El ritual de Los Pericos: la banda gira por los Estados Unidos de costa a costa

Gastón y un poco de diversión antes de subir a tocar
Gastón y un poco de diversión antes de subir a tocar
Con nuevo disco a punto de ver la luz, Juanchi Baleirón y los suyos se embarcan en un tour mágico por Norteamérica; nosotros los interceptamos en Chicago, en el Ruido Fest
Sebastián Espósito
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15 de julio de 2016  • 07:55

Los Pericos en acción, el domingo último en el escenario principal de Ruido Fest, en Chicago
Los Pericos en acción, el domingo último en el escenario principal de Ruido Fest, en Chicago

"Ellos pueden hacerlo porque a cada lugar donde van cortan al menos 500 tickets". Un músico argentino habla con admiración del tour de 12 shows en el que Los Pericos están embarcados desde el 27 de junio, cuando en Houston iniciaron esta gira mágica y misteriosa por los Estados Unidos. Unas horas después, Juanchi Baleirón (voz y guitarra), Gastón Moreira Goncalvez (bajo), Guillermo Willy Valentinis (guitarra), Diego Chapa Blanco (teclados y coros), Ariel Topo Raiman (batería) y Marcelo Blanco (percusión) llegan al Ruido Fest con muchas ganas de pasarla bien. Su buen sentido del humor está inalterable, a pesar de cientos de kilómetros ya recorridos: algunos en avión pero muchos "on the road", en micros, camionetas o lo que "pinte".

Ya pasaron por Dallas, Atlanta, Charlotte, Washington, Nueva York, Filadelfia, Boston, Chicago, Nashville y aún restan Miami y Tampa, con San Juan de Puerto Rico en el medio. Pero recordemos su estadía en Chicago, cuando pudimos verlos en escena, previo al show de Los Fabulosos Cadillacs y haciendo delirar a 15 mil personas que conocían a la perfección cada uno de sus clásicos.

"Hace mucho surgió la idea de este festival y, por otro lado, también la idea de un show en Miami", cuenta Juanchi Baleirón. "A partir de ahí Ana (Poluyan, mánager de la banda y su esposa) hilvanó otra cantidad de shows teniendo esos dos polos como puntos importantes", agrega el frontman. Así es como tocaron en el teatro B.B. King de Nueva York o, por estos días, en Nashville, cuidad que aprovecharon al máximo al registrar vientos para lo que será su nuevo disco, pronto a ver la luz.

Aún falta un rato para salir a tocar en el Ruido Fest y los músicos de Los Pericos matan el tiempo jugando al pinball, comiendo algo rico o probando uno de esos helados picantes que parecen ser la gran cosa en la zona de artistas.

Luego llegará el momento de darle los últimos detalles a la lista de temas. Tendrán una hora de show y acudirán a sus clásicos. Pero no es sencillo dejar material afuera, menos para una banda que está a punto de cumplir 30 años y que puede darse el lujo de meter un hit detrás de otro. ¡Y lo hacen!

Por estos días Los Pericos acumulan todo tipo de anécdotas. Desde fotos típicas de turistas en los ratos libres (pasear, comer y beber, las favoritas) hasta las que sólo le competen a una banda en tiempos de gira. "Una que me acuerdo ahora es un motel en el que paramos, al costado de la ruta. Ya al entrar no tenía buena pinta: atendía un hombre detrás de un vidrio –cuenta Juanchi–. Y en uno de los cuartos había sangre en el piso. Un lugar bravísimo."

Todas las voces todas

Los Pericos toca casi permanentemente por América latina y, en esta gira por los Estados Unidos, lo que hacen es recoger lo que cosecharon. Allí donde van hay gente de distintos países de la región dispuesta a verlos. "Cuando termina el show nombro a todos los países, desde Canadá hasta Argentina y siempre hay alguien que responde a cada uno de los países de América –cuenta Juanchi–. Argentinas, colombianas, venezolanas, chilenas y mexicanas son las nacionalidades que más presencia tienen en nuestros shows. Miami es muy Venezuela y el oeste es bastante más mexicano."

Se sabe, Los Pericos renovaron la energía. Tras el golpe en seco que significó la salida de su cantante histórico, el Bahiano, la banda se resignificó y salió a tocar con más fuerza, con más intensidad y con una nueva oportunidad. "La partida del Bahiano nos puso contra la pared; o parábamos o salíamos con todo y elegimos salir con todo. Esa renovación de votos de energía que experimentamos nos dio más resto. Hay un espíritu de banda. Nos llevamos bien como familia. Pero una familia real: nos peleamos, nos cagamos de risa, lo que pasa en toda familia."

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