Allanan un convento en Nogoyá por una denuncia de torturas a monjas

El fiscal encontró en el lugar cilicios y látigos en el edificio de esa localidad entrerriana
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25 de agosto de 2016  • 13:40

Autoridades judiciales y policías de Entre Ríos allanaron hoy el convento de las Hermanas Carmelitas Descalzas de la ciudad de Nogoyá, tras la publicación de una investigación periodística que reveló supuestas torturas a las religiosas que habitan el lugar.

La prensa entrerriana informó hoy que el procedimiento se inició con las primeras luces del día e intervenían fiscales y policías de un grupo especial de operaciones de la fuerza provincial.

El portal de noticias Análisis Digital, de la ciudad de Paraná, informó que el procedimiento se llevó a cabo por una investigación de oficio que inició el fiscal Federico Uriburu tras la publicación de un nota publicada por ese medio.

En declaraciones a Análisis Digital, Uriburu señaló que "no hubo necesidad de revisar cada cuarto porque una vez que se venció la resistencia inicial de la medida, de parte de la Madre Superiora, al revisar algunas dependencias se aportaron en forma voluntaria una cantidad de cilicios y látigos, que son pequeñas fustas de unos 30 a 40 centimetros". Agregó que "hasta el momento no se encontraron mordazas, aunque se revisan todavía las habitaciones de las internas".

El párroco de la Basílica Nuestra Señora del Carmen de Nogoyá, Jorge Bonin, se acercó hasta el convento y aguardaba afuera la llegada del obispo Juan Alberto Puíggari.

"Esto es muy doloroso, son cuestiones que no entiendo. El obispo viaja urgente a nuestra ciudad", señaló el sacerdote al portal La Voz de Nogoyá. Uriburu analiza la posible comisión del delito de privación ilegítima de la libertad agravada contra las monjas de clausura que viven en el convento.

El portal de Paraná aseguró que la investigación de las situaciones de exceso que se producirían en el convento demandó dos años y contó con los testimonios de ex religiosas y sus familiares, además de médicos de la localidad que habrían asistido a las monjas.

Según la nota, en el lugar habría castigos permanentes con látigos y las religiosas serían obligadas a usar el cilicio, un elemento de puntas de hierro que se ciñe al cuerpo para generar mortificación.

También se habrían detectado casos de mujeres con cuadros de desnutrición y depresión.

Las reglas de la orden imponen estricto silencio sobre la situación que se vive en el convento. Según el portal, residirían actualmente en el lugar 18 monjas, la mayoría de las cuales ingresó a los 18 años, aunque algunas estarían allí desde los 16.

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