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La UE le advierte a Turquía que la pena de muerte aleja al país del bloque

Mientras Erdogan evalúa reinstalarla para castigar a los golpistas, Europa manifestó su rechazo y pidió respetar el Estado de derecho; la purga ya alcanza a 20.000 militares, jueces y policías
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19 de julio de 2016  

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan
El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan Fuente: AFP - Crédito: Bulent Kilic

ESTAMBUL.- Mientras el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, continúa la feroz purga contra quienes apoyaron el intento de golpe de Estado y coquetea con la idea de reintroducir la pena de muerte, la Unión Europea (UE) fue determinante: le advirtió ayer que esta decisión impediría el ingreso de Ankara en el bloque y lo instó a preservar el Estado de derecho.

"Ningún país puede convertirse en miembro de la UE si introduce la pena de muerte", advirtió la jefa de la diplomacia de la UE, Federica Mogherini.

La pena de muerte fue abolida en Turquía en 2004 y junto con otras cuestiones permitió la apertura de negociaciones al año siguiente para acceder a la UE, aunque las conversaciones han avanzado poco desde entonces.

Ante la exigencia de los manifestantes oficialistas de que los líderes del fallido golpe de Estado sean ejecutados, Erdogan dijo anteayer que el gobierno lo debatirá con los partidos opositores. Además, ayer, en una entrevista con la cadena CNN, reiteró que si el Parlamento aprueba una propuesta para reinstaurar la pena de muerte la firmará para convertirla en ley.

Alemania también se pronunció al respecto. La canciller Angela Merkel avisó al presidente turco ayer en una conversación telefónica que la introducción de la pena de muerte es "absolutamente incompatible con ser Estado miembro de la Unión Europea".

"La canciller instó al presidente a cumplir con los principios de proporcionalidad y del Estado de derecho en la respuesta del Estado turco [al intento de golpe de estado]," confirmó una vocera del gobierno alemán, que reconoció que la ola de detenciones y despidos en Turquía es un motivo de gran preocupación.

Según el primer ministro turco, Binali Yildirim, 7543 sospechosos fueron detenidos desde que comenzó la rebelión militar el viernes pasado, entre ellos 6038 soldados, 100 policías, 755 jueces y fiscales, así como 650 civiles. Además, fueron suspendidos de sus puestos más de 13.000 empleados públicos, entre ellos 8777 policías y miembros de las fuerzas de seguridad y 2745 funcionarios judiciales.

Erdogan acusa a los detenidos de haber estado relacionados con el golpe de Estado o de mantener vínculos con la cofradía islámica del imán Fethullah Gülen, exiliado en Estados Unidos, y a quien el presidente y sus partidarios consideran instigador del levantamiento.

Yildirim dijo que los golpistas tenían preparado un plan posterior al levantamiento similar "al golpe de 1980", el más sangriento que tuvo lugar en Turquía hasta la fecha. Yildirim afirmó, además, que su gobierno tomará "todas las medidas necesarias para evitar que esto se repita".El primer ministro anunció también la suspensión de las vacaciones de verano para más de tres millones de funcionarios tras las purgas en los principales estamentos del Estado. Los funcionarios que ya estén disfrutando del descanso deberán volver a trabajar lo antes posible.

En medio de esas detenciones, también Estados Unidos y la OTAN le pidieron al gobierno turco que modere su respuesta al fallido golpe de Estado, que según las últimas cifras dejó 290 muertos.

"Llamamos al gobierno de Turquía a mantener los más altos niveles de respeto a las instituciones democráticas de la nación y a la ley", dijo el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, tras reunirse en Bruselas con los cancilleres de los países de la UE.

Además, Estados Unidos volvió a afirmar ayer que no recibió de Turquía un pedido oficial de extradición de Gülen y que de ninguna manera lo está "amparando", sostuvo el vocero de la Casa Blanca, Josh Earnest.

Por su parte, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, recordó a Turquía, miembro de la Alianza, que está obligada a guardar "respeto sin límites a la democracia y sus instituciones, al orden constitucional, la legalidad y las libertades fundamentales".

La UE se refirió la ola de arrestos: "Fuimos los primeros que subrayamos la necesidad (...) de proteger las instituciones legítimas contra el intento de golpe. Eso no es una excusa para apartar al país de los derechos fundamentales y la ley", afirmó Mogherini.

Aumentan las detenciones y los despidos

Recep Tayyip Erdogan

Presidente turco

  • Erdogan continúo ayer con su feroz purga contra quienes apoyaron el intento de golpe de Estado el viernes pasado.
  • Según el primer ministro turco, Binali Yildirim, 7543 sospechosos fueron detenidos desde que comenzó la rebelión militar, entre ellos 6038 soldados, 100 policías, 755 jueces y fiscales, así como 650 civiles. Además fueron suspendidos de sus puestos más de 13.000 empleados públicos, entre ellos 8777 policías y miembros de las fuerzas de seguridad y 2745 funcionarios judiciales

Agencias AFP, DPA, EFE y Reuters

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