Importaciones y consumo

Por qué no se cumplió el pronóstico de una inundación de productos externos tras el fin de las DJAI y la llegada de un gobierno más liberal en materia de comercio; sobre stockeo de importadores y una demanda débil, las principales causas
Ezequiel García Corado
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2 de agosto de 2016  

En diciembre, cuando el gobierno de Mauricio Macri se aprestaba a asumir, uno de los temas que aparecía en primer plano era el manejo de las importaciones, uno de los puntos más criticados (y solicitado, por otros) del gobierno anterior.

Mientras algunos pedían a gritos que se abriera el grifo de las importaciones, para poder tener una competencia más real de productos y precios y al mismo tiempo poder tener insumos para producciones específicas que lo requerían, otros temían que la llegada de un gobierno más liberal pudiera dejar a muchas industrias al borde de la quiebra por la inundación de productos importados a precios mucho más bajos. Pasados seis meses del nuevo Gobierno, podemos decir que ninguno de los dos extremos se dio.

Por un lado, se pasó de las polémicas DJAI a las licencias no automáticas (LNA), aunque esto tuvo que ver más con una sentencia de la OMC que con una elaboración política; y es cierto que se abrió un poco el grifo de las importaciones, estableciéndose también un régimen de autorización más transparente que el anterior.

Varias cámaras y sectores salieron, a partir de ello a pedir que las LNA protegieran a sus sectores. ¿Pero ese grifo inundó de nuevos productos importados al mercado? La respuesta parecería ser no. Las razones son varias.

Por un lado, muchos importadores, previo a la devaluación, se sobre stockearon: había que comprar antes de diciembre. También es cierto que durante los últimos tiempos del Gobierno anterior, con un dólar oficial a 9 y un dólar calle a 15, el negocio para los que podían tener autorizaciones de DJAI era mucho más suculento que lo habitual. Si a la diferencia entre los dos dólares le sumamos el margen lógico agregado, la respuesta es sencilla.

El otro factor tiene que ver con la baja pronunciada en el consumo durante estos primeros meses. Eso explica que el stock que tienen los importadores de fines del año pasado no se haya terminado o recién lo esté haciendo ahora. Diferente es el caso, lógicamente, de aquellos importadores que ahora están pudiendo traer mercadería y antes no.

Lo que hace que el Gobierno no abra más el grifo de las importaciones es, principalmente, el empleo. Se sabe que una catarata de productos de afuera haría que se perdieran muchos puestos de trabajo nacionales. Pero, al mismo tiempo, también los productos importados, en algunos casos de precio ostensiblemente más bajos, son una herramienta para lograr que no se acelere tanto la inflación.

También es cierto que algunos importadores, en el escenario actual, prefieren comprar dólares en lugar de mercadería, siendo que el dólar está planchado y la demanda de productos está en baja.

Similar a lo que ocurre con otros sectores, es muy probable que las importaciones crezcan en los próximos meses. Esto se debe a varios factores que, se espera, traccionen el consumo: blanqueo de capitales, liquidación pendiente de commodities y crecimiento en el ingreso de los jubilados. Si todo este combo realmente logra inflar el mercado, se consumirá más y los stocks de productos importados deberán actualizarse. Eso, efectivamente, va a mover más el ingreso de mercadería, consecuencia de mayores permisos para importar, y seguramente el escenario será diferente al actual.ß

El autor es gerente general de Outland Logistics

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