Aprovechar las oportunidades que ofrece el mundo

Patricio Carmody
Patricio Carmody PARA LA NACION
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12 de agosto de 2016  

Agotados los tiempos de "viento de cola", el equipo de política exterior argentino procura avanzar a contraviento y maniobra con cuidado para sortear escollos políticos, barreras comerciales y arrecifes financieros. Parece delinearse así una estrategia de "horizontes diversos" que apunta a desarrollar relacionamientos positivos simultáneos con el exterior próximo, las potencias establecidas y las emergentes.

Esta estrategia fortalece la posición argentina en términos de negociación con otros países o bloques. Como expresó Henry Kissinger: "La posición negociadora de un país depende de las opciones que las otras naciones creen que posee". La canciller Malcorra parece subscribir este punto de vista, en particular en lo que respecta al comercio y a las inversiones. En Moscú, la prensa la consultó en abril pasado sobre la intensa competencia que existe en el mercado latinoamericano entre China, Estados Unidos, Rusia y países europeos. "Ésa es una de las razones por las cuales queremos estar vinculados con todos, porque hay muchas opciones", respondió la canciller. Así, un objetivo crítico de esta política externa debería ser contribuir al desarrollo del país, procurando maximizar oportunidades en el campo internacional a nivel económico-comercial y económico-productivo.

En este sentido, el tándem Macri-Malcorra parece enfrentar con criterio las opciones que se le presentan en el exterior próximo. Ante un Brasil en estado de turbulencia política y social, se prefiere mantener el statu quo en la relación económico-comercial. Un ejemplo es la extensión del vital acuerdo automotor, negociado hasta 2020. A su vez, se avanza en dirección de la Alianza del Pacífico (Chile, Perú y Colombia, además de México). Sin embargo, no se explicitan las consecuencias -positivas o negativas- de este acercamiento ni cuáles son los sectores productivos que podrían beneficiarse con esta iniciativa. Seguramente, hará falta explicar mejor las implicancias de esta decisión.

Con relación a las potencias establecidas, el Gobierno enfrenta resistencias de tipo comercial de algunos países de la Unión Europea. A esto se suma el hecho de que el impacto del Brexit ha relegado temporariamente las negociaciones UE-Mercosur. Sin embargo, se habría logrado obtener a corto plazo el restablecimiento de la importación de biodiésel argentino a la UE.

Ante las tormentas que se avizoran en Francia o Italia, Macri mira hacia Alemania, donde fue recibido recientemente con gran interés tanto por la canciller Angela Merkel, de la Democracia Cristiana, como por los socialistas Frank-Walter Steinmeier, jefe de la diplomacia alemana, y Sigmar Gabriel, vicecanciller y líder de su partido. En este contexto, Steinmeier agasajó a Macri con una cena con los principales empresarios alemanes, que se sumó a las conversaciones directas de Macri y su equipo con Mercedes-Benz, Siemens y Volkswagen. Una idea que surgió de esta visita es la de atraer hacia la Argentina a pymes alemanas que ya están instaladas en Brasil. Desde luego, la idea podría aplicarse también a pymes francesas, italianas, españolas o de otros miembros de la UE.

Con respecto a China y Rusia, la prioridad parece haber sido enviar señales de continuidad de las "alianzas estratégicas" establecidas con gobiernos anteriores, redefiniendo sin embargo aspectos específicos de proyectos en energía hidroeléctrica y nuclear con ambas naciones.

Para balancear el impacto de China en nuestro comercio exterior, parece necesario comenzar a avanzar en dirección de otras potencias emergentes como la India y los países integrantes de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean, por sus siglas en inglés). Esto es además relevante si consideramos que, como expresó el presidente Macri en la Fundación Konrad Adenauer en Berlín, la Argentina se propone duplicar su producción de alimentos, que podría alimentar así a 800 millones de personas. Parece razonable que parte de estas personas provengan de la India y la próspera región de Asia-Pacífico.

Es evidente que en estos meses la política exterior del país ha recuperado parte de su prestigio. Ahora, es importante que ese prestigio se traduzca en logros de impacto concreto.

Doctor en Relaciones Internacionales, miembro consultor del CARI y del Cippec

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