Río 2016. Melisa Gil: su madre le fabricaba los platos para que tirara y ahora hizo historia en Río

Fuente: Archivo
En skeet, fue diploma olímpico, en lo fue la mejor actuación de una mujer en unos Juegos Olímpicos; "No quiero llorar pero te ponés a pensar en todas esas cosas y es inevitable"
Germán Leza
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12 de agosto de 2016  • 22:38

RIO DE JANEIRO.- Fue muy distinto a aquella vez que llegó para competir en los Juegos Panamericanos de 2007. Mientras que la estadounidense Kimberly Rhode se entrenaba tirando a unos 800 platos por día, Melisa Gil , con suerte, practicaba con unos 30. Y no todos los días. Así y todo, fue medalla de bronce. El Enard todavía no existía. Eran tiempos en los que su madre Mónica la ayudaba a construir platos caseros para abaratar costos. El año pasado, gracias a la histórica plata en los Juegos Panamericanos de Toronto, la menor de los hermanos Gil se clasificó a los Juegos por primera vez, y estuvo muy cerca de disputar la final con una de sus ídolas, como lo es Rhode (triple campeona olímpica y que ayer se quedó con la plata olímpica).

Por eso, Melisa, de 32 años y abogada de profesión, está siempre al borde del llanto cada vez que piensa en esa época: "Cuando tirábamos, hacíamos dos o tres vueltas por día; y otra veces no podíamos. Y cuando tiraba mi papá (compitió a nivel internacional) era muy difícil porque éramos tres. Y en épocas de vacas flacas...hacíamos ta-te-tí.... No quiero llorar pero te ponés a pensar en todas esas cosas y es inevitable", confiesa luego del inolvidable octavo puesto en los Juego de Río, el mejor de todos los tiempos para una tiradora argentina. Hoy, son otros tiempos, y si bien su actividad continúa siendo amateur y reparte su tiempo entre el estudio de su madre Mónica y el tiro, con los fondos del Enard le dispara a unos 250 a 500 platos por día. Además, viaja a certámenes internacionales y, antes de Río, hicieron una concentración especial en Estados Unidos.

Precisamente, con Rhode, Gil comenzó a tirar en los Juegos : "Me quería matar. Le dije a mamá 'Justo con Rhode'". Entonces, lo charló por whats app con su "coach mental", Pedro Merani, y le dijo que eso debiera motivarla más aún.

Las primeras seis ingresaban en la final. Gil quedó empatada junto con otras dos tiradoras, compitieron en un shoot off (un desempate), y finalmente, fue diploma olímpico, con un octavo puesto, el mejor de la historia para una tiradora argentina en unos Juegos. En total, Gil destrozó 69 platos. Admite que hubiese querido llegar al número de Toronto, que fueron 72, pero de todos modos se va conforme. Una manera curiosa de enterarse cómo llegó también por WhatsApp, gracias a un mensaje de su tío.

Para Melisa, todo empezó en la armería que fundó su abuelo, en Avellaneda, hace 50 años, y que una década atrás debieron cerrar por problemas económicos. Su padre, Horacio, quien además es su entrenador, fue quien los llevó al club de tiro y a junto a su hermano Federico comenzaron a tirar. Su hermano también es abogado y cuenta Melisa: "En casa, se habla todo el tiempo de tiro y de abogacía. Por suerte, mi mamá no hace tiro, y por suerte, mi papá no es abogado". La familia, completa, incluido el novio de Melisa, Jimmy, fueron testigos de la histórica actuación. "Estoy acá gracias a todos ellos", dice Gil, quien en los próximos meses descansará y decidirá si se preparará para Tokio 2020.

Un diploma olímpico muy especial para la familia y su padre entrenador. "Fue un año re heavy porque mi viejo se enfermó y no podía viajar. Lo tenían que operar del cuello. Pero gracias a Dios lo que tenía se resolvió y ahora está súper bien, y nosotros también, porque viajaba con nosotros, y teníamos miedo de que le pasara algo", contó Gil. "Por suerte, fue sólo un susto y eso nos ayudó a venir acá y tratar de dar mejor", admitió con una gran sonrisa.

Una disciplina muy costosa. Quinientos pesos es lo que cuesta una vuelta de skeet (lanzamiento de 25 platos) en un club de tiro, más la cuota de la entidad. Lo ideal es que un tirador se entrene con unas 10 ó 20 vueltas diarias.

Algunos secretos del skeet. Las tiradores deben dar en el blanco en 75 platos (en el caso de las mujeres), en tres tandas de 25. Cada disco que se acierta es un punto. A veces, los tiradores utilizan gafas especiales. Unas son para días más oscuros (ayuda ver con más luz el blanco), y otras se utilizan para jornadas más claros (contribuyen a disminuir el brillo que genera el sol).

La Villa Olímpica y el encuentro con las estrellas. Hay cosas que Melisa Gil y su hermano- que sigue su competencia este sábado-, jamás olvidarán. Como cuando se cruzaron a Rafael Nadal en la zona internacional de la Villa Olímpica, o como cuando vieron a Usain Bolt caminar por una de las calles del complejo de edificios.

gl/jt

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