Para los que reclaman, el impacto es limitado

Las organizaciones dicen que el Gobierno fracasó al aplicar el protocolo

2 de septiembre de 2016  

El crecimiento de la protesta anuló el protocolo antipiquetes. Ésa es la principal conclusión de las organizaciones sociales y referentes de izquierda consultadas por LA NACION, que coincidieron en calificar la aplicación como "limitada" a manifestaciones menores.

"Desde el mismo día en que se intentó imponer se multiplicaron los piquetes. No surtió ningún efecto práctico porque el gobierno no tiene el poder de recuperar las calles", dijo a LA NACION Myriam Bregman, dirigente del Partido de los Trabajadores Socialistas y diputada nacional por el Frente de Izquierda.

Bregman consideró que "no hay un cambio cualitativo" respecto de la intervención policial en las protestas en comparación con el kirchnerismo. Pero aseguró que hay una intención de "cercenar el derecho a la protesta para aplicar un ajuste".

"La aplicación del protocolo fue inexistente. La masividad de las últimas movilizaciones anuló el protocolo", dijo a LA NACION Eduardo Belliboni, referente del Polo Obrero. El dirigente señaló que la efectividad de la reglamentación "se limita a las protestas más pequeñas". Citó el desalojo que llevó adelante Gendarmería en el corte en la autopista a La Plata de la semana pasada o el corte de la autopista Riccheri de los trabajadores de Cresta Roja.

Si bien Belliboni dijo que su organización no fue desalojada de ningún corte debido a la reglamentación que rige desde febrero, destacó un clima de mayor "hostilidad" en las calles. "La policía arma operativos muy grandes, pero por lo general no interviene", agregó.

El referente del Movimiento Barrios de Pie, Daniel Menéndez, dijo que ante "protestas cada vez más masivas y genuinas el gobierno se vio imposibilitado de aplicarlo". Menéndez señaló, no obstante, que su organización suele dejar algún carril libre para la circulación en los cortes.

Por último, Federico Orchani, vocero del Frente Popular Darío Santillán, señaló que "el Gobierno tuvo que retroceder cuando las movilizaciones son masivas". Y concluyó: "No hubo ningún protocolo que valiera en la marcha a San Cayetano o en el corte del Puente Pueyrredón, el 7 de julio pasado, pidiendo mayor asistencia alimentaria y programas sociales".