Los viajes musicales de las hermanas Horovitz

Daniela, cantante, presentará en agosto su nuevo disco; Lila, contrabajista, debutó en el Maipo con Funamviolistas
Mauro Apicella
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24 de julio de 2016  

Daniela y Lila Horovitz, unidas por la familia y la música
Daniela y Lila Horovitz, unidas por la familia y la música Crédito: Emiliano Lasalvia

Lila y Daniela son músicas y hermanas. Viven a cada lado del océano, una en Madrid, la otra en Buenos Aires. Llevan dos años sin verse. Cada vez que se encuentran lo familiar y lo musical se cruza de manera inevitable, porque siempre fueron universos compartidos.

Apenas Lila bajó del avión dieron un concierto juntas en la Manzana de las Luces. Y ese espectáculo, que no tiene continuidad pero es extensión de la vida profesional de cada una, se arma con lo que tienen para contar hoy. Por estos días Lila, contrabajista, presenta en Buenos Aires, junto a dos socias españolas, Funamviolistas, un espectáculo de teatro gestual que tiene a la música como uno de sus pilares. Por su lado, Daniela, cantante y compositora, prepara la presentación oficial de su nuevo y exquisito disco, Entre las fieras y los lírios -será el 11 de agosto en el Teatro Margarita Xirgu Espacio Untref, Chacabuco 875-, donde además de cantar le pone música a poemas y cuentos de los autores más variados (Safo de Lesbos, San Juan de la Cruz, Conrad, Lorca y Poe, entre otros). Y además de sus músicos, contará para uno de los temas con relatos del hijo mayor de su hermana Lila, que también grabó para el CD y ahora aprovecha el receso escolar europeo para visitar a la familia "sudaca".

"Sería antinatural si cuando nos vemos no hiciéramos algo de música", dice Lila. Y su hermana menor cuenta que hace dos años, cuando anduvo de gira por España, se presentaron juntas en el Festival Músicas del Sur, en Cádiz, con conciertos en el castillo de Santa Catalina. Esta vez, en Buenos Aires el encuentro fue en la sala de representantes de la Manzana de las Luces, a la vuelta del colegio donde las dos cursaron el secundario. Todo con mucha historia. Pero de aquí en adelante, cada una continúa con sus cosas.

"No sabés lo que fue para mí esta posibilidad de venir con Funamviolistas", confiesa Lila, antes de una nueva función de este espectáculo que va los martes, a las 21, y los viernes y sábados, a las 23, en el teatro Maipo, Esmeralda 443.

La contrabajista, que se fue a buscar otros horizontes a la Madre Patria a principios del milenio, tiene un historial tanguero con grupos finiseculares locales y un variado currículum europeo en distintas músicas. De fines de la década pasada es su primer trabajo con una compañía de teatro gestual, que luego de un tiempo con más conflictos que teatro se terminó para Lila y para sus socias, la violinista Ana Hernández (reemplazada en esta gira de Funamviolistas por Sarai Pintado) y la violista Mayte Olmedilla. Literalmente fueron despedidas y eso inspiró el comienzo de este espectáculo en trío.

El origen del disco de Daniela fue totalmente distinto. Participó, haciendo música, en ciclos de literatura negra y eso la llevó al concepto del nuevo CD. Claro que no quería 13 canciones para el suicidio sino poemas de amor y desamor, fieras por aquí y algunos lirios por allá.

"No compro discos, compro libros. Me divierto más", asegura. Podría ser un homenaje a la literatura que leyó durante toda su vida. "Pero no fue así. Comencé por esa invitación al ciclo de literatura negra. Empecé con Poe y Conrad. Hay tres suicidas entre los autores que elegí. Pero no quise que quedara acotado porque no me identifico con eso. Tenía mi flash con Safo de Lesbos y esos poemas para ser cantados. No es un disco bajonero."

Mientras que en álbumes anteriores sobresalía la Daniela intérprete y la cantautora, en este se destaca la compositora que trabaja desde los poemas y los cuentos. "Eran cosas difíciles de abordar. Desafiantes. Pero no lo viví con angustia porque soy muy mandada. Y con cero presión de nada. Estudié música con Marcelo Katz y trabajé con él algunas cosas; y otras con la arregladora Analía Rosenberg".

La presentación del disco, el 11 de agosto en el Xirgu, será a toda orquesta: chelo, piano contrabajo, percusión, clarinete, guitarra y cuarteto de cuerdas para dos temas. "Pero también existe el formato juglar, que soy yo, con una guitarra y una lira. Porque después de esto voy a llevar el disco donde participaron 17 músicos a un formato unipersonal. Ya estoy trabando en eso con Florencia Siaba, que hace la puesta en escena. Es un espectáculo en rima. Una especie de juglar de 2017 que va pasando por distintos años y autores. A veces el cuerpo, mi actriz, me pide eso. Además, yo armé las canciones, las entiendo. No es lo mismo cuando otro hace las composiciones. La idea es llevarlo a lo más accesible para la gente."

A Lila el cuerpo un día le pidió revancha. Después de ese proyecto que se gestó de manera grupal en España y que tuvo que dejar a la fuerza junto a dos compañeras, buscó una segunda oportunidad. "No sentimos mujeres maltratadas y estábamos entre denunciar a la compañía anterior o comenzar a trabajar desde cero", admite.

El profesor de teatro gestual de Mayte le sugirió capitalizar aquella mala experiencia. "Nos metimos en una sala de ensayo y planeamos una producción sin tener un centavo. Armamos un equipo artístico y les dijimos que pagaríamos cuando empezara a salir trabajo. En ese momento era la época del 15 M en la Puerta del Sol, la gente durmiendo en la plaza y del surgimiento de Podemos. Entonces el director nos dice: ¿Y si a estas tres tías las despidieron de sus orquestas, viven en la calle y se encuentran en el banco de una plaza?" Así nació Funamviolistas, que es el nombre del trío y de la obra, que cuenta con dirección Rafael Ruiz.

"No fue autobiográfico a propósito. Empezamos a trabajar y él fue quien comenzó a ver cosas que nos llevaron a contar esta historia. Pero recién después del estreno, en 2013, contamos en algunas entrevistas cómo había sido".

La llegada desde España de Funamviolistas, en plena temporada de espectáculos infantiles por vacaciones de invierno, no amedrenta a Lila. "Nosotras hemos hecho un mes en el Teatro Español también en vacaciones de invierno, que allá son a fin de año, y venían muchos niños, porque es un espectáculo para toda la familia".

-En cada caso, de la obra teatral de las Funamviolistas y del disco de Daniela, ¿creen que la música se pone en función de otra cosa?

Lila: -Al principio pensé: ¿no estaré haciendo esto porque la música parece insuficiente? Después me di cuenta de que no. Que lo que estamos haciendo es otra cosa y que la música seguirá siendo música cada vez que cierres los ojos. No resta, suma a otro lenguaje. Es un vehículo potente. Además, estamos en una época súper visual.

Daniela: -No es que una cosa reemplace a otra. Pero aparece algo distinto cuando escuchás a Lorca por Ana Belén y Chano Domínguez, o cuando leés a Saer y después escuchás su libro contado en la canción "Limonero real" de Fandermole.

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