Río 2016: equipo dorado. Táctica y psicología, los otros pilares que condujeron a Paula Pareto a la cumbre

Pareto se abraza a su coach, Laura Martinel
Pareto se abraza a su coach, Laura Martinel
Laura Martinel, la coach de la Peque, diagramó cada detalle estratégico, y el psicólogo Gustavo Ruiz trabajó las técnicas de concentración
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8 de agosto de 2016  • 08:00

RÍO DE JANEIRO (De nuestros enviados especiales).- Laura Martinel lloraba desconsolada, luego de que Paula Pareto perdiera la final de los Juegos Panamericanos de Toronto. Un año después, tuvieron revancha con el Mundial que ganaron en Astana, Kazajstán. Y anteayer, Martinel volvió a llorar, aunque esta vez de felicidad. Hay una imagen que se mantuvo incólume en estos últimos dos logros históricos, además de las lágrimas: el saco blanco de la entrenadora Laura Martinel.

Ante la consulta de LA NACION, Martinel se ríe y se apresura en la respuesta antes de que se termine de formular la pregunta: "Sí, no es que no tenga otro saco... ¡Es el saco campeón mundial! Qué le vamos a hacer. Porque nos dieron ropa muy bonita, pero bueno, lo lamento, las cábalas son las cábalas", comenta Martinel. Hasta Pareto se había sumado al rito. "No, no, la coach va a llevar su saco", aclaraba la Peque.

Martinel es uno de los pilares del crecimiento de Pareto desde 2012 hasta ahora. Mejoró su táctica y la planificación de sus combates. Hasta 2012, jamás había cobrado una beca como entrenadora, a pesar de que estaba en el equipo nacional. Ni siquiera cuando fue la entrenadora de la campeona mundial Daniela Krukower, en Osaka 2003. Eso es algo nuevo para ella. La familia era su principal sostén. Por eso, cuando se entera de que una de sus entrenadas en un campus del Cenard, en la ciudad de Buenos Aires, no tiene cómo volverse a su pueblo, Laura saca la billetera y le compra el pasaje. Por humildad y bajo perfil, dos virtudes que comparte con su discípula, jamás lo admitiría. Pero así fue.

En 2016, Martinel cuidó especialmente que Pareto no compitiera en muchos certámenes para que no llegara desgastada a los Juegos: "Solamente se compitió para que Paula quedara sembrada alto en el ranking, uno o dos del mundo", le cuenta a la nacion la entrenadora. Y añade: "No queríamos que las sientan sus rivales. Porque analizarte te analizan todos con los videos, pero otra cosa es sentirlo. Es distinto". Además, admite que aprendieron a manejar mejor la presión después de aquella final de los Juegos Panamericanos de Toronto: "Fue otra cosa. Parecía que hubiésemos estado en una competencia de buen nivel, pero no en unos Juegos Olímpicos. La presión se logró ubicar donde tenía que salir. Empujar para arriba y no tirar para atrás", señala la coach sobre Río 2016.

Otro bastón en el que la Peque apoyó su grandeza deportiva es su psicólogo, Gustavo Ruiz, quien viajó a Río de Janeiro y estuvo junto a ella. En diálogo con la nacion, Ruiz describe cómo fue el trabajo que hicieron juntos: "Empezamos hace 9 años, en marzo de 2013. Hicimos un trabajo en forma progresiva, con objetivos a largo plazo, como eran los Juegos Olímpicos, y después, objetivos a corto plazo". A su vez, la ayudó a desarrollar técnicas de concentración: "Son técnicas de respiración, específicas como para manejar el cansancio", describe.

Ruiz, como también lo hizo Martinel, destaca la disciplina y el compromiso de la Peque Pareto: "Es un soldado. Cumple con todo. Varias veces me ha mandado mensajes diciéndome '¿esta semana no nos teníamos que ver?'. Siempre pide más, siempre va por más. El compromiso fue absoluto y, por eso, el resultado corona su ambición", concluye Ruiz.

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