Jorge Valdano: "La política se ha futbolizado"

Valdano ve un alto componente emocional en todo y eso les ha arrebatado racionalidad a las conductas
Cristian Grosso
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3 de agosto de 2016  

Fuente: LA NACION

El apuro gobierna el fútbol, lo atraviesa la velocidad. Valdano repite que el resultadismo todo lo ha infectado. Profundiza sobre el juego y alerta sobre la industria que lo sobrevuela. "Hay una vanidad nueva, irremediablemente frívola, que tiene que ver con la definición del nuevo fútbol, que les da importancia a las cosas que no la tienen. Estas semanas la noticia estrella eran los barcos de Cristiano y Messi en el mismo puerto de Ibiza, rodeados de papparazzi a la caza de la foto que pudiera hacerlos coincidir. Como si eso tuviera algo que ver con el fútbol. En un pasaje de mi último libro digo que hoy un jugador tiene que estar tan dispuesto a ir a partirse la ceja en un córner como a viajar en su avión privado, con su peluquero, para recoger el Balón de Oro. Forma parte de la realidad menos edificante del fútbol actual. Luego hay otra vanidad y es el componente de todo artista que desafía a un público. Nadie puede dudar de que en el espíritu de superación de Cristiano hay un componente de vanidad, pero es el alimento de su enorme ambición. Esa vanidad lo lleva a competir con un genio como Messi, al punto de que cuando Messi se distrae le quita el Balón de Oro."

-¿Hacia dónde va el fútbol?

-Últimamente me ha hecho ruido una imagen que sacó La Gazzetta dello Sport en la que representaba al Cholo Simeone como el Che Guevara. Hace 25 años el Che Guevara era Johan Cruyff, es decir que el establishment era el otro fútbol, pero ahora Simeone es el que desafía al "guardiolismo", que ha marcado claramente tendencia: los últimos títulos mundiales los ganaron España y Alemania, defensores de un fútbol atractivo. Además, dos países que han inspirado auténticas revoluciones formativas. Y hay otro punto que me hace ser optimista: el dinero no es tonto y ha entendido perfectamente que para captar aficionados remotos con ganar no alcanza, hay que fascinar a los aficionados porque eso los termina de adherir. Por eso, para mí, Guardiola se ha transformado en impagable, porque su propuesta atrae miradas y los clubes necesitan nuevos aficionados para convertirlos en clientes.

En Fútbol, el juego infinito, su último libro, su octava obra, Valdano avanza sobre el fenómeno. "Es infinito porque tiene una increíble capacidad para renovar las ilusiones. En primer lugar porque el guionista es extraordinario, siempre se las arregla para sorprendernos. El guionista es inagotable. Y después, porque cada partido parece el último, definitivo, hasta que termina y le inventamos otra vez importancia al siguiente, y así sucesivamente. Y también, porque cada partido nos lleva hacia atrás y nos agita la memoria, nos instala en el presente activando la emoción y nos lleva al futuro activando los sueños."

Jorge Valdano es todo un especialista en sensibilidades. "Muchas veces decimos que el fútbol está muy politizado, y yo diría lo contrario: la política se ha futbolizado. Hay un componente emocional en todo y eso nos ha vuelto mucho menos racionales. Aparece Trump en los Estados Unidos y lo único que hace es mover sensaciones, emociones, sentimientos, altas y bajas pasiones. Lo cierto es que no hay una gota de racionalidad en todo esto", reflexiona.

-Apuntás que finalmente los intelectuales le han perdido el miedo al fútbol?

-Este encuentro es consagrar la normalidad. Un fenómeno que moviliza tanta conversación, tanta gente, tantas emociones, se merece ser analizado con una cierta seriedad. Entre otras cosas porque, a veces, en el estadio se expresan cosas que en la maraña social están más disimuladas, por ejemplo los arranques xenófobos. El anonimato de un estadio termina dejando asomar algunos síntomas que la sociedad tal vez oculte. Y, además, los intelectuales siempre estuvieron interesados en el fenómeno, lo que pasa es que lo disimulaban porque les daba la sensación de que eso los hacía un poco más intelectuales, que despreciar al fútbol era una de las condiciones que debía reunir un intelectual. Yo, que he estado mirando por la cerradura de la puerta desde dentro del fútbol, de pronto no me dejan ver porque ahora se están asomando del otro lado de la puerta un montón de intelectuales?

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