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Top five: series animadas para adultos

Te recomendamos varios dibujos ideales para esconder de los más pequeños
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20 de septiembre de 2016  • 00:20

1. The Critic (1994-95)

Los guionistas Mike Jean y Al Reiss se conocían desde hacía varios años. Ambos habían escrito episodios de populares comedias como Martillo Hammer o ALF cuando llegan a Matt Groening y, junto a él, forman parte del equipo de Los Simpson . Las mil posibilidades de la familia amarilla y su sátira social, le había mostrado a una emergente industria de animación que los dibujos animados ya no eran exclusivamente territorio de chicos. Por ese momento, James L. Brooks, director de cine y también productor de Los Simpson, les comentó a Jean y Reiss que sería una buena idea desarrollar una serie protagonizada por una maquilladora de un programa matutino. Pero como ellos de maquillaje sabían poco y nada [y de programas matutinos menos], trasladaron el eje de la acción hacia la insípida cotidianidad de un crítico de cine llamado Jay Sherman, paradigma del perdedor social.

Los guionistas tenían como musa inspiradora al comediante Jon Lovitz y tomando como punto de partida su físico, terminaron de desarrollar el mundo de Sherman, sus críticas y las mil parodias cinematográficas que aparecerían en la serie. Hasta este punto, The Critic iba a ser una sitcom tradicional filmada con actores en vivo, pero los compromisos laborales de Lovitz ponían en jaque el inicio de la producción y fue ahí cuando Reiss y Jean se acordaron de Los Simpson y resolvieron entonces que The Critic debía ser un dibujo animado. La triste y apática vida de Jay junto a su hijo, sus padres y su particular entorno laboral, duraron apenas 23 episodios distribuidos en dos temporadas. Prematuramente, el show fue cancelado y las desventuras de Sherman dejaron atrás una generosa cantidad de capítulos brillantes inundados de parodias cinéfilas y de una sensibilidad muy similar a la de los primeros años de Los Simpson.

The Critic duró poco, pero dejó una huella imborrable para quienes la disfrutaron y quienes la descubrieron en los años posteriores.

2. Ren & Stimpy (1991-96)

Humor adulto que fue pasado de contrabando, en un formato al que muchos pensaron para los niños. Todo comienza cuando el canal infantil Nickelodeon estrena en 1991 tres nuevos shows animados: Aventuras en pañales, Doug y Ren & Stimpy. Las tres se convirtieron en clásicos inmediatos, pero muchos adultos repararon en que el dibujo animado del perro chihuahua y el gato tenía condimentos poco apropiados para los más pequeños: humor de contenido sexual, chistes escatológicos de todo tipo y bromas terriblemente ácidas.

De la noche a la mañana, el simpático Nickelodeon tenía dentro de su grilla un programa que era la quinta esencia de lo “políticamente incorrecto”. Los chicos lo miraban y se reían sin comprender bien por qué, mientras que sus padres estallaban de risa ante un ciclo que claramente estaba apuntado a ellos. Con el tiempo, Ren & Stimpy logró merecidamente un lugar en el podio de las series de animación pero, además, sin ella hoy sería imposible pensar en por ejemplo, Hora de aventuras (que si bien parece estar a años luz de Ren & Stimpy, parte de la premisa de forzar los códigos infantiles para trasladarlos a una lógica atractiva para los adultos). Ver este dibujo animado solo sirve para comprobar que para este gato y este perro, el tiempo no pasó y que a 25 años de su debut, la serie creada por John Kricfalusi puede ser tan rabiosamente divertida como lo fue en su momento.

3. Cowboy Bebop (1998-99)

El mercado de animación japonesa, como es sabido, produce series para todos los públicos. Desde dibujos para niños pequeños como Doraemon hasta otros para jóvenes como Bleach, pasando por aquellos dedicados al segmento adulto como Monster. Pero Cowboy Bebop, una serie de aventuras con raíces fuertemente ancladas en el western, se convirtió rápidamente en un hit entre el público adulto. Con apenas 26 episodios en total (más una película que llegó a los pocos años), Cowboy Bebop centraba sus historias en el día a día de la tripulación de la Bebop, una nave en la que viajaban Spike y Jet, dos cazarecompensas que por distintas causalidades del destino terminaban formando equipo con Faye Valentine, Ed y el perrito Ein. Las historias por las que transitaban estos cincos personajes iban de la comedia al drama, de la acción tipo John Woo al western de John Ford o al melodrama más puro. Todos los géneros clásicos de Hollywood parecían estar presentes en esta licuadora salvaje. Episodios con títulos de canciones u homenajes a directores de la Nouvelle Vague, universos disímiles y referencias imposibles de asociar, todas convivieron en armonía bajo el paraguas de un pistolero espacial que protagonizó la mejor serie de animación japonesa para adultos de los últimos treinta años.

4. Villas Crapston (1995-98)

Hay series que parecen malditas, ficciones que se crearon solo para ser adoradas por un puñado de fans que procuran contagiar su amor en base al boca a boca, recomendando hasta el hartazgo esa gema que ellos consideran pasó injustamente sin pena ni gloria. Y esto es algo de lo que sucede con Villas Crapston, una enorme serie británica para adultos. Sarah Ann Kennedy, la creadora de esta obra inclasificable, se propuso retratar la vida de los suburbios londinenses, más específicamente, de un edificio habitado por personajes poco habituales para la televisión de la época (algo que en muchos sentidos, fue un verdadero logro temático). Realizada íntegramente en plastilina, Villas Crapston es una serie que propone una estética arriesgada y que busca incomodar más que complacer. Y ahí es donde surge el gran atractivo de esta ficción: en la búsqueda por desacomodar la acartonada mente de muchos espectadores de la época.

5. South Park (1997-continúa)

De la trilogía emblema de las series animadas para adultos, seguramente sea South Park (a diferencia de Los Simpson y Padre de familia) la que mejor respeta -y sigue respetando- su propia esencia. Desde su nacimiento en 1997, la salvaje comedia creada por Trey Parker y Matt Stone apuntó sus cañones contra las tendencias del momento: desde los juegos en línea hasta la cienciología; desde los tanques de Hollywood hasta las actrices sumergidas en mil cirugías plásticas.

A lo largo de los últimos casi veinte años, South Park ha cosechado capítulos altamente corrosivos como así también miles de demandas contra sus creadores. Con un espíritu de burla cínico acompañado de un agudísimo sentido de la observación, la serie protagonizada por Cartman y compañía bien podrá ser, en años futuros, un testamento de todas las demencias sociales que azotaron al planeta durante el final del siglo XX y el comienzo del XXI. South Park jamás bajó su tono ni traicionó ese paradigma de reírse de todo y de todos.

De yapa: dos películas animadas para adultos

1. Heavy Metal (1981). Basada en la antología de historietas homónima, Heavy Metal es un clásico indiscutido de la animación, que presenta una serie de fascinantes relatos que van desde la ciencia ficción hasta las historias de guerra o las épicas de espadas y brujería.

2. La tumba de las luciérnagas (1988). Que no los engañe la estética tipo Heidi, esta gran también es la más terrible que podría llegar a ver un niño. ¿Por qué? Porque cuenta la desgarradora historia de dos hermanos que deben sobrevivir, sin techo ni comida, en el Japón de la segunda guerra mundial. Un film terriblemente triste, pero obligatorio para aquellos que piensan que los dibujos animados son cosa de chicos.

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