11 cosas que tal vez no sabías del Palacio Errázuriz Alvear

Representante de la arquitectura ecléctica francesa de principios de siglo XX en Buenos Aires y sede del Museo de Arte Decorativo, el palacio es el protagonista de un libro editado por el equipo de investigación del museo donde prometen revelar todos sus secretos
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27 de julio de 2016  • 00:07

Es uno de los edificios más lindos de la ciudad de Buenos Aires. Ubicado en Av. del Libertador 1902, muchos lo conocen porque es el espacio donde funciona el Museo de Arte Decorativo pero aunque así nos referimos a él, su verdadero nombre lleva el apellido de la familia que lo construyó. El Palacio Errázuriz Alvear, es representante de la arquitectura francesa y exponente de la Buenos Aires de 1918, año en que se inauguró la casa de la familia.

El edificio, declarado Monumento Histórico Artístico Nacional en 1998, fue testigo de la cultura de la época, y lleva en sus instalaciones la colección de arte que la familia empezó a atesorar a la vuelta de su estadía en Europa. Interesados en documentar la historia del palacio, un equipo de investigación encabezado por el jefe del Departamento de Museología y curador del museo, el Lic. Hugo Pontoriero, acaba de publicar un libro con documentación inédita. Un viaje al pasado con planos, análisis de estilos, proyectos inconclusos, la decoración, el paisajismo del jardín y anécdotas nunca publicadas hasta la fecha. Como anticipo, Pontoriero compartió algunos de esos "secretos" y otros datos.

¿Sabías qué...?

  • El Palacio Errázuriz Alvear fue concebido como "Grand Hôtel Particulier", tipología francesa muy solicitada a principios del siglo XX. El edificio de 4.300 m2 está distribuido en cuatro plantas con funciones bien precisas, características propias y niveles de ornamentación diferenciados.
  • El dueño de casa, Don Matías Errázuriz Ortúzar lo mandó a construir para albergar las obras de arte que había atesorado en sus viajes como Embajador de Chile en diversos países.
  • El arquitecto René Sergent fue el encargado de la obra con la ayuda en ambientación e interiorismo de André Carlhian, Georges Hoentschel, Georges Nelson, el paisajista francés Achille Duchêne y el aporte del artista catalán José María Sert.

Crédito: Gentileza Bernardo Bintana

  • En el salón Escritorio de Errázuriz hay bibliotecas simuladas con libros falsos para hacer simetría con las bibliotecas verdaderas.
  • En el Salón de Baile hay dos puertas falsas
  • También hay una puerta falsa en el comedor, adelante tiene el busto del rey Luis XIV.

  • En el jardín de los Errázuriz bailó la célebre bailarina Anna Pawlova en los años '20, al compás de los cisnes del estanque.
  • La sala de baños es una rareza, es de estilo Luis XVI, preservada y restaurada en su estado original de 1918.

  • En el Fumoir o Jardín de Invierno de la planta principal el techo quedó liso, iba a lucir una pintura del muralista catalán José María Sert que nunca se concretó
  • El reloj de la chimenea que se exhibe en el salón de familia perteneció al rey Luis XVI y María Antonieta de Francia.

Crédito: Gentileza Bernardo Bintana

  • La sopera de plata que se exhibe en el comedor pertenece a la Tzarina Elizabeth de Rusia.

El libro que contiene 130 páginas y se puede comprar en el Shop del museo ($250.-) documenta la historia de la construcción entre 1910 y 1918.

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