tenía previsto hacer "otro show mediático" para mostrar "una falsa crisis humanitaria".

El miércoles pasado unas 500 mujeres forzaron el cruce de San Antonio a Cúcuta para pertrecharse de bienes de uso cotidiano del lado rico de la frontera. Según Vielma Mora, ayer se había planificado un segundo paso de venezolanos "organizados por la derecha venezolana, con el pretexto de comprar comida y alimentos".

El cruce de ayer abrió a las seis de la mañana y se extendió hasta las seis de la tarde en San Antonio, en tanto se abría un segundo acceso por el puente José Antonio Páez, en el estado de Apure, que comunica con el municipio de Arauca.

Maduro ordenó el cierre de los pasos de Táchira el 19 de agosto pasado, en el marco de una ofensiva contra el contrabando y el desabastecimiento, la devaluación del bolívar y la presencia de presuntos grupos paramilitares. Fue en respuesta a una "emboscada paramilitar", según Maduro, que dejó tres soldados heridos. Días después extendió el bloqueo a todos los pasos entre los dos países, que comparten una frontera de 2219 kilómetros.

"Somos de San Antonio, de verdad no tenemos nada de comida para darles a nuestros hijos, entonces no me parece justo que la frontera todavía siga cerrada", dijo una mujer que cruzó a Cúcuta con su marido y sus hijos de dos y cinco años, como parte de la marea humana que inundó las calles de las ciudades vecinas sin pensarlo dos veces.

Como una estrella inesperada, el gobernador del estado colombiano de Norte de Santander, William Villamizar, visitó los pasos fronterizos y posó para selfies con una familia que exhibía un cartel que decía: "Colombia, gracias por su solidaridad con Venezuela".

"Es buenísimo por parte de Colombia, muy bueno", dijo Rosalba Jaimes, otra residente de San Antonio, agradecida con los colombianos por el solo hecho de tener bienes a la venta que dejaron de ser moneda corriente en su tierra.

Millones de venezolanos pasan buena parte de su día haciendo fila para tratar de conseguir productos básicos, que escasean debido a una baja en los ingresos petroleros de Venezuela, que importa casi todo lo que consume, así como a los controles de cambio y de precios. Los miles que cruzaron ayer se sometieron a otra larga espera, ahora frente a la aduana de San Antonio, donde aguardaron con ansiedad durante toda la noche al pie del cañón.

"Me vine de San Cristóbal para buscarles la leche a los nietos de cuatro y seis años porque en la ciudad no se consigue nada de eso", dijo Flor Guillén, una mujer de 58 años que viajó dos horas en el auto de un amigo. "No es justo. Para el gobierno está bien, pero para nosotros no", agregó.

Con leyendas como "Venezolanos invaden Cúcuta" o "¡En Cúcuta hay de todo!", cientos de usuarios subieron fotos por Facebook, Twitter o Instagram en las que se mostraban orgullosos de haber logrado comprar aceite, azúcar, harina, toallas sanitarias, desodorantes y otros productos.

Agencias AFP, DPA, EFE y Reuters

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