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El mercado busca cambios para frenar su decadencia

Gabbi pidió respaldo para las reformas y que se permita el ajuste de balances por inflación
Javier Blanco
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14 de julio de 2016  

El acto de la Bolsa, más allá de conmemorar su 162° aniversario, sirvió para afianzar el próximo lanzamiento de Bolsas y Mercados Argentinos (B&MA), que intentará torcer el rumbo de la plaza local.

Se trata de la iniciativa con la que se busca llegar -por fin- a un nuevo mercado federal e interconectado tras el acuerdo al que arribaron el Mercado de Valores (los 183 agentes tendrán el 60% del capital) y la propia Bolsa (40% restante, aunque 10% de esa porción la ofrecerá entre 3500 socios) para convivir allí.

Para esta tarea reclamó respaldo el presidente de la Bolsa, Adelmo Gabbi, quien aprovechó la visita del presidente Macri para pedirle también "revisar el ajuste contable por inflación de los balances", algo que se ilusiona con tener "pronto".

Además se quejó de las "normas imperativas que limitaron a las empresas emisoras", como el artículo 20 de la última ley de mercado de capitales que facultaba a intervenciones, y se ilusionó con la posibilidad de dejar de ser considerado "mercado de frontera".

El B&MA será una sociedad anónima que cotizará una vez que aprueben su oferta pública y -en lo inmediato- generará una plaza de negocios sobre la que va a confluir el resto de las bolsas y mercados de valores locales (de Mendoza, Córdoba, Rosario, Bahía Blanca y La Plata).

El desafío es grande: terminar con una decadencia tendencial de 50 años del mercado de capitales, que parece haber sido resignadamente aceptada por muchos de sus actores. El dato más revelador es la merma en el número de empresas cotizantes: de las más de 600 que poblaban las pizarras en los 60 al centenar de estos días, pese al aire fresco aportado por los recientes desembarcos de Havanna y Supervielle.

En ese transcurso ganaron cada vez más participación en los negocios los bonos de la deuda pública (el 80 al 85% del volumen operado hoy) y las cauciones -préstamos de corto plazo (10%)-, mientras que sólo el 5% total transado corresponde a acciones de empresas.

Esto transformó al mercado local de capitales en uno de los menos vinculados con los inversores de la región (de cada 100 depositantes bancarios, menos de 2 invierten en acciones). Una especie de gueto poco representativo de los sectores de la economía (el campo -el más dinámico desde hace años- es apenas 6,5% del Merval y por el reciente ingreso de Cresud y San Miguel), con un nivel de transacciones tan bajo que impide verlo como una opción para apalancar proyectos de inversión.

Para los analistas, el retroceso tiene razones múltiples y de larga data. "Creo que la inseguridad jurídica y los vaivenes de la economía contribuyeron mucho a esta situación", dice Diego Martínez Burzaco, economista de Inversor Global.

A ese entorno suma otras causas. "Muchas empresas tienen parte de su facturación en negro y blanquearlas puede hacerlas inviables, por lo que se desentienden del mercado. Además, no hay incentivos fiscales que propicien la apertura del capital", ejemplifica. Para Leonardo Chialva, de Delphos Investment, el problema fue que el país no generó "ahorro de largo plazo", lo que restó liquidez e incentivó la búsqueda de recursos en el exterior.

Juan Ignacio Fernández, de Oikos Buenos Aires, cree que lo que pesó fue "el infortunio de contar con un historial de alta discrecionalidad institucional y de elevada volatilidad cambiaria y macroeconómica", porque "al afectar la liquidez se tradujo en mercados financieros de baja sofisticación".

A su vez, "un mercado subdesarrollado inhibe la creación de los instrumentos para lograr una razonable cobertura de riesgo, lo que ahuyenta a los inversores extranjeros, muy familiarizados con las opciones de reaseguros", enumera.

Los escollos que menciona son también señalados desde el exterior. El gerente de Manning & Napier Inc., Ben Rozin, señaló a Reuters días atrás que la mayor dificultad que enfrentaba su fondo para aumentar exposición en el país era la "falta de mercadería". "No hay muchas empresas que coticen en Bolsa", dijo

Además, la mayoría de ellas (muchas de las del Merval) son de compañías de servicios reguladas o de bancos. "Y debido a los problemas regulatorios e inflacionarios con que lidian, no son sectores de nuestro interés", detalló el ejecutivo del fondo que, ante estos inconvenientes, terminó comprando a fines de 2015 una participación en la agrícola AdecoAgro.

¿Podrán el nuevo entorno económico y los cambios de estructura en el mercado terminar con esta decadencia?

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