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La canción trágica de Wassyl Slipak

Javier Navia
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24 de julio de 2016  

Wassyl Slipak llegó a París a mediados de los noventa. Con apenas 20 años este barítono ucraniano llevaba mucho tiempo destacándose como prodigio en concursos juveniles que lo habían llevado desde su natal Lviv, en el este de su país, hasta escenarios de Canadá y Estados Unidos. Mientras se perfeccionaba, ganó un concurso en Clermont y desde entonces se radicó definitivamente en Francia. Allí obtuvo rápidamente fama, cantó en la radio y se incorporó a la Ópera de París, donde deslumbró a la crítica, especialmente por su aria Mefistófeles, de la ópera Fausto. Se presentó, siempre exitosamente, en teatros de numerosas ciudades europeas, y para comienzos de esta década ya era considerado el número uno. Su mayor consagración llegó en 2011 al ganar el prestigioso Festival de Ópera Armel, en Hungría, como mejor intérprete masculino en la ópera Carmen.

Su carrera no podía ser mejor, pero hace dos años decidió dejarlo todo. Al estallar la guerra civil en Ucrania, con el intento de los separatistas de independizarse de Kiev y anexar Crimea a Rusia, Slipak sintió la necesidad de volver a luchar por su país. Como su admirado Verdi, se convirtió en un símbolo de compromiso y patriotismo. Entonces se incorporó como voluntario al 7mo. batallón independiente, y todo Ucrania lo aclamó como un héroe. Adoptó el nombre de guerra de "Mef", por Mefistófeles, abrazó el movimiento ultranacionalista Sector Derecho, y modificó radicalmente su aspecto, adoptando un corte de pelo tradicional en Ucrania, que le daba cierto estilo mohicano. La prensa de su país solía mostrarlo en uniforme de combate portando una ametralladora. En un video de la televisión local se lo ve recargando su arma mientras canta la canción ucraniana Misiats na Nebi, "Luna en el cielo".

Al amanecer del 29 de junio pasado la posición del batallón de Slipak, cerca de la ciudad de Debaltseve, fue atacada sorpresivamente por separatistas prorusos. El ex barítono de la Ópera de París alcanzó a tomar su arma, pero un francotirador le disparó a la cabeza. Murió en el acto. El gobierno de su país inmediatamente le otorgó póstumamente la Orden al Valor de primera clase, y por toda Ucrania comenzó una recolección de firmas para que se le conceda el título de "Héroe de Ucrania". La Ópera de París lamentó la pérdida de uno de sus mayores talentos.

Aunque teñido de un romanticismo de otro tiempo, el mortal viaje de Wassyl Slipak a la guerra, abandonando la gloria que le dio su canto para buscar otra muy diferente en un campo de batalla, es un ejemplo dramático del renovado auge del nacionalismo radical en Europa, donde las armas vuelven a dibujar fronteras, o donde el recelo a los extranjeros levanta otra vez muros invisibles. Separatismo, xenofobia y odio avanzan en un continente que hace no demasiado eligió constituir como su himno común la Oda a la Alegría. Una alegría que hoy se ve tan lejana como las arias de Slipak.

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