Messi, Pareto, Ginóbili y las Abuelas: la muestra en la ex ESMA que enlaza deporte y derechos humanos

Se inauguró un nuevo espacio de memoria que homenajea a medio centenar de atletas víctimas de la dictadura militar; entrada gratuita
Rodolfo Chisleanschi
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9 de septiembre de 2016  

Fuente: LA NACION - Crédito: Rodrigo Néspolo

Está Paula Pareto con su reciente medalla de oro. Pero ya estaba desde antes, levantando en andas a la cubana Dayaris Mestre, quien le acababa de ganar la final por el oro en los Panamericanos de Toronto. Está Messi, por supuesto, con sus gambetas y sus goles. Pero también con un cartel de apoyo a las Abuelas de Plaza de Mayo. Están Ginóbili, Vilas, Kempes, Sabatini, Fangio y todos los que tienen que estar. Y Diego Maradona, claro, varias veces. Una de ellas, cuando con los Cebollitas ganó los Juegos Evita del 73, como para demostrar que el impulso al deporte más básico puede ser el semillero de cracks interminables…

En el Espacio Deportes y Derechos Humanos, inaugurado el lunes en el edificio de Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas en el predio de la ex ESMA, no falta nadie ni falta nada. Dicen presente el recuerdo y las fotos de Jeannete Campbell, Roberto De Vicenzo u Oscar Furlong, pero también los rostros y las miradas del medio centenar de deportistas y ex deportistas desaparecidos durante la dictadura militar. Se amontonan bajo el mismo techo la emoción del himno cantado por Leonas, Pumas, la Generación Dorada o la selección de fútbol, con el cosquilleo de descubrir aquella figurita con la que no pudo completar el álbum, la Spica desde donde cantaban goles Fioravanti, Muñoz y los que fueron llegando más tarde, o la memoria de los jugadores del La Plata Rugby Club de los que no volvió a saberse nada desde 1977.

Hasta esta semana, no existía en la Argentina un espacio de exposiciones que reuniera los grandes hitos deportivos de nuestra historia. Mucho menos que lo hiciera a partir de un diseño actual, acorde a las pautas museísticas del siglo XXI. Pero ahora la deuda queda saldada. Y con un añadido que rompe los esquemas e impregna cada apartado de la muestra: la visión del deporte como uno más de los derechos humanos.

“Esto no abarca solo lo ocurrido durante la dictadura”, explica Claudio Morresi, ex Secretario de Deportes de la Nación y coordinador del Espacio: “También quisimos expresar el significado que tiene para cualquier persona, más allá de su condición social, el acceso a la práctica deportiva, al juego en general, a los libros que hablan de deportes, a conocer lo que sucedió con algunos deportistas en tiempos de dictaduras…”.

La muestra se divide en dos partes. La primera es un enorme semicírculo que ofrece en su cara interna una pintura del artista plástico Sergio Tesoratti, y en la externa, una línea de tiempo donde se relacionan los acontecimientos deportivos más notables de la Argentina con la vida política y social del país.

Pero es en el segundo sector donde se encuentra el núcleo de la exposición. “El ‘bicho’ consiste en 14 octógonos que recuerdan los gajos de las pelotas de fútbol, unidos por paredes traslúcidas”, señala Alejandra Naftal, quien junto a Roberto Busnelli y el arquitecto Hernán Bisman tuvieron a su cargo el diseño. Desde esas paredes, los rostros y los ojos de deportistas desaparecidos recuerdan el lugar que se está pisando.

Los octógonos, a su vez, encierran una mini pista de atletismo a cuyo alrededor varias pantallas repiten escenas de acontecimientos más o menos recientes del deporte argentino, desde la habilidad imparable de Luciana Aymar a la arenga de Javier Mascherano a Sergio Romero: “Hoy te convertís en héroe”. El lazo que los une es que cada uno de ellos representa un valor, una cualidad que el deporte lleva en sí mismo y que se pretende rescatar.

“Nos interesó más destacar los gestos de los grandes que ellos en sí mismos”, explica el periodista Juan José Panno, quien junto a sus colegas Roberto Fernández y Christian Rémoli se encargaron de elaborar los contenidos que rellenan cada espacio.

Por eso, no es extraño que en el dedicado al juego limpio aparezca reproducido el decálogo que Gerardo Salorio, preparador físico de las selecciones juveniles de fútbol que dirigía José Pekerman, entregaba a aquellos pibes y que les permitió acumular más títulos de Fair Play que de campeones, y eso que de estos últimos hubo unos cuantos.

El Espacio, que estará abierto al público los jueves y viernes de 10 a 13 y los sábados y domingos entre las 14.30 y las 18.30 con entrada libre y gratuita, invita a un recorrido pausado, a leer con calma las historias que cuentan las paredes de cada octógono.

“Sabemos que quedaron temas pendientes. Nos hubiera gustado incluir un apartado para el deporte paralímpico, por ejemplo”, cuenta Panno, “pero la idea es que el Espacio siga creciendo hasta involucrar a todo el mundo del deporte”. Por lo pronto, está previsto que en el corto plazo alumnas y alumnos de las escuelas porteñas y del Gran Buenos Aires visiten la muestra en excursiones guiadas.

Seguramente la emoción terminará envolviendo a cada uno de ellos. Porque se encontrarán con sus ídolos de todos los días. Pero también porque los abrazará el calor de una memoria que conmueve y que es necesario aprender o refrescar, porque nos pertenece a todos los que alguna vez nos sentimos Pumas o Leonas entonando el “Sean eternos los laureles...”.

Palabras de Morresi

  • “Para la memoria es importantísimo que las nuevas generaciones descubran todos los momentos históricos de nuestro deporte”
  • “Una cosa son las cifras frías o los rostros, y otra muy diferente es introducirse en la vida de cada joven que desapareció. Por eso nos pareció importante que en nuestro edificio de Familiares se dieran a conocer esas historias de deportistas dentro del contexto político y deportivo del momento”
  • “Todo deportista federado tiene que ver con la historia del deporte argentino. Por eso, cuando vengan los pibes de las escuelas y se emocionen con lo que la muestra les ofrece, voy a pensar que los deportistas desaparecidos se van a sentir contentos”
  • “Es un lugar que va a servir para sostener la memoria, para no olvidar nada de lo ocurrido, y en el caso de los desaparecidos para que nunca más nos vuelva a pasar”

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