El ratoncito también puede narrar cuentos

El juego del títere: la especialista en infantiles Silvia Reinaudi estrenará hoy su nuevo espectáculo "Cucurucho de cuentos".
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3 de junio de 2000  

"Cucurucho es en realidad un ratón que viaja en un cajoncito lleno de cuentos. El quiere que esos cuentos se representen y está buscando titiriteros, pero tiene que tomarles examen. En este caso, somete a prueba a las dos chicas: Sandra Antman y Claudia Dellarosa."

Silvina Reinaudi, de reconocida trayectoria en el teatro de títeres y literatura para niños, se refiere a su próximo estreno, "Cucurucho de cuentos", donde el protagonista es un ratoncito.

"Las titiriteras interactúan entre sí y con el muñeco y han logrado un ajuste muy grande, porque a Cucurucho lo maneja una o la otra, mientras se mueven muchos otros títeres y objetos. Por eso, digo que en mi obra 1+1 son 3, porque en el medio salta un títere."

Divertirse

Reinaudi reconoce que no siempre da resultados la espectacularidad.

"Hay cierto tipo de parafernalia que no es necesaria para que el espectáculo sea bueno, para que el público quede satisfecho -sigue diciendo mientras muestra los objetos que se transforman en títeres en la obra-. Creo que una cosa sí es importante: se debe disfrutar de lo que se está haciendo. Yo me río con las escenas como si no conociera ni la historia ni las personas. Nos divertimos muchísimo. Pero el trabajo es en serio; por el contrario, siento que con el tiempo me he vuelto más exigente con los detalles. Y estoy convencida de que el espectáculo tiene que decir algo incluso desde su factura, por eso me va a encantar que el público descubra en los títeres esos elementos que se compran en un "todo por dos pesos."

Estética de los objetos

Un bazar de sorpresas sería adecuado para definirla.

"Porque -insiste- uno expresa mucho, incluso con el material que utiliza. En el espectáculo se cuentan cinco cuentos con materiales distintos. En el primero usamos papel y cartón; en el segundo, herramientas; en el tercero, lanas y tejidos; en el cuarto, zoquetitos, y en el quinto, objetos de la cocina. Todas estas cosas cobran vida, juegan con la realidad y con la fantasía, se vuelven personajes. Cada una de las historias dice algo, pero me consta que ha cobrado sentido y significación en el juego entre las titiriteras y los títeres." También suele extenderse cuando se trata de encarar la temática que debería encontrarse en el espectáculo infantil.

"No creo que haya un metamensaje para los adultos. Pero sí entiendo que algunas cosas serán entendidas de manera diferente por cada generación. Todo es ingenuo, directo, simple y no por eso menos profundo. Cada uno lo elevará a la potencia que quiera, o simplemente se divertirá."

Cuando se le pregunta por sus contenidos, reflexiona, con sencillez: "Creo que uno tiene motivos recurrentes. En el caso mío, podría reconocer: el tema de las cajas, que se abren para salir y ser libre, cajas que guardan cosas, tienen secretos o sorpresas, que encierran magia. Otro tema es el de llegar, hacer algo (dejar algo hecho) e irse; otro, la idea de que todo, en todas partes, está lleno de cuentos... -sonríe-. Aunque Cucurucho dice que no le interesan los cuentos de ratones, que ya hay muchos ."

Asomados y escondidos

Además de titiritera, autora de textos para teatro y retablo, guionista de TV, directora, docente y tallerista, Silvina Reinaudi tiene publicados libros para niños y es periodista de temas infantiles, actualmente redactora y productora de un suplemento para los más chiquitos. Desde 1979 integra con Roly Serrano el grupo Asomados y Escondidos, que acaba de cumplir 20 años, donde trabajó siempre sus propuestas de teatro de títeres integrados con el titiritero actor. Juntos pusieron en escena: "La caja cerrada", "El dueño del cuento", "Huevito de ida y vuelta", y "Caerse vivo", este último, para público adulto. Inolvidable para quienes pudieron verla fue "Sietevidas, la Gatópera", con música de Carlos Gianni.

Un talento reconocido a Reinaudi es su capacidad de crear personajes que se instalan en el imaginario de niños y adultos acompañantes. Rito ("El dueño del cuento") , Marimonia y Sonio (Cablín), Sietevidas, trascienden el marco del espectáculo para lograr personalidad propia.

Cuando se le pregunta por Cucurucho, reconoce la fuerte presencia del personaje a través del títere. "Parece mentira, pero él es quien inspira y decide muchas cosas, desde un gag a una frase -afirma-. Es como si se escapara de nosotros y actuara por sí mismo. Es como una magia: son dos, pero suman tres."

Ser titiritero

"Actualmente, y en esta geografía, siento que la producción condiciona la creación. Con el aporte del Instituto Nacional de Teatro, me propuse hacer esta obra con dos titiriteras, transportable, y sin complicaciones técnicas. ¿Por qué? Porque quiero que la mayor cantidad de personas puedan verlo. Y creo que nuestra forma de trabajar también es un mensaje. El destino del artista creador depende de una decisión de sí mismo. Y el destino de la profesión depende de lo que pasa en el lugar donde se vive. Hoy en día, la cultura está más cerrada. El destino de los titiriteros está ligado al de los artistas populares. En este momento no somos prioridad. De pronto parece que somos más prescindibles para los proyectos culturales, aunque en cierto sentido siempre lo fuimos y hemos sobrevivido. Tal vez, porque no somos prescindibles para la gente y porque uno siente que hay cosas que no tienen precio, como la sensibilidad y el gusto por el arte, y se juega por ellas."

Hoy sube a escena "Cucurucho de cuentos" y estará los sábados y domingos a las 15, en la Universidad Popular de Belgrano, Ciudad de La Paz 1792, con textos y dirección de Silvina Reinaudi, música de las canciones de Carlos Gianni, puesta de sonido y voces de Sergio Blostein, estética gráfica de Ana Lía Tejeda e interpretación de Claudia Dellarosa y Sandra Antman (y Cucurucho, claro).

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