Río 2016: Rafaela Silva nació en "Ciudad de Dios", le escribían "mono" en Twitter y le dio el primer oro a Brasil

La judoca se consagró campeona en la categoría menos de 57 kilos y le dio la primera presea dorada al país anfitrión; "Si tenés un sueño, tenés que creer", dijo, tras la consagración
Javier Saúl
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9 de agosto de 2016  • 07:59

RIO DE JANEIRO.- La historia de Rafaela Silva, como la de millones de brasileños, comenzó en el empobrecido entorno de una favela. De ahí la rescató la acertada decisión de su padre de inscribirla en un proyecto social de judo, la disciplina que este lunes la encumbró como nueva campeona olímpica en menos de 57 kilos y le dio al país anfitrión su primer oro en Río 2016 .

El deporte transformó la vida de 'Rafa', quien 15 años después de su primer contacto con el judo saboreó la gloria olímpica en un entregado Carioca Arena 2. Criada en la famosa favela "Ciudad de Dios", Silva entregó a la delegación anfitriona su primera medalla de oro con una solvente actuación en el Parque Olímpico de Barra.

Nací en una comunidad que no me permitía plantearme muchos objetivos en la vida. Soy de Ciudad de Dios. Empecé a practicar judo por diversión y ahora soy campeona mundial y olímpica"
Rafaela Silva

Para hacer realidad el sueño de todos los deportistas brasileños que participan en la cita, Rafaela Silva doblegó con un waza-ari a la representante de Mongolia Sumiya Dorjsuren, líder del ranking mundial. Esa certera acción le permitió mejorar la presea plateada del tirador Felipe Wu, el encargado de inaugurar la cosecha de Brasil con su segundo puesto en la final de pistola de 10 metros. La victoria de Rafaela Silva significa, además, la medalla número 20 del judo brasileño en la historia de los Juegos Olímpicos.

Emocionada tras haber llevado su nombre a la portada de todos los medios locales, Silva confesó que había entrenado "al máximo durante todo el ciclo olímpico". "Salía de los entrenamientos llorando porque realmente deseaba esta medalla. Por suerte, trabajé lo suficiente como para conquistarla", señaló.

Rafaela Silva no olvidó sus orígenes. "Nací en una comunidad que no me permitía plantearme muchos objetivos en la vida. Soy de Ciudad de Dios. Empecé a practicar judo por diversión y ahora soy campeona mundial y olímpica", destacó, a pura emoción.

En Río de Janeiro logró en 2013 su primer título mundialista de la categoría de menos de 57 kilos pero, después de tres años sin grandes resultados en el plano internacional, la brasileña debió despojarse de los nervios y pelear con determinación por el oro. En el turno matutino venció a la alemana Miryam Rope, su rival en la primera ronda. En octavos de final doblegó a la surcoreana Jandi Kim y en cuartos de final se deshizo de la húngara Hedvig Karakas.

Con su ajustado triunfo en semifinales ante la rumana Corina Caprioriu, Rafaela Silva se ganó la opción de competir por el oro, medalla que consiguió gracias a un solitario waza-ari a la representante a Dorjsuren. Esa acción le erigió en la primera campeona olímpica brasileña de los Juegos de Río de Janeiro, la ciudad que le vio nacer y triunfar.

La familia, entre el apoyo y los nervios

La familia siempre apoyó a Rafela, pero esta vez su padre Luiz Carlos se negó a asistir a los primeros combates porque lo invadían los nervios. Después, apareció en la semifinal y la fina y se sentó junto a Zenilda, su mujer

"No es porque es mi hija, pero ella se lo merece. Es una buena persona, es humilde", señaló la madre. "Ella compró entradas para todos, trajo a la familia y los amigos. Había que hacer camisetas, gorras ... se lo merece. Es una guerrera única. Una guerrera de oro", agregó.

La dedicatoria al barrio

Después de conquistar la medalla de oro, Rafaela recordó su pasado y envió un mensaje a los posibles sucesores. "Quiero demostrar que una niña que salió de la Ciudad de Dios y comenzó el judo por diversión es hoy en día campeona mundial y olímpica. Si tenés un sueño, tenés que creer", dijo, antes de dedicarse a la conquista "al pueblo brasileño, a la familia y amigos ".

Cuando fue eliminada en Londres, 'Rafa' lloró desconsolada sobre el tatami. Después, se fue a bañar y al terminar decidió agarrar el celular. "El lugar de la mona es la jaula", le escribieron en Twitter. Ella

Cuando en Londres 2012 terminó el combate y se fue a duchar, y una vez seca entró a ver los mensajes en las redes sociales. Ahí leyó lo que le dedicaban en Twitter: "Los macacos (monos) tienen que estar en la jaula". Por entonces, los ataques racistas hicieron sonar las alarmas en todo el país.

LA NACION y EFE

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