Willy González

Hoy, en el Borges, presenta su segundo CD, Pergamino
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17 de septiembre de 1999  

Bendito seas si recuerdas/que mis manos tiemblan/y que mis pies se han vuelto/lentos... lentos/... Bendito seas si tú sabes/que mis ojos ya no ven como antes/si no te enojas.../dejé caer la taza más bonita. El anónimo chileno es la síntesis de Pergamino , segundo trabajo solista de Willy González (independiente, distribuido por Acqua). En él homenajea a su abuelo y sus raíces.

Esta noche, en el Borges, el bajista presenta con su banda (Mario Gusso, en batería y percusión; Lucas Nikotian, en piano, y Pepe Luna en guitarra) e invitados de la talla de Chango Spasiuk y Liliana Herrero, el sucesor de Zamba para la compañera . Un álbum de folklore, instrumental, con aires de tierra adentro pero con las innovaciones de alguien que busca reunir los elementos aprendidos para desmenuzarlos en un estilo decididamente propio.

Creció escuchando tango y folklore pero, de adolescente, entró en la música por el costado del rock. Con el tiempo se pasó al jazz, tocó con Gustavo Moretto, Francisco Rivero, Fats Fernández y, más tarde, con el Pollo Raffo formó Monos con Navajas. "Eso era jazz contemporáneo, a la manera de Weather Report. Pero siempre iba a ver al trío de Cumbo, Vitale y Lucho González, a Dino Saluzzi, a Baraj-Barrueco. Era lo que más me emocionaba escuchar. Y el viaje a Pergamino que hice hace seis años definió mi rumbo musical. Fui a visitar a mi abuelo, sabía que era la última vez que lo iba a ver. Todo lo que aprendí del campo me lo enseñó él y eso se transmite en el disco."

Con Facundo Guevara y Quique Sinesi armó el primer germen de su folklore. Luego se ligó con el Chango Spasiuk y con Liliana Herrero. "Pero lo que más me marcó fue cuando Rodolfo Sánchez me convocó para tocar en el trío de Carnota. Hicimos el Reciclón y ahí sí, ya no había vuelta al jazz posible."

Un bajo bien al frente. Para meterse de lleno en el folklore, decidió largar el de cinco cuerdas, sin trastes, y optar por un bajo de seis. "Primero tuve que aprender los toques de la música tradicional argentina, que son guitarrísticos. Yo tenía un estilo muy Pastorious, y para pasar ese lenguaje al folklore tuve que cambiar notoriamente mi forma de tocar. A partir de ahí me interesó el bajo de seis cuerdas. Un exponente de él es Patitucci, que recrea en el instrumento frases del saxo y del piano."

Sin distracciones, sin palabras donde apoyarse. Música con aire, con tiempo y sin moldes. A Pergamino hay que degustarlo con humores distintos, en horas opuestas y ámbitos diferentes. Una experiencia artística exquisita, pero un viaje emocional aún más interesante.

Willy González. Hoy, a las 21, en el C. C. Borges, Viamonte y San Martín. $ 8. 4319-5459.

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