Una casa de los ´70 convertida en oficina

Una vivienda de los años 70 se convirtió en la sede de una agencia de branding orientada a plataformas digitales. Renovación en sintonía con la energía joven, el diseño contemporáneo y la modalidad de trabajo 2.0
Violeta Quesada
Magalí Saberian
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1 de septiembre de 2016  • 13:09

La transformación de esta casa clásica de zona norte estuvo a cargo del Estudio Dynamo. En la galería con deck y sillas ‘Acapulco’, un toldo protege del sol de la tarde. Las persianas tipo almacén automáticas recién se bajan cuando termina la jornada laboral: además de agregar el simpático toque vintage, evitan las rejas en las grandes aberturas, que arruinarían el clima relajado y la vista.

Crédito: Magalí Saberian

Mostrador de melamina con frente enchapado en paraíso, mueble bajo (diseños del Estudio Dynamo hechos por Nautilus Mobiliario), dúo de sillones y camastro ‘Barcelona’, mesita de metal con tapa de vidrio (Mobler), lámpara de pie con trípode de madera (Lumishop) y apliques de led verticales (Huup Iluminación) sobre la pared de madera reconstituida, que aporta textura en la recepción. Al estar pintada de negro, el aire acondicionado y la pantalla pasan desapercibidos.

Crédito: Magalí Saberian

Una biblioteca sin fondo con estructura de hierro y estantes de madera divide discretamente la planta baja y delimita el espacio de trabajo de los ejecutivos de cuenta, dispuesto junto al ventanal que comunica con el exterior. Una próxima obra planea ganar metros de la galería para ampliar el sector.

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En la sala de reuniones, mueble bajo de guardado, estantería en paraíso (diseños del Estudio Dynamo por Nautilus Mobiliario) con láminas enmarcadas, lámpara de pie (Lumishop) y artefacto lineal con dicroicas (Huup Iluminación) para dar luz puntual sobre la mesa.

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Los antiguos escritorios de los dueños de DHNN se unieron para formar esta mesa de reuniones para ocho personas con paneles acústicos debajo para aislar el ruido. La alfombra cumple esa misma función y, desde ya, aporta color y calidez.

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En el espacio de Juan Crescimone: escritorio de madera con tapa de vidrio, mueble bajo de guardado, estantería y perchero de paraíso (diseños del Estudio Dynamo por Nautilus Mobiliario), silla ‘JIM’, lámpara en aluminio y plástico (Lumishop) y, directamente sobre la alfombra, obra firmada por el diseñador.

Crédito: Magalí Saberian

La oficina de Lucas Davison mira a la calle. Tablón de madera como escritorio (Nautilus Mobiliario), silla ‘JIM’ y lámpara de aluminio (Lumishop). Los materiales de trabajo, siempre a mano.

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Sobre la pared negra, mueble funcional en paraíso con laca poliuretánica blanca (Estudio Dynamo por Nautilus Mobiliario) y estantería con recuerdos de viajes y láminas, tanto compradas como de diseño propio. El cuadro de Rod Stewart, un encuentro fortuito durante una caminata.

Crédito: Magalí Saberian

La caja blanca y los pisos de cerámicos de 7,5x15cm multiplican la luz en la zona de los directores de arte, que solía ser el playroom de la casa. Tablas de madera como escritorio, sillas ergonómicas ‘Citiz’ (Groisman) y nichos de cemento para libros, objetos de diseño y recuerdos varios.

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La suite principal con vestidor compartimentado se desarmó para proyectar el espacio de los diseñadores. Es el sector más grande de la planta alta, con una isla central y puestos de trabajo hacia la pared. Mobiliario diseñado por el estudio Dynamo, sillas ‘Citiz’ (Groisman), lámparas ‘Tolomeo’ (Lumishop) y una colgante con varillas de madera comprada a través de Mercado Libre.

Crédito: Magalí Saberian

La cocina se mantuvo: alacenas y bajo mesada en azul, desayunador con tapa de vidrio, banquetas ‘Tolix’ y bombitas colgantes como toque de diseño. La pared de pizarrón se sumó para los momentos de inspiración.

Crédito: Magalí Saberian

Integrado al verde, el quincho con frente vidriado se usa a diario como comedor. Tiene bacha, horno, microondas, parrilla y mesa hecha a medida con sillas ‘Acapulco’. “Además de ser un lugar lindo y cómodo, nos integra como equipo”.

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