Río 2016-voleibol: espíritu de grupo: el voleibol está enfocado en la fuerza de la unión

Fuente: LA NACION - Crédito: Maxie Amena
El seleccionado argentino jugará mañana frente a Brasil por los cuartos de final, luego de vencer a Egipto y alcanzar el primer puesto en su zona; Velasco le dio rotación a todo el plantel, en otra muestra del crecimiento sostenido de los suplentes
Marcelo Gantman
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16 de agosto de 2016  • 00:34

RÍO DE JANEIRO.- El seleccionado argentino de voleibol comparte un pensamiento colectivo. Se nota cuando formulan declaraciones. Circula un relato que está armado con las reflexiones de cada uno. Hablan de "dar el batacazo para el que nos preparamos" apuntan al "crecimiento de las individualidades" durante la etapa de grupos; valoran como respetan los "sistemas de juego"; aseguran que esto es consecuencia "de la Liga Mundial" y que tienen que estar lúcidos para el "partido seco". No se trata de un plantel que le pone play al mismo mp3. Es un convencimiento grupal potenciado por el matiz de cada jugador y del técnico. Lo pueden contar el central Pablo Crer , el líbero Alexis González y el capitán Luciano De Cecco . Apuntaron a un blanco y dieron en el centro con una perfección que no contemplaban. Se clasificaron primeros para los cuartos de final de los Juegos Olímpicos de Río 2016. Llegó naturalmente.

Después del mediodía, tras el 3-0 contra Egipto (25-15, 25-19 y 25-20) el seleccionado volvió a la Villa Olímpica con la orden de descansar. Los partidos de las 9.30 implican que tengan que despertarse cuatro horas antes. El resto del día es para recuperarse, olvidarse un rato del torneo y luego poner el foco otra vez con la mente despejada. Pero Julio Velasco no los quiere dispersos. El equipo no va a asomar sus narices por la zona internacional de la Villa Olímpica para entrevistas como tampoco para conocer la experiencia olímpica de otros atletas que están en Río. Hoy se entrenan en el Air Force Club, un predio a 30 minutos de la Villa, ven videos del rival y conversan sobre el partido que viene. Velasco los prepara para el asalto final. Ecualiza la confianza con la humildad, tal es su mantra. Instaló el significado de "partido seco" desde Buenos Aires. Es el partido que al que pierde lo deja sin un mañana. Todos los deportes de conjunto tienen el mismo formato. Los Juegos Olímpicos le declararon la guerra a los octavos de final: la zona, los cuartos y al viaje directo por las medallas. Para los perdedores, el honor de los diplomas.

Al vencer a Francia por 3-1, Brasil será el rival de la Argentina -ganador del Grupo B- en el cruce de cuartos de final. Italia, vencedor del Grupo A, chocará con Irán.

El técnico argentino, como el resto del plantel, está muy conforme con lo hecho en los primeros cinco partidos. "Estoy contento de un montón de cosas de esta primera etapa. Obviamente por el resultado. También por el espíritu del grupo y la autodisciplina que tuvieron en la Villa Olímpica. No es un lugar fácil. Me gusta el crecimiento que han tenido los jugadores desde el punto de vista individual. También los sistemas de juego en fase de cambio de saque que ha tenido el equipo, aunque es un aspecto en el que todavía podemos mejorar un poco. Tenemos que resolver algunas situaciones un poco mejor. Sobre todo porque ahora nos van a meter más en dificultades. Tenemos que imaginar que viene un partido como el de Polonia. Sin perder lucidez, hay que manejar bien la euforia porque está claro que lo que sobra ahora es motivación, garra y ganas. No digo que nos sobra, digo que a veces eso es demasiado. Entonces tenemos que mantener la lucidez. Uno veía a los jugadores de básquet contra Brasil, miraba sus caras, yo estudio mucho eso, y veía que estaban lúcidos. Podés estar con esa garra (gruñe, como si fuera un animal) y después perdés la pelota. Eso no sirve. El último de los problemas que tenemos es las ganas de ganar".

Velasco nunca habla de figuras del equipo. Es un militante de la mirada grupal para trabajar y competir. Delega muchas decisiones en su staff de trabajo, considera que un empleado de la FAV es tan importante como el líbero y a los "genios" los quiere integrados a los sistemas. Son necesarios para darle calidad al equipo, pero no para que toda una planificación dependa de ellos. Jamás Velasco dirá que el voleibol depende de cómo tal figura se levante. La prueba es que titulares y suplentes llegan con mucha acción al "partido seco". "Eso es muy bueno porque cuando toque jugar contra una potencia en los cuartos nadie va entrar sin juego encima. Todos jugamos contra todos. Especialmente con Polonia. Nadie va a estar sin sentirse parte del equipo y con minutos jugados", cuenta el armador suplente Demián González. De Ezequiel Palacios ya nadie se anima a decir si es de formación inicial o relevo. El equipo es el plantel completo.

El rival de la Argentina se conoció cerca de la medianoche. Todo en Río termina tarde. Los jugadores se iban a descansar con datos concretos. Italia terminó primera, Estados Unidos tenía casi asegurado su segundo lugar y el asunto podía decidirse entre Francia y Brasil para cuartos. De Cecco pensaba resolver el tema de un modo muy práctico: irse temprano a dormir y enterarse en el desayuno. Eso se llama tranquilidad.

Una actuación inspirada en otros grandes impactos

La Argentina está en los cuartos de final en sus séptimos Juegos Olímpicos en el voleibol. Su mejor actuación fue en Seúl 88, cuando ganó la medalla de bronce. En Sydney 2000 obtuvo el cuarto lugar. En Atenas 2004 y Londres 2012 se quedó con el quinto puesto. Fue sexta en Los Angeles 84 y se ubicó en la octava colocación en Atlanta 96. En síntesis: siempre el elenco argentino tuvo destacadas actuaciones.

mg

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