La ex presidenta, en casa de periodistas

Claudio R. Negrete
Claudio R. Negrete PARA LA NACION
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11 de agosto de 2016  

Se sabe que los opuestos se atraen. También, que una paradoja encierra una aparente contradicción. Quizás en esta suerte de acertijos se pueda explicar lo inexplicable, con la indiscreta casualidad, y es que la ex presidenta Cristina Fernández instaló su Instituto Patria en una casona de estilo francés ubicada en Rodríguez Peña 80, a pocos metros del Congreso, donde la prensa histórica y tradicional del país, estigmatizada por el prejuicio kirchnerista, fundó la etapa profesional del periodismo de la Argentina moderna. En ese edificio de dos pisos, en el que sobresale una escalera imponente de madera en su recepción, funcionó durante más de medio siglo una de las instituciones fundantes del periodismo argentino: el Círculo de la Prensa de Buenos Aires, entidad creada por los grandes diarios de la Capital Federal durante el siglo XIX y principios del siglo XX. Entre entre ellos La Prensa, LA NACION, La Razón y luego se sumaría Clarín. Del Círculo nació en 1987 la Academia Argentina de Periodismo, que funcionó en el mismo edificio y que después se transformaría en la actual Academia Nacional de Periodismo.

El antecedente más cercano de su origen fue el Círculo de Cronistas creado en 1891. Y cinco años después, el 26 de abril de 1896, se transformó en el Círculo de la Prensa, luego de una reunión de socios presidida por el escritor y diplomático Augusto Belín Sarmiento, nieto de Domingo Faustino. Esa asamblea eligió como titular de la institución a Bartolomé Mitre (h). Luego, en diciembre de 1909, se adquirió la primera sede propia en la calle Bolívar 531-535, solar donde hoy funciona la Agencia Télam.

Desde ese momento el apellido Mitre y el diario LA NACION, al igual que el de Gainza Paz y La Prensa, estuvieron vinculados a la entidad en la que alternaron períodos en la presidencia. Los primeros Tribunales de Honor del Círculo fueron integrados por muchos personajes de la generación del 80, entre ellos Roque Sáenz Peña, Bernardo de Irigoyen, Leandro N. Alem, Lucio V. López, Carlos Guido Spano y Joaquín V. González. En 1933, el Círculo de la Prensa adquirió el edificio, ahora convertido en búnker cristinista, y rápidamente se transformó en la atención del mundo periodístico, donde solían concurrir las principales figuras públicas del país y donde se impulsaban actividades sociales, culturales y académicas. Muchas generaciones de profesionales convivieron en ese espacio que, con el tiempo, fue reconocido como la institución más prestigiosa del periodismo local, pionera en el país y en América del Sur.

En aquellas primeras décadas del siglo pasado el maravilloso oficio de periodista estaba dominado por curiosos intelectuales que se nutrían conviviendo con las noticias diarias y la bohemia de una noche que en Buenos Aires no daba descanso. Pero el auge del negocio editorial y la competencia de la radio y la televisión impulsaron un obligado proceso de profesionalización. Incluso, se reconocen en el Círculo las primeras discusiones de lo que sería luego el Estatuto del Periodista.

Mucho antes del boom de las universidades dedicadas al periodismo, en 1969 el Círculo creó la Escuela de Periodismo, de nivel terciario, más tarde reconocida con título oficial. Su plantel docente estuvo constituido por los más importantes periodistas en actividad. Pasaron por sus aulas reconocidos periodistas como Carlos M. Reymundo Roberts, Víctor Hugo Ghitta, Fernando Carnota, Ezequiel Fernández Moores, Liliana Parodi, Jorge Búsico, Edgardo Esteban, Mariano Hamilton, Carlos Stroker y Marcelo Larraquy.

Durante la última dictadura, la escuela también fue vigilada por el aparato de inteligencia militar y más de un alumno tuvo que dejar sus estudios, y hasta el país, por miedo a ser secuestrado. Recuperada la democracia en los años 80, recorrió un camino de expansión económica impensado poco tiempo antes cuando su mutual impulsó una rifa multimillonaria que promocionaba por televisión Víctor Hugo Morales. Manejos no muy claros de los fondos recaudados más las hiperinflaciones condujeron a sucesivas crisis financieras que en 1999 hicieron que la mutual entrara en cesación de pagos y arrastrara a la propia entidad, que no tuvo otra opción que vender el edificio para salvar la escuela, que, finalmente, cerró sus puertas en 2013.

Periodista, egresado del Círculo de la Prensa de Buenos Aires

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