Suscriptor digital

La nueva disputa política: de los blogueros K a los trolls Pro

Activistas digitales renuevan sus estrategias para sembrar opinión
José Crettaz
(0)
30 de julio de 2016  

Tinelli, con el personaje que imita a Macri
Tinelli, con el personaje que imita a Macri Fuente: LA NACION - Crédito: Imagen de TV

En los últimos días, Marcelo Tinelli fue varias veces blanco de una combinación de bots -que instalaron en Twitter hashtags críticos- con la acción masiva de activistas digitales de carne y hueso -muchos de los cuales son fakes- y la colaboración de un buen número de trolls. En ese diagnóstico coinciden todos los involucrados en la refriega, desde el conductor de ShowMatch hasta el Gobierno, pasando por los cada vez más cotizados especialistas en campañas de comunicación digital.

De repente, el común de la sociedad tuvo que aprender que un bot es un software capaz de imitar acciones humanas -como tuitear-, que un troll es una persona que publica mensajes provocadores, y que un fake es alguien que usurpa en el mundo digital una identidad ajena. Que los hashtag son temas sobre los que gira una conversación en las redes sociales y que esas etiquetas pueden instalarse en Twitter (y también en Facebook, aunque de manera más difícil) mediante acciones coordinadas que buscan "sembrar opiniones". En la política, el uso masivo de estas técnicas tuvo su primera manifestación organizada en la Argentina con los llamados "blogueros K"

Esos blogueros surgieron al fragor de la batalla de Néstor y Cristina Kirchner contra el campo en 2008 y terminaron amontonados en la organización La Cámpora. Toda aquella experiencia se mantuvo activa con campañas sucias organizadas seriamente, como la de 2013 conoceamassa.com, que tuvo como blanco a Sergio Massa. Más recientemente, sólo quedó un intento de "micromilitancia" -con manual incluido- en las redes sociales, algo que sigue operando con éxito alrededor de los programas de Roberto Navarro en C5N.

La "guerra de los trolls" retoma esas prácticas. "Es cierto, hubo tuits concertados agresivos contra Tinelli. Alguien lo debe haber hecho pero no sabemos quién. Los equipos de comunicación del Gobierno y de Cambiemos no tuvieron nada que ver. Eso es evidente y no funciona porque no genera conversación, no tiene crecimiento orgánico", dijo Hernán Iglesias Illa, subsecretario de Comunicación Estratégica en Vuelo de Regreso, el programa de LA NACION en FM Milenium.

"Lo que pasó con Tinelli parecería ser una suma de cosas . Cibermilitantes coordinados, bots que repetían el mismo mensaje y gente que se sumó a la conversación producto de la grieta", analizó para LA NACION Federico Viciano, director de la agencia Dual, que trabaja en campañas políticas digitales desde 2005.

Fabio Baccaglioni, gerente de IT de la agencia de marketing digital Interactivity, coincide: "Fue una combinación iniciada por bots para dar impulso, luego militantes genuinos y algún que otro troll. La masa crítica fue gracias a la gente, algunos fanáticos como para crear hasta 300 y 400 envíos por cuenta propia. El caso de #TinelliMercenarioK fue disparado por una serie de bots. Luego, la misma gente lo tomó como propio, el 99% de lo que Tinelli llamó erróneamente trolls fue gente real opinando exactamente eso. En el segundo caso, la acción del apagón ni siquiera necesitó de una red de bots para potenciarse. Tampoco fue militancia coordinada desde una cabeza. Es el concepto de horda que se da en las redes sociales y que la mayoría de los políticos o periodistas suelen ignorar".

Tinelli mostró a Freddy Villarreal en calzoncillos amarillos en una parodia que provocó la reacción de bots, trolls, fakes y militantes digitales, lo que hizo reaccionar al conductor. Esto motivó un llamado del jefe de Gabinete, Marcos Peña, para calmar los ánimos. En conferencia de prensa, Peña rechazó "cualquier ataque, difamación o coerción a la libertad de expresión, sea de quien sea y contra quien sea". Parecía que las hostilidades aflojaban cuando el propio Macri dijo a LA NACION que Tinelli lo parodiaba de mala manera ante tres millones de televidentes y después se enojaba porque 30.000 tuiteros los criticaban. Tinelli contratacó: hizo trascender a través de Perfil y Página/12 que contaba con el informe de una consultora que confirmaba que la campaña había salido de las propias computadoras de Balcarce 50. La "guerra de los trolls" terminó en Snapchat -una red social tan efímera que sus contenidos sólo permanecen 24 horas- con Macri y Tinelli haciendo caritas.

"Detectar este tipo de cosas es muy fácil", dice Ernesto Mislej, director la consultora en ciencia de datos Siete Puentes y docente en la maestría de Datamining de la UBA. "Mirás el historial del usuario y si solamente tuitea de un tópico o se abrió la cuenta hace poco tiempo, si tiene amigos o no, si tiene un comportamiento social, si tuitea en horarios distintos, etc. sabés qué es", agrega.

A la tarea de detectar esos patrones se dedica Mara Destefanis, docente de la Diplomatura en Social Media y Comunicaciones Digitales de la Universidad Siglo XXI y ejecutiva de Big Data Machine, una herramienta de gestión de datos de internet. "En términos humanos, siempre hubo trolls dedicados a hacer campañas en favor o en contra, lo que hace ahora la tecnología es ampliar esa posibilidad, al automatizar, sistematizar y masificar lo que se quiere hacer en tiempo real."

En Twitter -la red social en la que se concentran los niveles más altos de agresividad- hay más de 10 millones de usuarios argentinos activos y en Facebook, 24 millones. Esas cifras explican por qué la política ya no se resuelve sólo en el ámbito de los medios de comunicación masivos. Hay una "conversación" -como las llaman Peña y el asesor Jaime Durán Barba- que está fuera del alcance de esos intermediarios, pero que puede orientar la discusión social. Julián Gallo, el estratega de Macri en Facebook y Snapchat afirma que Twitter no le interesa, que allí hay mucha agresividad y abundan los trolls.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?