Suscriptor digital

Las polémicas declaraciones de la secretaria de Goebbels: "Creía que llevaban a la gente a los campos de concentración para reeducarla"

"Porque no pasaba casi nada allí", dice la secretaria de Goebbels en relación a la oficina del jefe de la propaganda nazi
"Porque no pasaba casi nada allí", dice la secretaria de Goebbels en relación a la oficina del jefe de la propaganda nazi Crédito: Vimeo
La mujer que trabajó para el régimen nazi y dice no arrepentirse; asegura que todo lo que hizo fue "tipear para el señor Goebbels" a la vez que cuenta que no faltaba alcohol en el búnker para "permanecer insensibles"
(0)
20 de agosto de 2016  • 16:21

La frase más famosa de Joseph Goebbels fue: "Una mentira repetida mil veces se vuelve verdad". Y la historia de Brunhilde Pomsel, quien fuera su secretaria durante el régimen nazi, parece pendular entre esa máxima y la descripción que hizo Hannah Arendt sobre la "banalidad del mal", cuando describió a Adolf Eichmann, el frío ideólogo de "la solución final".

Eso puede verse en el documental recientemente estrenado en Alemania "Ein deutsches Leben" (" Una vida alemana "), sobre la vida y reflexiones de la secretaria del jefe de la propaganda nazi Joseph Goebbels.

El documental, grabado íntegramente en blanco y negro, es un retrato psicológico profundo que muestra la negación, el desapego y las contradicciones en que vive esta mujer, que tiene 105 años, y en el que asegura no arrepentirse porque, dice, lo único que hizo "fue trabajar para el señor Goebbels", en un argumento administrativo que recuerda a los de Eichmann en su juicio en Israel.

"No recuerdo", es una de las frases que más repite la secretaria de Goebbels
"No recuerdo", es una de las frases que más repite la secretaria de Goebbels Crédito: Vimeo

El largometraje destaca las frases "no recuerdo", "no entendía" o "allí no sucedía nada", que la entrevistada repite una y otra vez a lo largo de las más de 30 horas de entrevistas, para luego dar lugar a breves instantes de reflexión en que esboza: "Aunque algo sucedía", "toda esa basura política", "¿para qué? ¿con qué fin?"

Pomsel asegura que se afilió al partido Nazi "porque todo el mundo lo hacía en ese momento", y que la sociedad alemana de esa época vivía "bajo una especie de hechizo" provocado por el gobierno. Y del que ella no estaba exenta: según dijo, creía que llevaban a la gente a los campos de concentración para "reeducarla" y no para matarla.

"No me considero culpable, a no ser que se culpe a todos los alemanes por hacer posible que aquel gobierno llegara al poder", dice con otro argumento que generó polémica.

En un momento del documental responde con un: "No puedo pensar qué es lo que quiero", en referencia a por qué aceptó participar del documental.

No me considero culpable, a no ser que se culpe a todos los alemanes por hacer posible que aquel gobierno llegara al poder
Brunhilde Pomsel

Sin embargo reconoce: "Es importante para mí que, después de haber visto el documental, me he visto como en un espejo en el cual pude reconocer todo lo que había hecho mal", y agrega, "pero en verdad, no hice nada más que tipear para Goebbels", se lee en el periódico online Penzini Analítica.

Aunque por otra parte, admite haber falsificado información para el régimen, como por ejemplo, aumentar el número de mujeres alemanas que supuestamente estaban siendo violadas por el Ejército Rojo o disminuir las estadísticas de los soldados nazis caídos en combate, para no desmoralizar a las tropas.

Esta anciana es hoy el único testigo vivo del trabajo que se desempeñaba en el Ministerio para la Ilustración Pública y la Propaganda, un centro desde el que partían máximas germanas como las de usar eufemismos de todo tipo para evitar situaciones incómodas. Entre aquellas paredes fue, por ejemplo, donde se gestó el uso de términos como «campos de trabajo» (en lugar de campos de concentración) o «avance elástico por la retaguardia» (en vez de retirada), según cuenta en su página web el Comité Israelita del Uruguay. A su vez, de su jefe también partían las humillaciones y mensajes contra los judíos.

