Más de 200 millones de deudas, un ex presidente acusado por el FIFAgate y el descenso encima: Quilmes, en su peor hora

La nueva conducción busca una salida a los múltiples problemas heredados de la larga gestión de José Luis Meiszner, ex mano derecha de Julio Grondona; "el club está devastado" destacan desde la dirigencia
Julián Lichene
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24 de agosto de 2016  • 23:59

Uno de los clubes más grandes y populares de la zona sur del gran Buenos Aires es perseguido por el mal que, en mayor o menor medida, afecta a casi la totalidad de los clubes de AFA: la crisis económica. El Quilmes Atlético Club, fundado en 1887 por los ingleses que habían introducido el fútbol en nuestro país, es uno de los exponentes a la hora de mostrar vaivenes económicos y deportivos. Por lo pronto, un dato desde dentro de la cancha lo confirma: es la institución con más ascensos y descensos en la historia (once y diez respectivamente).

Hoy se encuentra en una situación muy comprometida. Posee una deuda que supera los 200 millones de pesos (una fuente sostiene que son más de 250 millones y que supera el patrimonio del club), unas divisiones juveniles que dan pocos frutos, ex jugadores y ex entrenadores esperando cobrar, al igual que integrantes del plantel que hace meses que no cobran, símbolos que dejaron el club con sugestivo silencio (Rodrigo Braña y Sebastián Romero) y una dirigencia que dejó al club en el desequilibrio financiero.

En las elecciones del último 31 de julio ganó el opositor Marcelo Callelo con el 77% de los votos y terminó con más de 30 años de gobiernos del hombre más poderoso que tuvo el club: José Luis Meiszner , ex secretario de Conmebol y mano derecha de Julio Grondona en AFA como secretario de asuntos legales, administrativo, general y ejecutivo de la presidencia. También fue titular del Comité Organizador de la Copa América Argentina 2011, congresal ante la FIFA e inspector en seguridad de estadios de la casa madre del fútbol mundial. El año pasado, tras el escándalo desatado por el FIFAgate sobre coimas y lavado de dinero, se entregó a la Justicia, aunque se le concedió la prisión domiciliaria por problemas de salud a sus 70 años. En febrero de este año logró la excarcelación.

¿Con qué se encontró la nueva dirigencia? Facundo Maisu, que es el secretario de obras e infraestructura, le dijo a LA NACION: "El club está devastado. Técnicos del predio y empleados llevan meses sin cobrar. Las obras están a medio hacer. Vamos a realizar una auditoría interna, pero en principio son 208 millones de pesos los que se deben, de los cuales 80 son con la AFA, deuda a la que nunca se le dio importancia por la relación de Meiszner con Grondona porque decían que no se iba a pagar. Fue el modus operandi de los últimos 35 años. Cuando se fue Meiszner, quedó el hijo. Se gastó plata en planteles estrafalarios".

Andrés Meiszner, hijo de José Luis y ex vicepresidente primero, decidió antes de las elecciones darle poder en lo futbolístico a un ex jugador campeón de 1978, pero acreedor del club, Luis Andreuchi, para que trajera refuerzos con vistas al segundo semestre dada su condición de representante. Este decidió deshacerse del entrenador Alfredo Grelak (con contrato hasta mediados de 2017) y llegó Marcelo Broggi a la dirección técnica. Se fueron 24 jugadores y arribaron 17 refuerzos con topes de sueldo. En el medio, Quilmes jugó por la Copa Argentina dirigido por el nuevo entrenador y cayó por penales ante los catamarqueños de Unión Aconquija.

Con la asunción de las nuevas autoridades, se le restituyó el cargo a Grelak, se dejó sin efecto la función de Broggi y se negociaba la deuda con Andreuchi. Además se les debe dinero a varios ex entrenadores y no se descarta ir a una convocatoria de acreedores.

¿Qué papel tuvo Aníbal Fernández en la actual situación? Maisu responde: "En tres años habrá venido dos veces a una reunión de comisión directiva. Dejó muy rápido la institución por su condición de Jefe de Gabinete de aquel momento. El verdadero poder siempre fue de José Luis Meiszner".

El dirigente aclara que el nuevo presidente pasa mucho tiempo en Futbolistas Agremiados para intentar arreglar la situación de los jugadores que están y de los que pasaron por el club. Que los socios deben participar y cambiar a aquellos dirigentes que no hacen las cosas bien, y se muestra en contra de las Sociedades Anónimas.

Cabe recordar que el club ya pasó por la experiencia privatizadora, aún con la anuencia de los socios y la AFA. Entre los 2000 y 2001, el grupo Exxel (Desarrollo futbolístico SA) gerenció el fútbol del club mientras se buscaba ascender a primera. En esos años, Quilmes perdió dos promociones seguidas con Belgrano y no pudo llegar a la máxima categoría. Ante resultados deportivos adversos y pérdida económica, Exxel se retiró, pero no quiso irse con las manos vacías: se llevó el pase de Alejandro "Chori" Domínguez, más los de algunos juveniles.

Los vaivenes deportivos van de la mano con los económicos y viceversa. Un sube y baja constante. En 1978, el equipo logró el campeonato al vencer 3 a 2 de visitante a Rosario Central en la última fecha y consiguió su único título en el profesionalismo. Al año siguiente jugó la Copa Libertadores y descendió en 1980. En 1981 logró el ascenso a primera y en 1982 se dio una particularidad pocas veces vista: en el primer semestre fue subcampeón del Nacional al caer 2 a 0 con Ferro, pero en la segunda parte del año la campaña fue tan mala que debió disputar un desempate con Unión para definir el descenso y lo perdió.

Aún así, y yendo más atrás en el tiempo, a principios de los años 70, del cervecero surgieron jugadores que terminaron siendo campeones del mundo en 1978, como Julio Villa, Daniel Bertoni y Ubaldo Fillol. El ex volante y el ex delantero hablaron sobre el presente del club. "Quilmes es un club importante. Lo veo de reojo porque vivo en Roque Pérez. Debuté en 1970 por la huelga de profesionales. Ya en esa época había problemas. Siempre estabas al filo para cobrar, el tema siempre fue lento. Estuve cuatro años y medio. Me imagino que el problema es que pagan más de lo que se puede. Hay mucha autodestrucción. Me gustaría escuchar ideas de los dirigentes. Los clubes no apuntan al futuro, sobreviven diariamente. Hay que entender que solo uno sale campeón. El fútbol tiene un deterioro enorme", le dijo Villa a LA NACION.

Daniel Bertoni también dio su visión: "Aunque en nuestra época salíamos muchos jugadores del semillero, con el tiempo vi problemas de gestión. Siempre se contrataban trece o catorce jugadores por año y vendían antes a los jugadores del club. Hay que invertir en divisiones inferiores. Creo que le va a costar mucho salir de este momento. Mucha gente se fue por Meiszner. Hay que hacer un proyecto y ojalá la gente nueva que ganó haga una buena gestión".

La actualidad deportiva es difícil. El equipo arrancará el campeonato a sólo cuatro puntos del que sería el último de los cuatro descendidos, que hoy es Olimpo. No deberá volver a caer en situaciones graves para un plantel profesional, como cuando dejó de concentrarse por un tiempo, no se entrenó durante quince días y enfrentó a dos rivales en esa condición (Rosario Central e Independiente), y hasta un jugador debió vivir en la casa de un hincha, ya que el club no le pagaba el alquiler y fue desalojado.

Y los dirigentes deberán manejar el club con la máxima responsabilidad. Algo que que hace mucho tiempo no ocurre.

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