Río 2016-fútbol: otro Maracanazo: un dolor infinito para las brasileñas

En los penales, Suecia eliminó al equipo local, liderado por Marta, la abanderada de los fanáticos; los varones, hoy, contra Honduras
Javier Saúl
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17 de agosto de 2016  

Marta, en el centro de la frustración de las chicas
Marta, en el centro de la frustración de las chicas Fuente: Reuters

RÍO DE JANEIRO.- Marta, cinco veces elegida como la mejor jugadora del mundo, se desploma en el centro del campo. No encuentra consuelo. Hasta ayer grito guerra de los brasileños contra el fútbol que practica la selección masculina, ahora es la cara de la derrota. De un traspié que ni ella ni sus compañeras logran digerir. Enfrente festeja Suecia, el rival al que venció 5-1 en la etapa de grupos, y que sólo consiguió un triunfo para llegar a la final. Tras cargarse en los penales a Estados Unidos, en cuartos, dejó al Maracaná de rodillas en semifinales. Todo una obra maestra de la entrenadora Pia Sundhage, arquitecta de un esquema ultradefensivo. Marta y sus compañeras llegaron 33 veces al arco rival y jamás pudieron doblegar a la arquera Hedvig Lindahl. Una muralla.

Horas antes colapsó la ciudad. Tomarse el subte desde el centro de Río hasta el Maracaná resultó caótico. Lo mismo sucedió en los colectivos. Los cariocas tomaron por asalto el transporte público un martes al mediodía. Casi todos con la camiseta amarilla de Brasil. Y en gran parte con el dorsal 10, de Marta. La Messi brasileña. Dos horas más tarde, Marta Vieira da Silva y sus compañeras sufrieron un golpe inesperado. Cosas del fútbol, hasta ayer amadas y marcadas por las diferencias con la selección masculina, ahora tendrán que ir por la medalla de bronce. Con dos medallas de plata en Pekín y Londres, este traspié suma una nueva frustración olímpica para las brasileñas. "No es hora de pensar si sigo o no", dijo Marta, en la atención a la prensa. En el aire flotaba la idea de una salida anticipada a sus 30 años.

Reconocida por la FIFA y por sus pares, Marta tiene un magnetismo especial. Es la que todos admiran. En el país de Pelé, Ronaldo, Ronaldinho y Neymar, está instalado el fenómeno Marta. Ya se había vivido en los primeros días de Río 2016, cuando la selección masculina tuvo que soportar que los hinchas pidieran por ella. Y se repitió el fin de semana, cuando todos vibraron por la clasificación por penales ante Australia, en un estadio lleno y con el pueblo agolpado en los bares.

Mientras el fútbol femenino no logra despegar en cuanto a popularidad en la Argentina, en Brasil ya atrae multitudes. Las chicas quieren ser como Marta. Y las jugadoras crecen fronteras adentro, pero sueñan con jugar ligas más competitivas como Dinamarca, España, Francia, Suecia, China y Estados Unidos. Rincones donde el fútbol femenino cobra relevancia.

En la extraña dualidad brasileña entre Marta y Neymar, el fútbol hizo un guiño que dejó la grieta patas para arriba. Del "Marta, Marta" a los hombres por el 0-0 ante Irak pasaron sólo nueve días. Y hasta parece lejana la transformación viral de la camiseta brasileña: un niño llamado Bernardo tachó a "Ney" de su camiseta para escribir el nombre de la capitana. "Gana todo. Es un símbolo del feminismo. Y se merece que la lleve en la espalda más que él", explicaba en Facebook.

Desde las 13, Neymar intentará dar otro paso de cara a la medalla de oro que tanto quiere Brasil. Será ante Honduras, en el Maracaná. Era el partido que tenía que jugar la Argentina, el clásico que no pudo ser.

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