Su trabajo para Goebbels

En 1942 consiguió el traslado al despacho de Goebbels, donde trabajó durante tres años, y no oculta lo orgullosa que se sintió cuando logró el puesto por haber sido la mecanógrafa más rápida de la radio en la que trabajaba. Según recuerda ella ganaba muchísimo dinero en ese puesto, pero no había mucho en que gastarlo a consecuencia de la guerra.

Sobre su jefe Joseph Goebbles dice que casi no lo veía, y que duda que él supiera su nombre. Lo recuerda como una persona con encanto e increíblemente vanidoso, que cuidaba cada detalle de su apariencia.

Los últimos días de la guerra los vivió en el búnker situado bajo el ministerio, donde presenció las últimas horas de Goebbels, que se suicidó junto a su esposa, Magda, tras envenenar a sus seis hijos.

Cuando finalizó la Segunda Guerra Mundial fue recluida cinco años en una prisión soviética. "Me trataron muy mal y yo no había hecho nada", dijo la mujer.

El documental sobre la secretaria de Goebbels

01:35
Video

Mucho alcohol en el búnker

Tratamos de asegurarnos de que no nos faltara el alcohol. Lo necesitábamos para permanecer en un estado de insensibilidad

En una entrevista que concedió al diario británico The Guardian, Pomsel revela que se suministraron grandes cantidades de alcohol al búnker del líder nazi en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial.

Hitler determinó que su jefe de propaganda Goebbels y su círculo cercano que se mudaran al llamado 'Führerbunker' después de su cumpleaños, el 20 de abril. "Me sentí como si algo se hubiera muerto en mí", evoca la anciana.

"Tratamos de asegurarnos de que no nos faltara el alcohol. Lo necesitábamos para permanecer en un estado de insensibilidad", revela. El 30 de abril se enteraron de que Hitler se había suicidado, y el día siguiente Goebbels siguió sus pasos. "Nos quedamos boquiabiertos", añade Pomsel.

La propaganda nazi

La propaganda nazi fue el intento coordinado de ese partido para influenciar a la opinión pública alemana a través del empleo de la publicidad política en los medios de comunicación. Fue empleada por el partido Nazi y por el propio Hitler hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. La propaganda les proporcionó un instrumento crucial para adquirir y mantener el poder, así como para lograr implementar sus políticas, incluyendo la prosecución de la guerra total y el exterminio de millones de personas durante el Holocausto y durante la ocupación de la Unión Soviética.

En este sentido, se centró en declarar que los judíos eran la fuente de los problemas económicos de Alemania.

Joseph Goebbels fue el ministro de Propaganda en la Alemania Nazi, quien desempeñó un papel central en la creación de nuevo material antisemita y pro nazi para el partido. Estuvo a cargo de una maquinaria de propaganda que alcanzó todos los niveles de la sociedad alemana.

La mujer de Goebbels, ¿mitad judía?

Casualmente hoy se conoció un documento que puede dar fe de que Magda, la esposa de Joseph Goebbels, ministro de Propaganda del Reich, era "mitad judía". Así lo reportó el sitio web del diario alemán Bild.

La versión sostiene que la futura "mujer modelo" del ministro de Propaganda del führer y cuyos seis hijos siempre fueron destacados como "arios puros" era hija ilegítima de un millonario judío, con el que luego su madre Auguste se había casado en segundas nupcias. Un llamativo documento del Archivo Regional de Berlín, descubierto por Bild, posee un secreto al que conduce un libro publicado en mayo pasado por el escritor Oliver Hilmes, "Berlín 1936".

Un "certificado de residencia" del comerciante judío Richard Friedlaender "declara como propia hija carnal a Magdalena, nacida el 11 de noviembre de 1901", quien fuera la mujer más importante de la Alemania de Hitler.

Ser "aquello que los nazis llamaban 'mitad judío' explicaría dos circunstancias llamativas de la historia: una es la anotación realizada por Goebbels en su diario en junio de 1934 acerca de "algo terrible" que supo "sobre Magda"; la otra es por qué la poderosa mujer del Reich no impidió que Friedlaender muriera en el campo de Buchenwald en 1939, agrega el diario Bild.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?